Tuesday, April 15, 2008
PARECIERA SER QUE NO
Por: Carlos Pérez Alvarado
Durante las últimas semanas, la agenda informativa y la polémica se ha centrado en la acusación constitucional en contra de la (por ahora suspendida) Ministra de Educación Yasna Provoste. El problema es bien simple, como está plenamente demostrado; las denuncias por anomalías en esa cartera y que datan de gobiernos anteriores fueron oportunamente informadas por funcionarios de rangos medios, sin que varios Ministros (no sólo la Sra. Provoste) hayan hecho mucho por aclararlas. Se estableció que dineros destinados a subvenciones escolares, que alcanzan la suma de 262 mil millones de pesos (e.d. unos 600 millones de dólares), no se encuentran debidamente justificados. También sabemos que uno de los principales responsables en el control de la asignación de estos recursos públicos era el Seremi de educación de la RM quien tampoco hizo bien su trabajo. El Sr. Alejandro Traverso, después de una postergada investigación fue puesto en evidencia por la Contraloría de la República y su suerte quedó en manos de la cuestionada Ministra. El “castigo” que recibió de su parte fue la suspensión por 2 meses en el cargo.
Ahora bien, visto el problema desde el punto de vista político tenemos que partir advirtiendo que la Sra. Yasna Provoste es militante del Partido Demócrata Cristiano y el Sr. Traverso es del Partido por la Democracia, PPD, ambos partidos aliados en la Concertación pero con numerosos episodios de desencuentros en el último tiempo. Por supuesto, ambos nunca contarán con el apoyo de la derecha, la que parece particularmente obstinada en que esta acusación termine con la muerte política de Provoste, incluso amenazando con multar a los militantes de sus partidos que no asistieran a la votación en la Cámara, y que ganaron finalmente por 59 a 55 votos. Claramente la derecha pretende pasarle la cuenta al gobierno de Michelle Bachelet por todas las denuncias acumuladas desde hace mucho tiempo, incluyendo los escándalos de Chiledeportes, las irregularidades en EFE, los desvíos de dinero de programas de empleo a campañas políticas, los impresentables sobresueldos pagados a algunos subalternos, etc., además del fiasco que significó para la mayoría de población capitalina el Plan Transantiago. Todo esto, por mucho que lo intente, el gobierno no lo puede desconocer y en lugar de admitir aquellas faltas opta por asumir evidentes y cuestionables defensas corporativas en favor de sus funcionarios de confianza.
Como es habitual, la Concertación, en el gobierno o en el Parlamento, defiende con uñas y dientes a la cuestionada Ministra y reclama por la injusticia cometida en su contra, hablando de femicidio, de desigualdad ante la Ley, de racismo o del carácter inconstitucional de la iniciativa. Incluso se ha llegado a denunciar una supuesta vulneración del estado de derecho en su caso, sin embargo ese estado de derecho rige porque así lo ha aceptado la propia Concertación y –más aún- es al cual apela cuando intenta defenderse de las críticas que se le hacen desde otros sectores, incluyendo el de justicia y el medioambiente. Molestos y enfurecidos personeros se declaran víctimas del “desalojo” inventado por la oposición y de la “traición” cometida por algunos de sus correligionarios por apoyar o favorecer la acusación, como es el caso del representante local René Alinco.
Finalmente el Ministro vocero del Gobierno, Francisco Vidal, plantea que con esta acción "se rompe un clima de entendimiento político que los chilenos demandan” aunque una encuesta reciente (las mismas que –Alianza o la Concertación- aplauden cuando son le positivas pero que no comentan o desautorizan cuando le son negativas) dice que el 68,4% de la ciudadanía apoya esta acusación. La oposición sostiene que la responsabilidad por el desorden administrativo corresponde a la jefa máxima, es decir a la Ministra (sólo un escalón más abajo que la Presidenta) pero extrañamente ese argumento nunca lo aceptó en el caso de los detenidos desaparecidos, planteando siempre que la responsabilidad por los crímenes políticos no fue de los señores oficiales (menos de Pinochet) si no de los mandos medios que cometieron abusos por su cuenta, algo que se parece bastante a lo que los defensores de Yasna Provoste argumentan.
Realmente no veo ninguna utilidad de todo este embrollo para el desarrollo de nuestro país. De qué le sirve toda esta polémica a chilenas y chilenos que tenemos preocupaciones bastante más importantes en el plano económico o de desarrollo personal y me pregunto si autoridades y parlamentarios tienen conciencia de esa realidad palmaria. O viven en una burbuja desde donde no escuchan ni ven los problemas reales de la población.
