EDELAYSEN, SAESA Y EL PESCADO MÁS GRANDE
Por: Carlos Pérez Alvarado
Se acaba de anunciar la venta “indirecta” de Edelaysén, al ser ésta parte del grupo Saesa cuya propiedad cambiará de manos; de la estadounidense PSG Global a un consorcio formado por las empresas Morgan Stanley y Ontario Teacher´s Pension Plan.
Saesa es uno de los grupos (o holdings) eléctricos más importantes de Chile y está constituido por medianas empresas dedicadas a la transmisión, distribución y comercialización de electricidad, entre las que se cuentan, además de Edelaysén; Eléctricas II, Frontel, Luz Osorno, Sistema de Transmisión del Sur, Soc. Generadora Austral y PSEG Generación. Saesa atiende a cerca de 650 mil clientes, su casa matriz está en Osorno y tiene siete oficinas zonales, ocho almacenes y alrededor de 100 sucursales comerciales en el área de concesión, la que abarca desde Lebu en la VIII hasta Villa O’Higgins en la XI región.
Por otra parte, recordemos que en 1982 nace la sociedad Empresa Eléctrica de Aysén S.A. (Edelaysén), como una filial de la estatal y desaparecida Endesa Chile. En 1983 se transforma en una sociedad anónima con el fin de facilitar la participación del sector privado en el rubro de la explotación y comercialización de la electricidad, en el marco de la política económica que surge en los tiempos de Pinochet pero que se consolida durante los gobiernos de la Concertación la cual terminó traspasando la responsabilidad de este servicio esencial en todo Chile a los privados quienes lo convirtieron finalmente en un negocio.
La enajenación de Edelaysén se concretó en definitiva en 1998 cuando Saesa se adjudicó el 90,11% de las acciones, en un proceso de licitación pública iniciado por la CORFO. La operación tuvo un costo de 43 millones de dólares, cifra casi el doble a la esperada y cuya diferencia se solicitó, desde varios sectores, fuera entregada como contribución al Fondo de Desarrollo Regional de Aysén (FNDR), como parte afectada por la transacción, ello, no olvidemos, fue rechazado rotundamente desde el nivel central. Con el tiempo Edelaysén se transformó en una compañía que acumulaba cada vez más y más críticas por su calidad en el servicio hasta convertirse en una de las seis peores empresas eléctricas del país, de acuerdo a lo señalado en el Ranking de Calidad elaborado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, SEC.
Probablemente los partidarios del libre mercado y quienes piensan que los privados están en condiciones de resolver prácticamente todas las necesidades de los ciudadanos intenten seguir justificando su privatización, afirmando que los reclamos de los usuarios se pueden remediar con una fiscalización más efectiva y jamás reconozcan que Edelaysén dista mucho de ofrecer un servicio adecuado, que no se compara con el que ofrecía hace una década en condiciones aún más adversas de clima, de caminos o de tecnología. Obviamente el haber pasado a depender administrativamente de Osorno contribuyó a empeorar la situación, retardando los tiempos de respuestas a las fallas, postergando nuevas inversiones y reduciendo al máximo el personal técnico y administrativo en las oficinas zonales.
La transacción de Saesa tuvo un valor base de 870 millones de dólares (con Edelaysén incluida en el paquete) y ahora sus nuevos dueños serán una compañía que transa sus acciones en la tambaleante Bolsa de Nueva York Wall Street y una corporación responsable de administrar los fondos de pensiones de 278 mil profesores activos y retirados canadienses de la provincia de Ontario.
Pronto quizás veamos los cambios; ojalá que los reclamos por los problemas en el suministro se vuelvan a recibir y se resuelvan en Aysén, como era cuando Edelaysén era del Estado, y no en Osorno, Santiago o Canadá, como amerita el mal entendido mundo “globalizado” que obsesiona a los economistas neoliberales y que en muchos lugares definitivamente no funciona, especialmente si se trata de un servicio básico y más aún si el lugar afectado es Aysén.
Radio Santa María, 11.07.08

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