Saturday, August 02, 2008
SIN VUELTA ATRÁS
Por: Carlos Pérez Alvarado
De acuerdo a lo anunciado por las empresas Endesa y Colbún (asociadas bajo el nombre de HidroAysén), la entrega del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de su proyecto para construir 5 mega represas en los ríos Baker y Pascua en nuestra región de Aysén es inminente. A partir de ese momento comienza un proceso muy similar al que conocimos con ocasión del ingreso del Estudio de la transnacional Noranda, que pretendía construir una planta refinadora de aluminio en las cercanías de Puerto Chacabuco y que además contemplaba levantar tres enormes represas que iban a alimentarla de energía para funcionar.
Como aquella vez, habrá dos meses de plazo para que se practique la llamada “participación ciudadana” de acuerdo a las mismas normas que rigen hoy día, periodo durante el cual cualquier persona tendrá acceso a las 11 mil páginas que –como se adelantó- tiene la documentación que va a ser entregada por los interesados y redactar las objeciones que le parezcan pertinentes. En conjunto con las que presenten las instituciones públicas, las observaciones de los ciudadanos comunes (en teoría solamente los directamente afectados) son sistematizadas por la Conama y entregadas en un solo mamotreto (adenda) a la empresa para que sean respondidas o aclaradas. Todo esto podría tomar un tiempo indefinido pero que HidroAysén, al menos para la prensa, ya han calculado en unos 14 meses.
Por otro lado, es bien conocida la urgencia de algunos sectores interesados que pretenden imponer un tipo de “fast track” o vía rápida que acelere el proceso, sobre el que tiene que ver con la revisión, análisis y la evacuación de informes que se les solicitan a los organismos de Estado con competencia ambiental cuyos funcionarios realizarán, sin ninguna duda, un trabajo serio y profesional a pesar de las presiones de todo tipo que tendrán que soportar desde distintos frentes, tal como sucedió en el caso de Alumysa.
El momento en que se produzca la trascendental reunión de la Corema, organismo regional integrado por representantes políticos que pueden definir en pocos minutos la aprobación o rechazo del proyecto, sin que los informes de la Conama sean en realidad vinculantes, puede ocurrir el día menos pensado. Un eventual rechazo, en verdad, ni siquiera es definitivo puesto que Endesa-Colbún puede apelar al Consejo de Ministros y lograr la revocación de la resolución
Pase lo que pase lo que nunca debemos olvidar es que si llegase el día en que tal iniciativa sea autorizada, no habrá posibilidades de arrepentirse en el futuro. La apuesta es muy grande y una equivocación podría tener un altísimo costo. Si las represas finalmente se construyen y muchas, o todas, u otras más de las profecías que los ambientalistas –digamos- de “aquellos años de principios del siglo”, anunciaban terminan cumpliéndose, la construcción de represas se podría convertir en el peor error permitido por el Estado de Chile y, muchos perjuicios, como los que podrían afectar –entre otros- a la industria del turismo, el daño escénico a nuestra incontaminada Patagonia, el aceleramiento en el derretimiento de los glaciares cercanos, o los indeseables efectos sociales y culturales en nuestra población aysenina, estaremos condenados a vivir con esas inmensas moles de cemento de más de 100 metros de altura y agua embalsada por los siguientes 50 años, o más.
Obviamente, los que tendrán que sufrir las consecuencias no serán la actual, sino que las dos o tres generaciones que vienen en el futuro. No se pueden desmantelar represas de proporciones tan monumentales y volver a contemplar, como hoy, esos ríos afectados en su belleza y su condición de manantiales de vida durante siglos, pero sí se podrá conocer el nombre de cada uno de los de los responsables de tal decisión, desde la presidencia de la república hasta el último Seremi en Aysén, sin olvidarse de los defensores y apologistas que hicieron todo lo posible para que tal idea se concretara y que minimizaron, despreciaron y difamaron a quienes nos opusimos siempre, tal como ocurrió con Ralco en la VIII región, donde -un poco tarde ya- nunca más a Endesa o Colbún se le permitiría hacer lo mismo.
