¿CÓMO QUE NO EXISTE?
Por: Carlos Pérez Alvarado
Hace unos días la Ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, declaró que no se iba a referir al plan de Hidroaysén en tanto éste no ingrese al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Antes, el 10 de abril de 2007, desmintió que se haya reunido con los titulares del proyecto. “Nunca”, dijo, desestimando las sospechas de algunos parlamentarios sobre supuestos contactos que habría establecido Endesa-Colbún con la Conama para modificar el diseño original, es decir, 5 en lugar de 4 represas y reducción de la superficie a inundar. La funcionaria explicó que; “nunca he conocido el diseño, ni en detalle ni en lo grueso. Desconozco completamente el proyecto”.
Es claro que ésta es la postura oficial del gobierno y las autoridades, claramente, prefieren evitar referirse al tema. Sin duda se trata de un asunto espinudo, controversial y cualquier declaración, después, puede ser usada en su contra. Cada frase es enjuiciada de inmediato por cualquiera de las partes interesadas; como le sucedió por ejemplo al Ministro de Obras Públicas Eduardo Bitrán quien, en diciembre pasado, afirmó que el Gobierno estaba “conciente de que va a haber un desarrollo hidroeléctrico en Aysén y que los recursos (hídricos) van a tener que usarse”. Obviamente esto generó fuertes críticas entre los opositores y algún “coscorrón” debe haber recibido por haberse explayado más allá de lo conveniente. La situación se repite a nivel regional, donde pareciera haber un silencio sepulcral por parte de honestos y preocupados funcionarios públicos que legítimamente pueden tener su opinión al respecto pero que quedan impedidos de expresarla, por decoro, por prudencia, por que no es políticamente correcto, por imposición interna o –porqué no decirlo- por temor.
El caso es que el “proyecto” Hidroaysén SÍ existe. Existe para el Presidente del Senado Eduardo Frei, un ferviente partidario. También existe para el Presidente del PPD, Sergio Bitar, quien repite continuamente que las centrales deben construirse “sí o sí”. Todos los días la prensa está informando sobre las actividades de Endesa-Colbún o de las organizaciones medioambientales, regionales, nacionales y extranjeras. Sí existen las Casas Abiertas de la empresa y el lanzamiento del libro “Patagonia Sin Represas” en Santiago y Coyhaique, actividades que contaron con la participación de numeroso público interesado. Sí existe abundante publicidad en las radios, los diarios, la Internet o la TV local. También existen las opiniones, variadas, majaderas y hasta monotemáticas en muchos medios.
Es que, lógicamente, un proyecto como éste no puede ser soslayado considerando su monumental envergadura y su indiscutible impacto, negativo o positivo dependiendo las visiones. Acá no estamos hablando de una jaula de salmones en una laguna, hablamos de obras colosales, gigantescas grúas y camiones transitando por la Carretera Austral, miles de trabajadores con sus familias, intervención de cuencas, inundación de terrenos, miles de Kms de tendido eléctrico con enormes torres, cientos de miles de toneladas de basura de construcción y doméstica, etc. Desconocer esta realidad puede convertirse en un acto de verdadera negligencia si tenemos en cuenta que de acuerdo a la legalidad vigente (o su interpretación), la comunidad y las organizaciones no gubernamentales (ONGs) cuentan con míseros 60 días para presentar sus observaciones a tal iniciativa.
En lugar de ignorar el actual escenario la Ministra, la propia Presidenta y todo el aparataje público, nacional y regional, debieran estar preocupados de incentivar, facilitar y conducir el debate, lo que de ninguna forma significa tomar partido por alguna de las posturas. Las autoridades, mediante un programa adecuado, oportuno, transparente y equitativo debieran estar reuniéndose con Hidroaysén, con Xstrata, con las organizaciones que aprueban o con las que se oponen, con el fin de mantener al resto de la comunidad debidamente informada y con la mayor cantidad de antecedentes posibles, sobre las características, las implicancias y las herramientas legales con las que la población cuenta para hacer valer sus puntos de vista, cuando y donde corresponda. Ésa debiera ser realmente su preocupación y su deber
Existen países donde el Estado, en estos casos de gigantescos megaproyecto, patrocina un Estudio de Impacto Ambiental independiente con amplia participación ciudadana, pero en Chile, la Ministra recién se pondrá las pilas cuando el proyecto “exista de verdad”.
Radio Santa María, 25.10.07

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