NAVARRO
Por: Carlos Pérez Alvarado
Uno de los sucesos que marcaron la movilización del pasado 29 de agosto fue el incidente ocurrido entre el Senador Alejandro Navarro y un oficial de Carabineros. Recordemos que las primeras informaciones mostraban al parlamentario sangrado de su cabeza luego de haber recibido un golpe con un bastón retráctil por parte de un funcionario que posteriormente fue identificado como el teniente Manuel Roco Zapata. Días después apareció un video en internet, grabado con celular, que (entrecortado) mostraba al parlamentario, minutos antes del hecho, gritando y dando empujones a un montón de policías fuertemente amurallados con cascos, bastones y escudos, lo que provocó un verdadero “vuelco” en el caso, pasando rápidamente Navarro de héroe a villano.
En primer lugar me parece bastante sospechoso que se intente igualar la gravedad de ambas reacciones o que se considere más grave la del Senador que la del carabinero. Un empujón, un insulto o una patada no se pueden comparar con un mazazo en la cabeza que requirió dos puntos en el cuero cabelludo del parlamentario, pero que pudo tener consecuencias mucho más graves como un traumatismo encefálico. Me imagino que no estaríamos hablando en los mismos términos si una desgracia como ésa hubiera ocurrido.
Seguidamente queda la impresión que, en general, los medios fueron fuertemente críticos con el congresista representante de la Región del Bío-Bío y las entrevistas en la radio y TV fueron notoriamente duras e inquisidoras. Para ponerle más leña al fuego, varios de sus colegas se sumaron a las críticas, especialmente desde la derechista Alianza por Chile, como la emitida por el senador Alberto Espina (RN) quien señaló que de ser efectiva la “agresión” al carabinero, el caso debe ser enviado a la fiscalía militar para que se investigue. El senador Andrés Chadwick (UDI), advirtió que de comprobarse los hechos, el ministro del Interior y la policía uniformada tienen el derecho a iniciar las acciones legales en su contra. Alberto Cardemil (RN) declaró que "las imágenes sindican a Navarro como incitador del desorden y la violencia" y estudia pedir al Tribunal Constitucional su inhabilidad. Más crítico todavía fue el senador de su propia coalición Jorge Pizarro (DC), quien calificó de "patético" el hecho agregando que las imágenes eran “vergonzosas”.
Pero sucede que en el último tiempo Alejandro Navarro ha logrado socializar una postura política distinta a la tradicional, sobre todo en el plano económico, criticando abiertamente el modelo neoliberal que rige en Chile y entendiéndolo como la causa basal de la desigualdad y los bajos sueldos. Para el así llamado “díscolo” Senador no se puede desconocer a estas alturas que favorecer la inversión extranjera, abrirse a los mercados internacionales a través de tratados de libre comercio o minimizar al máximo las obligaciones del Estado, licitando o externalizando servicios, no están dando resultados para el mejor bienestar de un amplio sector de la población chilena.
Esta postura lo llevó a ser incluido en las últimas encuestas dentro de los presidenciables del año 2010, agregándose a los nombres que se manejan desde hace tiempo (Alvear, Insulza, Lagos) o que ya están corriendo solos, aunque queden más de dos años para las elecciones (Piñera). Esta visión, más izquierdista dentro de la conglomerado político en el que milita, y ahora en el Gobierno, puede ser perturbadora para la clase tradicional si su discurso trastoca la política económica que hasta el momento parece consensuada y consolidada entre la Alianza y la Concertación, y pone nerviosos a muchos que se niegan a modificar el actual estado de cosas.
Aunque queda todavía mucho tiempo para las elecciones y Navarro pueda carecer de las condiciones para el cargo de Presidente, bien vale la pena tener presente y analizar con desapasionada detención sus críticas y propuestas, sobre todo al interior de la propia Concertación y la Presidenta Bachelet, quien es la única que puede rectificar y cambiar el rumbo de la economía, teniendo en cuenta lo que dice Navarro y –lo fundamental- aceptando que ello no es incompatible con su programa de gobierno.
Radio Santa María, 13.09.07

0 Comments:
Post a Comment
<< Home