Patagonia Reverde

Saturday, March 15, 2008

FIDEL
Por: Carlos Pérez Alvarado

Fidel Castro ha renunciado a la presidencia de Cuba y todos opinan. El presidente de EE.UU. fue uno de los primeros y dijo; "Veo esto como el comienzo de la transición democrática para el pueblo en Cuba". Continuó afirmando que "EE.UU. ayudará a los cubanos a obtener las bendiciones de la libertad", al tiempo que el Depto. de Estado (RR.EE.) anunciaba que el embargo con el que mantiene sometida a la Isla desde 1962 continuará aplicándose sin cambios en el futuro cercano.

Como de costumbre, junto a la de otros líderes mundiales, esas frases de W. Bush se repetirán en todas las televisiones del mundo sin que, en nuestro país, alguien cuestione la autoridad moral que tiene ese presidente para opinar respecto de Cuba; Convengamos en eso -como mínimo- antes de establecer una discusión razonable acerca de lo que Fidel Castro y su revolución representa para su pueblo. Ello porque EE.UU. sencillamente no está en condiciones de cuestionar, por ejemplo, el respeto de los DD.HH. en la Isla cuando ellos mismos tienen en ese territorio, por fuerza de las armas, un enclave donde desde 2003 cerca de un millar de prisioneros, árabes principalmente, acusados de terroristas, están o han pasado por la cárcel de la Bahía de Guantánamo sin que ni siquiera se les haya formulado cargos, sometidos a probadas torturas y víctimas de un sistema jurídico especial que infringe todas las normas del derecho internacional. Esa potencia promueve y recibe con todos los beneficios a los que escapan del régimen “dictatorial” de Cuba, pero rechaza, incluso asesina y discrimina (si lo logran) a más de un millón de mexicanos que cada año intentan cruzar su frontera.

Como es lógico, a través de su vocero, nuestro gobierno también entregó su opinión manifestando que “después de más de 40 años ha culminado una etapa y el Gobierno espera que tanto el pueblo como el gobierno cubano adopten los caminos que soberanamente ellos decidan (...) que los conduzcan a un camino, a un horizonte". No es para nada parecido a lo que dicen en Washington aunque más adelante reconozca que Castro "es una persona importante más allá de la adhesión que tanto en Chile como en el mundo genera, así como de rechazo". La verdad es que el rechazo acérrimo viene más que nada del país del norte y se contagia en muy pocos otros lugares del mundo. Recordemos que en octubre de 2007, 184 países condenaron en la ONU el embargo mencionado más arriba y sólo 4 estuvieron a favor de continuarlo (EE.UU., Israel, Las Islas Marshall y Palau).

Por otro lado, expresiones tan predecibles como las vertidas por personeros de la derecha chilena son escasísimas en otros países, muy distantes de las emitidas en Brasil, Argentina y en gran parte de Latinoamérica. Fidel parece ser una “obsesión” para ese sector político y una parte de la Concertación (lo mismo que Hugo Chávez), incluyendo a muchos socialistas que en su juventud marcharon en defensa de la revolución cubana y que hoy, como partícipes o asesores del actual gobierno, parecen avergonzarse de ese pasado. Creo que es tiempo de rectificar y superar esos prejuicios y críticas que vienen desde la época de Pinochet y en lugar de censurar un sistema diferente y legítimo de gobierno, deberíamos establecer relaciones mucho más estrechas y respetuosas con La Habana y su nuevo gobierno, por el bien toda la población. Imaginemos cuánto podría aportar a la salud pública, a la educación, a la cultura o al deporte en nuestro país, algunas de las ramas en las que Cuba (con embargo incluido) supera a varias naciones que se dicen “desarrolladas” y las que quieren que nos parezcamos.

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