Patagonia Reverde

Sunday, July 13, 2008

EL SUR TAMBIÉN EXISTE
Por: Carlos Pérez Alvarado

En el hemisferio sur en que vivimos (por una antigua convención universal) el solsticio de invierno marca el inicio de un nuevo ciclo de vida. La víspera es la noche más larga del año y los pueblos Aymara, Quechua, Likan Antai, Rapa Nui y Mapuche, que consideran los movimientos del Sol y la Luna para establecer el tiempo de las siembras y las cosechas, al llegar el invierno realizan ceremonias espirituales de agradecimiento al renacer de la tierra, después del necesario descanso del otoño. Llega el tiempo de su fertilidad y comienza en rigor un nuevo año; las horas de luz se extienden “una pata de gallo”, el sol emprende el camino de regreso y muy pronto emergerán los brotes de las plantas, los animales cambiarán su pelaje y el agua de los ríos se nutrirá de lluvias y deshielos. Para esos pueblos indígenas no sólo la naturaleza se renueva, también lo hacen los seres humanos, estableciéndose entre ambos relaciones de reciprocidad expresadas en su identidad social, cultural y religiosa.

La ceremonia que realiza el pueblo mapuche para celebrar el acontecimiento se conoce como We Tripantu(o, We Xipantu), y comienza antes que el Sol se oculte en el horizonte, generalmente la noche del 23 de junio. Se espera hasta el amanecer la llegada del "nuevo Sol que regresa" por el oeste. Durante el ritual, dirigido por una machi o por el lonko del lugar, se invocan a los antepasados y con las primeras luces del día 24 de junio se inicia otro ciclo en el mundo mapuche y en la madre tierra. Durante el resto del día continúan distintas actividades, según la región, siendo éste un momento de reencuentros, de armonización y equilibrio de las relaciones familiares. El Año Nuevo se transforma en un momento primordial para que el ser humano y la naturaleza pacten su vida en armonía.

Sino hermoso, a mí todo esto me parece un acontecimiento digno de ser conocido y divulgado con más énfasis en todo nuestro país. No hay dudas que los motivos que originan esta celebración son mucho más cercanos a nuestra realidad y tienen mayor sentido si las comparamos con las que justifican el año nuevo “occidental” del 1 de enero, impuesto por el hemisferio norte a través del calendario gregoriano que –dicho sea de paso- tuvo en cuenta razones muy similares en su elaboración, es decir, arraigadas en su respectivo solsticio de invierno, seis meses antes (o después).

Desgraciadamente, aparte de algunas breves referencias en las noticias, los programas o reportajes especiales en los medios de comunicación, que pudieran dar a conocer o nos enseñen sobre estas fiestas, brillan por su ausencia. Es que parecen más importantes las fiestas que promueven el consumismo, para lo cual incluso se inventan e se importan desde otros países festejos que nada tienen que ver con nuestra cultura del Sur y del Austro. Ni siquiera a los parlamentarios les parece importar puesto que nunca han querido legislar para decretar feriado el día del año nuevo del Sur, nuestro sur, probablemente porque sus intereses y atención están en el Norte, muy alejados de su auténtico medio (como en muchas otras cosas). De todas formas para todos ellos y la gente de Aysén

¡KÜME WE XIPANTU! (Feliz año nuevo).

Radio Santa María, 27.0.08

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