Patagonia Reverde

Tuesday, July 17, 2007

LA SELECCIÓN DE ACOSTA
Por: Carlos Pérez Alvarado
Radio Santa María, 12.07.07

El fútbol de Nelson Acosta era insufriblemente burocrático y pasado de moda. Al igual que en los pretéritos tiempos del “guatón” Santibáñez, los jugadores continuan pasándose la pelota unos con otros, como si fuera una bola caliente que les quema en los botines, haciendo no menos de 10 pases antes de avanzar y cruzar la mitad de la cancha. Por suerte ya no está permitido devolvérsela al arquero, para que éste no la agarre con sus manos y demore aún más el juego, porque si no retrocederíamos 30 años en lugar de acercarnos siquiera en algo a la velocidad del fútbol europeo (ése que sólo mira hacia el arco contrario). Parecerse incluso al argentino, mexicano o brasileño que evidentemente han progresado muchísimo en el plano físico, sin renunciar a su reconocida y exquisita técnica en el control del balón.

Nadie puede discutir que en nuestro país, durante toda la época de Acosta, han existido excelentes jugadores, muchos de los cuales son o han sido verdaderas figuras en el extranjero, pero que al interior de un grupo mal dirigido, en el que se incluyen algunos que hace mucho tiempo que no juegan o derechamente son malos para la pelota, pero que –por alguna extraña razón- son amigos o regalones del calvo Director Técnico, lógicamente no pueden rendir de la misma forma que lo hacen en sus equipos de origen. Más encima los pone en los puestos equivocados. Si Mark González o Rodrigo Tello en Europa juegan en el mediocampo del Liverpool de Inglaterra o del Celtics de Portugal, el “profe” los manda a jugar en la defensa; ridículo.

Finalmente, la “roja” de Acosta ha demostrado elevados índices de mala conducta entre sus dirigidos; futbolistas que llegan con la “caña” a los entrenamientos o hacen ingresar alegres mujeres a las habitaciones del hotel donde se alojan, en lugar de concentrarse 100% en el próximo partido. El jefe ha perdido toda la autoridad sobre el grupo y no ha sido capaz de detener el escándalo, llegándose a límites extremos como permitir comportamientos xenófobos y racistas en contra de nuestros hermanos latinoamericanos. Son los mismos jugadores que, sin argumento futbolístico alguno, se agrandan excesivamente ante los países más chicos, pero que se asustan completamente con los que siempre le han dado guaraca, como Brasil, que nos tiene de caseros.

Tengo la impresión que la mayoría de la gente de nuestro país (y a la que le gusta este deporte) tiene muy claro cuál es la “problemática” en este asunto y que impide el despegue definitivo del fútbol nacional, que sigue postergando una y otra vez las legítimas ansias de triunfos internacionales de nuestros representantes; el juego burocrático, el mal comportamiento de sus deportistas, la falta de liderazgo y la incapacidad del cuerpo técnico. Otra gran parte conoce (o cree conocer) cuál es la “solucionática” del caso; esto es, exigir el cambio del entrenador.

¿Le suena esto conocido?

Siempre ha sido igual, y en todos ámbitos, incluido la política, esencialmente porque no hay nada más chileno y que refleje sin tapujos nuestra realidad como país que la selección de fútbol. Como la Burocracia que tenemos que soportar cuando hacemos algún trámite o un reclamo y nos derivan de una oficina a otra sin que nadie se quiera hacer cargo del problema. Como el pésimo desempeño de algunas autoridades debido a la falta de liderazgo o a la ineficacia de las autoridades mayores. Como el menosprecio con que se expresan otros al referirse a la comunidad peruana que reside en Chile.

Por fortuna la nueva generación Sub-20, aunque ya la estén llamando la “rojita”, así como “chiquitita”, todo lo contrario a lo que está demostrando en la cancha con sus soberbias actuaciones en el Mundial de Canadá, se asoma como la nueva esperanza para que el fútbol chileno salga de los potreros, de una buena vez.

Tal como lo consiguieron los estudiantes secundarios y sus movilizaciones para reformar la educación pública, o como se organizan los “Jóvenes Tehuelches” para defender nuestra Patagonia. Savia nueva es lo que necesitamos, y un nuevo y mejor entrenador para nuestra selección, por supuesto.

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