Aun es tiempo de evitar que tan nefasta idea.
Radio Santa María, 02.08.08
EDELAYSEN, SAESA Y EL PESCADO MÁS GRANDE
Por: Carlos Pérez Alvarado
Se acaba de anunciar la venta “indirecta” de Edelaysén, al ser ésta parte del grupo Saesa cuya propiedad cambiará de manos; de la estadounidense PSG Global a un consorcio formado por las empresas Morgan Stanley y Ontario Teacher´s Pension Plan.
Saesa es uno de los grupos (o holdings) eléctricos más importantes de Chile y está constituido por medianas empresas dedicadas a la transmisión, distribución y comercialización de electricidad, entre las que se cuentan, además de Edelaysén; Eléctricas II, Frontel, Luz Osorno, Sistema de Transmisión del Sur, Soc. Generadora Austral y PSEG Generación. Saesa atiende a cerca de 650 mil clientes, su casa matriz está en Osorno y tiene siete oficinas zonales, ocho almacenes y alrededor de 100 sucursales comerciales en el área de concesión, la que abarca desde Lebu en la VIII hasta Villa O’Higgins en la XI región.
Por otra parte, recordemos que en 1982 nace la sociedad Empresa Eléctrica de Aysén S.A. (Edelaysén), como una filial de la estatal y desaparecida Endesa Chile. En 1983 se transforma en una sociedad anónima con el fin de facilitar la participación del sector privado en el rubro de la explotación y comercialización de la electricidad, en el marco de la política económica que surge en los tiempos de Pinochet pero que se consolida durante los gobiernos de la Concertación la cual terminó traspasando la responsabilidad de este servicio esencial en todo Chile a los privados quienes lo convirtieron finalmente en un negocio.
La enajenación de Edelaysén se concretó en definitiva en 1998 cuando Saesa se adjudicó el 90,11% de las acciones, en un proceso de licitación pública iniciado por la CORFO. La operación tuvo un costo de 43 millones de dólares, cifra casi el doble a la esperada y cuya diferencia se solicitó, desde varios sectores, fuera entregada como contribución al Fondo de Desarrollo Regional de Aysén (FNDR), como parte afectada por la transacción, ello, no olvidemos, fue rechazado rotundamente desde el nivel central. Con el tiempo Edelaysén se transformó en una compañía que acumulaba cada vez más y más críticas por su calidad en el servicio hasta convertirse en una de las seis peores empresas eléctricas del país, de acuerdo a lo señalado en el Ranking de Calidad elaborado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, SEC.
Probablemente los partidarios del libre mercado y quienes piensan que los privados están en condiciones de resolver prácticamente todas las necesidades de los ciudadanos intenten seguir justificando su privatización, afirmando que los reclamos de los usuarios se pueden remediar con una fiscalización más efectiva y jamás reconozcan que Edelaysén dista mucho de ofrecer un servicio adecuado, que no se compara con el que ofrecía hace una década en condiciones aún más adversas de clima, de caminos o de tecnología. Obviamente el haber pasado a depender administrativamente de Osorno contribuyó a empeorar la situación, retardando los tiempos de respuestas a las fallas, postergando nuevas inversiones y reduciendo al máximo el personal técnico y administrativo en las oficinas zonales.
La transacción de Saesa tuvo un valor base de 870 millones de dólares (con Edelaysén incluida en el paquete) y ahora sus nuevos dueños serán una compañía que transa sus acciones en la tambaleante Bolsa de Nueva York Wall Street y una corporación responsable de administrar los fondos de pensiones de 278 mil profesores activos y retirados canadienses de la provincia de Ontario.
Pronto quizás veamos los cambios; ojalá que los reclamos por los problemas en el suministro se vuelvan a recibir y se resuelvan en Aysén, como era cuando Edelaysén era del Estado, y no en Osorno, Santiago o Canadá, como amerita el mal entendido mundo “globalizado” que obsesiona a los economistas neoliberales y que en muchos lugares definitivamente no funciona, especialmente si se trata de un servicio básico y más aún si el lugar afectado es Aysén.
Radio Santa María, 11.07.08