Radio Santa María, 11.04.08
BIOCOMBUSTIBLES
Por: Carlos Pérez Alvarado
Seguramente Ud. habrá visto en la TV, en revistas o en películas esas monumentales carreteras de 10 o más pistas totalmente iluminadas, enteramente señalizadas, sostenidas por robustos pilares de concreto y formando intrincadas figuras que se cruzan o abren como hojas de trébol en las que circulan cientos de miles de vehículos. En EE.UU. donde –lejos- esto es más habitual, millones de automovilistas viajan de vuelta a casa, hacia sus lugares de trabajo o en dirección a otros estados de ese extenso país. Generalmente esos viaductos se suman a las tantas imágenes (o iconos) de una sociedad –digamos- “desarrollada”, junto a los gigantescos puentes colgantes o los elevados edificios de cristal que allí abundan. De hecho, para la mayoría de las personas, EE.UU. es uno de los países más desarrollados del planeta, algo que al menos es discutible.
Aunque también ocurre en las grandes ciudades de Europa, Australia o una parte Asia perteneciente al llamado “primer mundo”, es particularmente en EE.UU. donde, por esas súper carreteras, circula casi un tercio de los vehículos que se fabrican en el mundo. Las cifras indican que allí existe casi un auto por persona, los que en gran parte contribuyen con el 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en la Tierra. Como si esto fuera poco, millones de esos vehículos son de doble tracción, petroleros y en más de la mitad de ellos habitualmente viaja solo con una persona a bordo. Un despilfarro a todas luces, el que sólo puede ser cometido en la nación más poderosa del orbe.
El año pasado se comenzó a hablar con inusitada fuerza acerca de los biocombustibles, especialmente después de que Brasil llegara a un acuerdo con EE.UU. para proveer de esta forma de energía al país del norte, medida que –incluso- fue catalogada como un aporte a la lucha en contra del calentamiento global y W. Bush llegó a presumir de su cuestionable forma de proteger el medio ambiente. Ello porque reemplazar el petróleo de esos vehículos con biocombustibles significa en buenas cuentas que es necesario plantar cientos de miles de hectáreas de cultivos como el trigo, el maíz o la soja, que mediante un proceso de fermentación se transforma en etanol (el biodiesel, en cambio, se obtiene de aceites vegetales y del reciclaje de aceites comestibles). Parece no importar que los cultivos usados para producir biocombustibles sean alimentos que, en lugar de ser consumidos por personas sirvan para llenar los estanques de un número cada vez mayor automóviles y no enfrentamos el problema desde otro punto de vista; por ejemplo restringiendo la venta de los vehículos 4x4 o incentivando el uso del transporte colectivo.
Incluso en Chile, nuestros parlamentarios tramitan en el Congreso algunas iniciativas tendientes a fomentar el “negocio” de los biocombustibles, paradojalmente como una oportunidad de desarrollo, o sea una forma de igualarnos a ese EE.UU. de enormes autopistas por las que circulen millones de chilenos en sus propios autos petroleros, de doble tracción y sin más pasajeros que el propio conductor. Algo que estamos viendo cada día con mayor fuerza aquí mismo en Aysén, después de la norma que permitió la compra de vehículos usados a través de la extensión de la zona franca y que provoca además otros problemas como la congestión en calles no preparadas para este fenómeno.
En esta lógica desarrollista una transición a los biocombustibles basada en el fundamentalismo del mercado, es decir en la economía neoliberal reinante, está condenada a repetir la experiencia de la energía derivada de los combustibles fósiles, caracterizada por un desigual acceso a ella por parte de los países más pobres, a los precios distorsionados por los carteles que controlan su producción y a los impactos ambientales que están involucrados. Debido a que EE.UU., Europa o Japón no están en condiciones de producir la cantidad suficiente de biocombustibles, sus gobiernos los buscan en países subdesarrollados como Brasil o el nuestro, donde hay abundante tierra, mano de obra barata, relajadas normas ambientales y sobre todo pobreza.
Mientras no prevalezca el sentido común, sólo en un modelo como éste, se permiten estos absurdos con los que tratan de convencernos que nos dirigimos hacia a un tipo de desarrollo que, está visto; es injusto, peligroso e inviable.
