Patagonia Reverde

Friday, December 14, 2007

LA ÉLITE O LA BASE
Por: Carlos Pérez Alvarado

En una cena con empresarios celebrada en Nueva York en octubre de 2000, el presidente de EE.UU. George W. Bush declaró; “Este es un público increíble; los que tienen (dinero) y los que tienen más. Algunas personas consideran que Uds. son una élite, yo los considero mi base”. La reveladora y franca intervención da cuenta cómo en ese país, donde existen 3 millones de millonarios (es decir con fortunas de más de un millón de dólares, el uno por ciento de su población), la clase empresarial ha establecido un vínculo demasiado estrecho y peligroso con la clase política mediante el cual ambos se benefician mutuamente. Las grandes corporaciones y sus dueños, financian las campañas de los políticos y éstos sostienen la economía con garantías y prebendas cada vez mayores.

Posiblemente lo más cerca que estuvimos en Chile de una frase como ésa fue al término del mandato de Ricardo Lagos, ocasión en que su estrecha relación con el mundo empresarial quedó en evidencia cuando el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) de ese entonces, Hernán Somerville, declaró que "los empresarios aman a Lagos" (aunque posteriormente aclaró que se refería a los empresarios extranjeros). Bien sabemos el nivel condescendencia que hubo entre Lagos y el empresariado local, el que cada día se sigue reafirmando con las reiteradas revelaciones que han surgido después de su partida de La Moneda.

Sin embargo ello puede haber empezado a cambiar.

El martes 4 de diciembre en el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) el actual presidente de la CPC, Alfredo Ovalle, le dijo directamente a la Presidenta Michelle Bachelet que los escándalos ocurridos en la Empresa de Ferrocarriles EFE y en Chiledeportes eran inaceptables y que a los empresarios que él representa les preocupa la violencia sindical y la tardía respuesta del Gobierno (me imagino que se refiere a la tardanza en acallar o reprimir a los trabajadores). Denunció también un ambiente "enrarecido" que hace que las desconfianzas se presenten cada vez con más fuerza.

Recordemos que a estas reuniones asisten los directivos de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) y otras ramas que conforman la CPC como la Cámara Nacional de Comercio, la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), la Cámara Chilena de la Construcción, la Asociación de Bancos y la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), sectores que cada año exhiben utilidades ultra millonarias, algunas casi obscenas.

Es quizás estéril criticar este tipo de relaciones político-empresariales que cada año, como un rito, se expresan en esta clase de reuniones ampliamente cubiertas por los medios de comunicación, invocando su importancia en el desarrollo económico y social de nuestro país. No se puede negar tal influencia y la necesidad que el Gobierno mantenga relaciones fluidas con ese sector, minúsculo como población, sin embargo es evidente un marcado desequilibrio en la preocupación entre ésta élite y el resto de la sociedad. De hecho, es impensable un ceremonial anual parecido entre la primera autoridad del país y los dirigentes de los trabajadores en el que éstos puedan denunciar los abusos que sufren por parte de sus empleadores o para exponer la necesidad de mejores leyes que protejan sus derechos, en lugar de perjudicarlos.

La Presidenta respondió duramente a Ovalle calificando su actitud de "beligerante" y "soberbia". Me parece un buen primer paso para terminar con este tipo de arrogancia empresarial, algo que es perfectamente posible si creemos que la verdadera base de un Presidente es la gente y no la ambición extrema de un grupúsculo de personas, que desde hace mucho tiempo se les ha permitido creer que son los dueños de nuestro país y que el gobierno debe estar a su servicio.

Radio Santa María, 14.12.07

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