Patagonia Reverde

Thursday, August 23, 2007

¿ORDENES DE PARTIDO?
Por: Carlos Pérez Alvarado

Hasta las últimas elecciones parlamentarias realizadas en nuestro país, el Senador Antonio Horvath Kiss siempre postuló -y ganó- todas las elecciones en las que se presentó como un candidato independiente, pero abanderado en las listas de la coalición de centro derecha (o de derecha simplemente) “Alianza por Chile”. Primero fue Diputado y su reelección como Senador en 2004 estuvo a punto frustrarse en el fragor de una disputa interna de la cúpula con el abogado y ex Senador por Aysén Don Hugo Ortiz de Filippi. El cupo pertenecía a Renovación Nacional (RN). Nada de UDIs, menos independientes.

Las discusiones deben haber sido intensas pero finalmente Horvath resultó ser el nominado (inclusive corrió solo en ese pacto), pero esto provocó un cisma en la dirigencia regional de ese partido que incluyó renuncias masivas de los alcaldes RNs en Aysén, descontentos con la decisión. Luego de un triunfo más bien ajustado debió cumplir con el compromiso contraído previamente y firmar por partido que lo nominó, Renovación Nacional. Hoy forma parte del grupo de ocho legisladores de RN en la Cámara Alta.

Ese año 2004 uno de los temas que ocupaba el debate regional era la idea de la transnacional Noranda de construir una planta refinadora de aluminio; Alumysa. Para mucha gente resultaba curioso que el candidato Antonio Horvath se opusiera a esa idea, debido a que la derecha política, representada en la Alianza por Chile que lo apoya, es partidaria de un modelo de economía basado en el neoliberalismo que, en una forma bastante radical se aplica en Chile desde los tiempos de Pinochet y donde este tipo de mega emprendimientos resultan ser sus ejemplos fundamentales, sobre todo si involucran inversiones ultra millonarias, y en dólares. Con su postura, Horvath seguramente perdió más votos que los recibió de unos pocos ambientalistas, pero le alcanzó.

No es ningún misterio que la derecha y sus parlamentarios siempre han estado del lado del empresariado, las megainversiones de las transnacionales, los Tratados de Libre Comercio y la economía globalizada, ya que sostienen y defienden la antigua y conocida teoría del “chorreo”, que plantea que si a los ricos les va bien, los pobres podrán mejorar su situación económica al acceder a un empleo, por precario que éste sea.

Para los economistas, dirigentes y partidarios de la derecha lo fundamental es la creación de más y más fuentes laborales y se creen las condiciones para que haya Crecimiento, sin eso no hay desarrollo (aunque nunca se explique de qué tipo de “desarrollo” estamos hablando). Por eso les incomoda que un Obispo de la Iglesia insinúe que se deben pagar mejores sueldos y comparten las amenazas de los empresarios sobre los “miles” de despidos que se vendrían si éstos se vieran obligados a mejorar los salarios de sus empleados. Por eso ya ni siquiera sorprende que el anticipado candidato presidencial 2010 de RN, Sebastián Piñera, proponga sin arrugarse que la diferencia entre el sueldo mínimo y el ético (o justo) lo pague el Estado y no sus colegas y amigos capitalistas. Por esa razón no es raro que el Diputado de RN en ejercicio aquella vez, Pablo Galilea, haya manifestado derechamente su apoyo a la idea neoliberal de Noranda, y que hoy también esté de acuerdo con los planes de HidroAysén. Es lo lógico, oponerse es lo raro.

Aunque Alumysa colisionaba directamente con los intereses de otro sector empresarial poderoso, los salmoneros, lo justo es reconocer que la posición del Senador Horvath contribuyó a que tal idea finalmente fuera descartara. En cambio en el caso de las represas, desde el principio el parlamentario ha mostrado una postura ecléctica, como si fuera uno más de los que creen y se resignan a que las centrales se construirán “sí o sí”, y aceptando la idea generalizada de la existencia de una crisis energética grave en el resto del país cuya la solución –querámoslo o no- se encuentra acá en Aysén. Ante esa supuesta irrefutable realidad lo único que podemos conseguir es minimizar el impacto y, como ayseninos, de alguna manera (la que aun no se vislumbra) negociar con la empresa algún beneficio extra, como una rebaja en las tarifas de la luz.

Hace unos días Endesa-Colbún anunció algunas modificaciones al megaproyecto en el Baker y el Pascua tras lo cual el Senador Horvath se manifestó muy conforme, incluso parecía presumir que tales cambios eran fruto de sus propias sus observaciones y sugerencias. La opción de oponerse abiertamente como lo hizo en el caso de Alumysa está descartada. Difícil saberlo pero, a menos que haya habido una orden directa de su partido para que apoye a HidroAysén, imposible de desobedecer, especialmente si muy pronto estará en juego una nueva nominación de un candidato a Senador en la Alianza por Chile, lo cierto es que el Senador Horvath ha dejado de ser un caso singular en RN y se cuadra con la lógica neoliberal que defienden sus correligionarios de derecha.

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