Patagonia Reverde

Friday, August 31, 2007

NO OLVIDAR
Por: Carlos Pérez Alvarado

Partiendo de la base que, por mucho que se hagan esfuerzos por minimizarlos, la construcción de 5 centrales hidroeléctricas en el Baker y el Pascua tendrían impactos inevitables sobre el medio ambiente de nuestra Patagonia. La inundación de miles de hectáreas de humedales con abundante, desconocida y poco estudiada flora y fauna, o el derretimiento acelerado de valiosos glaciares de los campos de hielo, afectados por el aumento de la temperatura que producen estos gigantescos embalses hídricos, entre otros, no se pueden desconocer. Ni siquiera los “desarrollistas” niegan estas consecuencias aunque más bien se muestran partícipes del conocido refrán; “para comer torta hay que romper huevos”. Por desgracia, esos efectos no son reversibles y una vez construidas las represas no se pueden desmantelar.

Bastaría que una vez emplazadas las primeras el camino quede pavimentado para que se desencadene una “escalada” de iniciativas similares, aprovechando la legalidad vigente y la capacidad instalada en las torres de alta tensión que llevarían esa energía hacia el norte del país. En términos estrictos “una” central puede significar “todas” las demás. Y éstas ya se están planeando. Recordemos que Endesa y AES Gener son dueños de los derechos de agua de la mayoría de los ríos de Aysén y –por lo visto- Xstrata tampoco quiere renunciar a sus aspiraciones en el Blanco, el Cóndor y el Cuervo, a pesar de que científicos que estuvieron luego del terremoto en el Fiordo Aysén, manifestaron que de acuerdo a lo sucedido el 21 de abril pasado, construir una represa en el Cuervo sería una verdadera irresponsabilidad, una negligencia.

Por eso la pregunta claves es; ¿Si existiese la posibilidad de evitar su construcción, no sería lógico propender a encontrar las alternativas que las hicieran prescindibles? ¿Acaso no sería razonable que la prioridad fuera trabajar por cualquier otra solución, antes que construir esas represas?

A pesar de ello nunca he escuchado a alguna autoridad que declare por ejemplo; “vamos a hacer todo lo posible por impedir que esas centrales se construyan en nuestra región”. Nunca ha sido la postura del Sr. Horvath, ni tampoco la del Senador Zaldívar, de quien ni siquiera conocemos su opinión al respecto (como sí sabemos lo que piensa acerca del Transantiago y de otros temas que no se relacionan directamente con Aysén). El Diputado Pablo Galilea se muestra legítima y abiertamente favorable, mientras que su colega René Alinco es de los que cree que es inútil oponerse a algo que ya está decidido en el nivel central. En la práctica es impensable que la primera autoridad regional o los directores de los principales servicios públicos con competencia, como agricultura, el MOP, salud, turismo, en lugar de escabullir su responsabilidad como lo hacen hoy día al declarar que las represas “aún no existen” porque no han presentado su Estudio de Impacto Ambiental, se muestren preocupados por los indiscutibles efectos que una monumental obra como ésta puede tener en sus respectivos sectores. Menos aún existe un trabajo con las organizaciones involucradas, preparándolas así para enfrentar en conjunto esa potencial realidad.

Simplemente es falso que no existan alternativas a la generación eléctrica que transformarían a Aysén en la pila de Chile. Aparte del desarrollo de otros tipos de energía que ya se han propuesto, como la geotérmica, la mareomotriz, la eólica, incluso la atómica, sigue estando sobre la mesa la invitación de Venezuela a incorporarnos al Gasoducto del Sur que llevará petróleo a precios preferentes a Brasil, Paraguay, Bolivia y Argentina, lo que bajaría los costos en la generación térmica (y las tarifas), pero que nuestras autoridades se empeñan en desestimar por cuestiones políticas y la falta de una visión integracionista con Latinoamérica.

Por las mismas razones tampoco ha sido posible sentarse a discutir con Bolivia, de una buena vez, una salida soberana al mar y negociar con ese país la venta del gas natural que dispone en abundancia. Ello solucionaría de manera integral todos nuestros problemas energéticos.

Finalmente tampoco es aplicable el manido argumento sobre la necesaria búsqueda de una “independencia” energética de nuestro país puesto que entregar esa responsabilidad a una empresa privada es más peligroso que establecer acuerdos entre los Estados.

No olvidemos que un pueblo no puede defender lo que le pertenece, si no sabe que le pertenece, ni sabe lo que vale.

1 Comments:

At September 05, 2007 10:48 AM, Blogger Pollux said...

Ese mutismo que ejercen justamente los que debieran alzar la voz me desconcierta a sobremanera. Es cierto que dentro de todo, Horvatz tiene y maniefiesta su lado verde, pero el resto??? no pasa nada.
Hace poco escuche en la radio q una empresa extranjera comenzará un proyecto de generación de energia a través de las olas (como ni tenemos de esas) y era dentro de todas las fuentes de energias limpias, la mas barata en implementar. Hace tiempo escuche que la peninsula Levican iba a ser un parque eólico, aun cuando no sabemos los resultados concretos de las torres eolicas en el Mirador.
Ahora solo escucho HidroAysen, represas y lo peor... el fantasma de Alumysa que no quiere morir.
Te agradezco de sobremanera el espacio que tienes en el diario. Lo leo desde hace años cuando firmabas como Colectivo Komité.
No se en quede a futuro esta situación y temo que le den tanta vuelta al asunto que termine por no importarnos al final.
Saludos

 

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