ALGO SOBRE TELEVISIÓN DIGITAL
Por: Carlos Pérez Alvarado
Seguramente en el último tiempo, más de alguna vez, Ud. haya oído hablar de la Televisión Digital (TVD), un tema quizá técnicamente muy complejo pero de elevada importancia por sus consecuencias sociales y culturales. Existen suficientes motivos para catalogar este avance como una nueva revolución tecnológica, comparable a la llegada de la TV en colores o la TV satelital. Al igual que en 1978, nuestro país debe optar por una u otra norma que define la manera en que ésa nueva TV funciona. Aquella vez había tres alternativas principales para transmitir imágenes en colores; la estadounidense NTSC, la europea PAL y la francesa Secam. La primera fue elegida por casi todos los países del Pacífico Latinoamericano (Perú, Ecuador, Colombia y casi toda Centroamérica), Australia, Japón, además de Chile. La europea PAL, en cambio, la prefirió el lado Atlántico (Argentina, Brasil, Uruguay), casi toda Europa y Asia. Finalmente la Secam (para muchos, la mejor), sólo la adoptaron algunos países de la ex órbita soviética.
La elección originará más de algún inconveniente, como el que ahora se produce entre Chile y Argentina que, por usar normas de color diferentes, hacen incompatibles los televisores, los reproductores de video o las películas grabadas en cintas VHS. Nuestro país ha venido postergando sucesivamente la decisión, obviamente debido a las presiones que distintos sectores ejercen ante la actual Mandataria, quien responsablemente debe asesorarse para adoptar la alternativa más conveniente para el país, partiendo de la base que el Estado debe garantizarnos una televisión de libre recepción gratuita a todos los chilenos, algo que ha sido reafirmado por la Presidenta Bachelet, y descartar cualquier intento por obligarnos a pagar por ese servicio (independientemente de que también exista la TV paga, por cable o satelital). Primero se dijo que Chile tomaría la decisión en diciembre del año 2000, después se habló de fines de 2006, luego marzo de 2007 y, por ahora, no hay una nueva fecha.
En el caso de la TVD las alternativas son las normas estadounidense ATSC, la europea DVB (ampliamente preferida por otros países) y la japonesa ISDB. Aunque la última está prácticamente descartada, todas ofrecen más o menos lo mismo y sus diferencias vienen dadas por su versatilidad y el costo del cambio.
En términos simples, donde hoy existe un canal analógico podrán coexistir cuatro canales digitales de excelente calidad y variadas y útiles prestaciones. Además podrán convivir canales adyacentes, del 2 al 13 en el caso VHF, algo que hoy técnicamente no es posible porque se interfieren mutuamente. En rigor podría haber en total 48 canales (ó 24 de alta definición, HDTV) donde hoy no pueden convivir más de siete. La norma de EE.UU. permite “juntar” dos canales digitales para transmitir uno sólo de HDTV sin mayores cambios en los receptores, en cambio en la norma europea debe optarse por una de las dos formas. Esto es especialmente importante durante el periodo de transición (que duraría unos 10 años) en el que los actuales televisores podrán seguir funcionando gracias a una caja decodificadora (set top box), que es más barata en el caso europeo.
Todavía no se sabe si los canales actuales seguirán siendo los dueños de sus actuales concesiones de frecuencia, o si serán fraccionadas y ofrecidas nuevamente en licitación a otros interesados en su explotación. Tampoco es menor el problema que implica repartirse la “torta publicitaria”, que hoy suma más de 300 millones de dólares de inversión en publicidad, entre un mayor número de canales. Obviamente es comprensible la preocupación y es probable que se necesite legislar al respecto, situación que se presenta como la mejor oportunidad para democratizar la TV chilena de una buena vez, fomentar y profesionalizar la paupérrima TV regional y permitir que el público tenga más opciones para elegir que la decadente tele-basura que hoy campea.
Radio Santa María, 09.11.07

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