Radio Santa María, 04.04.08
LAS TORRES
Por: Carlos Pérez Alvarado
Una acusación muy recurrente utilizada por los partidarios, o los dueños de Endesa y Colbún, en contra de quienes nos oponemos a la construcción de mega centrales hidroeléctricas en nuestra región de Aysén tiene que ver, a decir de ellos, con el “engañoso” foto montaje que aparece en el libro “Patagonia sin Represas”, el que muestra unas torres de alta tensión (AT) pasando muy cerca de las Torres del Paine, probablemente el atractivo natural chileno más conocido en el resto del planeta, después de los moais de la Isla de Pascua.
Efectivamente, en las Págs. 64 y 65 de ese libro aparece la más típica postal de ese lugar, declarado por el Estado de Chile como Parque Nacional, grande y a todo color atravesado por estas colosales estructuras de fierro. En la parte superior se puede leer la frase; “¿Los chilenos permitiríamos esto?” y abajo se agrega: “Desfigurar un tesoro nacional”. Un breve artículo titulado “lo impensable” reafirma el obvio sentido de este fotomontaje (que, por cierto, es advertido como tal en una esquina de la página); es decir, un impacto visual tan tremendo que naturalmente jamás sería permitido en Magallanes y que tampoco debería serlo en Aysén y –tal vez- en ninguna de las 8 regiones que pretende cruzar acarreando sus líneas cargadas de electromagnetismo y dejando una “cicatriz de operación” desde la rodilla hasta el ombligo de Chile.
A pesar de lo débil y casi absurda que resulta ser, esa acusación es comúnmente utilizada como un argumento repetido entre quienes defienden la construcción de represas, incluyendo al Senador Antonio Horvath quien insiste en que tal fotomontaje lleva a engaño. Dicho sea de paso el parlamentario desautoriza completamente el libro aludido por haberse atrevido, en un par de capítulos, a criticar la construcción de la Carretera Austral de la que él naturalmente se siente partícipe pues colaboró en sus estudios y gestación mientras fue Seremi del MOP, durante el régimen de Pinochet, sin embargo nada dice acerca de otros artículos en los que se cuestiona el modelo de desarrollo, el cambio climático, la inequidad social, las pésimas políticas centralistas hacia Aysén a lo largo de la historia o las alternativas disponibles a las mega represas.
Es posible que la majestuosidad del Cerro Castillo, usada en las gigantografías instaladas a lo largo de la ruta 5 y el Camino Austral, y que es confundido con los famosos Cuernos del Paine, contribuye a aumentar una verdadera “bola de nieve” desinformativa, la cual -sin duda- le conviene a partidarios de la iniciativa. Al contrario de Magallanes, nosotros sí podemos imaginar cómo se verían esas torres instaladas en medio de una franja de terreno de casi 100 metros de ancho, transformada en un peladero, como si le pasaran una máquina de afeitar gigante a los bosques (o lo que pille a su paso), sencillamente porque así está lo estudiando y así lo está planificando sin disimulo la empresa Transelec, como un proyecto complementario al de Endesa-Colbún. Con sus helicópteros o camionetas irrumpen, con o sin autorización, sobre los campos de la Patagonia para poner las marcas de su resuelto plan.
Como no, podemos calcular cómo se verían esas enormes torres de fierro corriendo por las orillas del Lago General Carrera, por río el Murta, el Cajón Cofré, el río Ibáñez, viniendo a aparecer muy cerca del Lago Elizalde para continuar por el valle Simpson, Pampa Pinuer, Alto Baguales, Villa Ortega, Mañihuales y el Lago las Torres. Desde Cisne Medio se iría hacia La Tapera y por el futuro camino interior, hasta Lago Verde, desde donde vuelve por el río Figueroa al camino austral, en La Junta, enfilando de ahí hacia Santiago.
¿Por qué no puede ser legítimo pensar que estas torres de AT de 70 metros de altura, sobre el paisaje de nuestro Lago Las Torres se verían tan descabelladas como si cruzaran por las protegidas y admiradas Torres del Paine? ¿Por qué no podríamos exigir el mismo trato y derecho que Magallanes a proteger nuestras propias montañas, ríos, lagos, pampas o bosques?
