Patagonia Reverde

Saturday, March 15, 2008

MENTIRAS DE DESTRUCCION MASIVA
Por: Carlos Pérez Alvarado

Hace cinco años el mundo entero estaba pendiente de la inminente invasión de EE.UU. a Irak, la que finalmente se concretó el 19 de marzo de 2003. En febrero de ese año el Secretario de Estado (o Ministro de Relaciones Exteriores) de la Casa Blanca Colin Powell intervino ante el Consejo de Seguridad de la ONU para presentar una serie de “pruebas” que demostraban la tenencia y el desarrollo de armas de destrucción masiva por parte del “brutal” régimen de Sadam Husein. Tales pruebas en realidad sólo aumentaban el cúmulo de mentiras que utilizó el gobierno de W. Bush para atacar a un país soberano con el evidente fin de apoderarse de su petróleo y establecer por la fuerza un área de influencia y dominación en ese estratégico rincón del planeta.

La mayoría de la población mundial se oponía a una acción militar y en muchas ciudades de la Tierra millones de personas salieron a las calles a manifestar su rechazo. Pero, no hubo caso; nada pudo detenerla. Desoyendo incluso a la ONU, se perpetró una invasión que, después de 5 años, sólo ha traído muerte y destrucción a un país considerado cuna de la civilización. Esas mentiras fueron alentadas y sostenidas por la prensa interesada y la población estadounidense no pudo (o no quiso) escuchar las advertencias sobre lo que podía venir. Las peores consecuencias de esta agresión eran enteramente previsibles pero debido a la arrogancia de los señores de la guerra y de algunos gobiernos aliados jamás tuvieron tiempo de imaginar siquiera el escenario como el que hoy se vive en Irak, en la práctica de derrota. Es necesario que mueran miles más todavía hasta que reconozcan que se equivocaron, que el mal ya está hecho. No habrá compensaciones como debería, sencillamente se irán, cerrando otro bochornoso capítulo en la historia mundial, mientras sus líderes y su población permanecieron impávidos y cómplices de lo sucedido. El poder militar continúa en sus manos, por decadentes que sean las ideas que defiendan.

Guardando las proporciones, obviamente debido a cantidad enorme de víctimas inocentes que mueren día a día producto de las bombas en Irak, imaginemos que un día en el futuro una gigantesca empresa como la transnacional española Endesa junto a algunos aliados como Colbún (del grupo Matte), u otros, se aparecen por Aysén para inundar miles de hectáreas en su territorio, desembarcando inmensos camiones y retroexcavadoras en lugar de tanques, transportando sus turbinas generadoras protegidos por un pelotón de carabineros armados y blindados (como sucedió en el Alto Bío-bío), represando el curso de sus ríos a diestra y siniestra mediante muros de concreto de más de 100 m de altura, ocupando un contingente de miles de trabajadores, con cascos verdes, amarillos o blancos, en vez de soldados, la mayoría hombres, todos ellos venidos desde fuera de la región, especialmente entrenados para operar maquinaria pesada y divertirse como en sus lugares de origen.

Si la política y los políticos siguen dedicados a llevar agua a sus propios molinos y la prensa nacional colabora activamente en la campaña del terror (“o las represas o el caos”) el peor escenario que puede resultar de la construcción de las mega represas en la Patagonia es de nuevo previsible; Solo basta que ocurra lo mismo que en Ralco, o que la gente de Aysén continúe pagando elevadas cuentas de energía (como actualmente pagan en Santa Bárbara a muy pocos Kms. de la mega central de Endesa). Qué terrible sería si, por alguna contingencia climática, Hidroaysén se viera obligado a liberar millones de m3 de agua río abajo del Baker, como en el año 2006 cuando Endesa abrió las compuertas de Pangue y Ralco, aumentando el caudal del Bíobío y agravando las inundaciones que se llevaron la vida de al menos 7 personas.

Como en EE.UU., primero fueron las armas de destrucción masiva, luego la libertad, la democracia o la lucha contra el terrorismo, en Chile el discurso del poder económico y sus aliados incluye más de una falacia. El Ministro Pérez Yoma, como Colin Powell en la ONU, nos recuerda la grave crisis energética que afecta a Chile, la que sólo se resolvería con las represas de Hidroaysén “allá en el sur”, aunque en verdad no lo podría hacer antes de 2013, cuando terminarían la primera de cinco represas. Nuestro parlamentarios, ya sea apoyando derechamente la idea o manteniendo una irresponsable distancia intentan convencernos de un supuesto “desarrollo” asociado a la intervención capitalista de un recurso natural estratégico como el agua, regalado a intereses privados extranjeros, sin que nadie apuntara a La Moneda con un misil. ¿De qué desarrollo hablan?, no creo que el del Alto Bíobío donde Endesa prometió un montón de beneficios a los pewenches desplazados por la inundación, pero que en gran parte no cumplió. Los medios, en manos de esos mismos poderosos grupos económicos o familias, insisten que la invasión de la Patagonia a cargo de sus socios respetará al medio ambiente y no muestran, no informan, o no escuchan, a los que marchamos en las calles para oponernos.

Ojalá nunca tengamos que arrepentirnos por permanecer impávidos a las consecuencias que pueden acarrear estas mentiras de destrucción masiva con las que intentan convencernos y que podrían acabar con gran parte de una región considerada cuna de naturaleza virgen.

Radio Santa María, 29.02.08

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