Pienso que, muy por el contrario, las torres que en verdad están haciendo mucha falta son las torres de comunicaciones; de canales de TV locales, de radios comunitarias, esparcidas por toda nuestra región mostrando y permitiendo el debate serio, informado, objetivo y alejado de mezquinos intereses personales, de una de las iniciativas más trascendentales en la historia de Aysén, antes que sea demasiado tarde y veamos esas torres desde la ventana de nuestros hogares o a lo largo de nuestro hermoso Camino Austral ¿Permitiríamos eso?
Radio Santa María, 28.03.08
SEGUNDO TIEMPO
Por: Carlos Pérez Alvarado
Recién cumplida la mitad del periodo presidencial de Michelle Bachelet la derecha realiza su habitual balance -negativo por cierto- de estos 2 últimos años al mando del país, que se suman a los 18 años que lleva la Concertación en La Moneda, y en boca del presidente de la UDI Hernán Larraín, sentencia que; “Este Gobierno ha sido menos que mediocre (e) hizo perder a Chile la oportunidad de dar un paso al desarrollo”. Menciona, claro, las principales fallas de su administración; Las bajas cifras de crecimiento, la corrupción y el Transantiago.
En realidad a la derecha le sobran los motivos para criticar a la Mandataria sin embargo esos tres son los temas que lideran el ranking de los cuestionamientos y por algún tiempo la “incontrolable” delincuencia quedará desplazada a un cuarto lugar entre las que, según ellos, representan las preocupaciones más importantes de la “gente”. Paralelamente, a nivel internacional la Presidenta debe sobrellevar críticas de diferente tipo a las que recibe por parte de sus adversarios y la “ciudadanía de las encuestas” en Chile; una que ocupa los primeros lugares es su trato hacia los pueblos indígenas, visto en el exterior como desafortunado y altamente represivo. Ello en el contexto de la continuidad que le ha impregnado a un modelo económico considerado ultra liberal y muy distante de la ola de nacionalizaciones de los recursos naturales y de integración regional que se están registrando en gran parte de nuestro continente.
Es totalmente comprensible que la oposición intente obtener ventajas de esta situación, más aún si en La Moneda y las jefaturas regionales parecieran esforzarse por alimentar cada día esas acusaciones. No obstante en esas mismas encuestas los niveles de aprobación de la Alianza por Chile son tan bajos como los de la Concertación demostrando la falta de representatividad que está experimentado, en general, la clase política chilena. A pesar de ello la Alianza tendría serias posibilidades de ganar las próximas elecciones ya que en Chile ambos pactos convenientemente hegemonizan el poder de nuestra cuestionable democracia.
Si no hay cambios efectivos en este sentido, a fines de 2009 estaremos nuevamente obligados a optar entre uno u otro de estos conglomerados políticos (la Concertación o la Alianza) y no está contemplada la más mínima posibilidad que exista una tercera alternativa por la que podamos votar, debido –como sabemos- al nefasto sistema electoral binominal que rige en nuestro país y que impide que otras visiones tengan representación en el Congreso. Aparte de arbitrario este sistema y forma de elegir a nuestros representantes en el Parlamento y La Moneda constituye una de las principales causas que explican la baja participación de los jóvenes en política (y también de muchos adultos) a quienes estas dos alianzas en verdad no los representan.
Incluso con un miserable 5% de aceptación ciudadana a los comunistas les correspondería tener 6 Diputados y casi dos Senadores. Pero; ¿por qué en el Parlamento no hay además 3 Diputados Humanistas, un Senador ecologista o 6 congresistas independientes? Por ningún lado se vislumbra un ánimo genuino de legislar al respecto y aunque en esta materia acuse a la oposición de obstrucción legislativa, existen amplios sectores en la Concertación que erróneamente piensan que se benefician de estas normas y permanece convenientemente inamovible.
Es indudable que existe también un grave problema de liderazgo al interior de la cúpula gobernante y la ausencia de un llamado enérgico a legislar y aprobar una iniciativa para reformar el sistema Binominal por parte de la Presidenta es lamentable e incomprensible, sobre todo si considerara que esos parlamentarios, extra concertación o extra alianza, indudablemente preferirían apoyar a su sector y no a la oposición, especialmente cuando se trate de iniciativas que afectan las principales sensibilidades de la derecha, como lo es la clase empresarial a la que ésta suele defender con vigor. Este debiera ser el principal objetivo de este así llamado “segundo tiempo” del gobierno de Michelle Bachelet si desea ser recordada en el futuro como una verdadera estadista y no quiere que la Alianza por Chile gane el partido y asuma el poder en propiedad.
Radio Santa María, 14.03.08




