Patagonia Reverde

Thursday, June 21, 2007

CAMBIAR EL MODELO
Por: Carlos Pérez Alvarado

El modelo neoliberal, del que tanto Ud. escucha hablar, aspira a la reducir al máximo el rol fiscalizador, subsidiario y social del Estado y propone que se privatice todo lo que sea posible. Siguiendo sus reglas, empresas y servicios que fueron creadas y financiadas con los impuestos de varias generaciones de chilenas y chilenos de improviso se transforman en una carga para el erario nacional y son enajenadas sin la más mínima participación ciudadana,.

Chile, durante el régimen de Pinochet, se transformó en un laboratorio donde esta manera de administrar la economía de un país se puso en práctica del modo más radical que se había visto hasta entonces, en todo el mundo. En el proceso, ocurrido entre 1985 y 1989, se vendieron una gran cantidad de empresas estatales (IANSA, Soquimich, Endesa, CAP, LAN Chile, Entel, CTC, etc.), traspasándolas a manos privadas muchas veces a vil precio, lo que fue calificado por algunas personas como un verdadero saqueo. La reforma previsional, por su parte, creó las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), gracias a lo cual capitales privados pudieron disponer de las futuras jubilaciones de los trabajadores e invertir ese dinero en la Bolsa de Comercio. También se crearon las Instituciones de Salud Previsional (Isapres), que hasta hoy ofrecen planes de salud pensados de acuerdo con los ingresos del cotizante.

Las personas que son partidarias de este modelo de economía pertenecen principalmente a la derecha del espectro político (casi toda), y a la mayoría de la que se encasilla como simpatizante de la Concertación por la Democracia, conglomerado que ya cumplió 17 años en el poder y que no sólo no lo reemplazó en todo ese tiempo sino que lo ratificó y consolidó como la única y supuesta forma de acceder al desarrollo. Tanto así que muchas áreas que no tocó el equipo de economistas con estudios en Chicago, que asesoró a Pinochet, sucumbieron a la misma política y hoy –por poner un sólo ejemplo- dos tercios de la minería del cobre está en manos de empresas transnacionales, en circunstancias que en 1990 sólo el 15,8 % del control de ese mineral era de los privados.

Los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y especialmente el de Ricardo Lagos Escobar llevaron tan lejos el asunto que terminó afectando directamente a nuestra región de Aysén al autorizar la privatización de Edelaysén en 1998 y Transmarchilay en 1999 sin tener presente que en este lugar del mundo, y en las actuales condiciones, el mentado modelo neoliberal sencillamente NO funciona debido a su escasa población, lo que en términos de esa visión economicista no está formada por ciudadanos sino que por “consumidores”.

En Aysén el trasporte marítimo entre Chacabuco y Puerto Montt, o en Lago general Carrera, (todavía) no es tan rentable como para que una empresa privada se interese en invertir en una moderna y cómoda barcaza que solucione el problema a unos pocos pobladores o transportistas de esta aislada zona. Tampoco se puede esperar que la empresa eléctrica pierda dinero resolviendo definitivamente el deficiente servicio que presta en la zona si las elevadas cuentas de energía que pagamos no alcanzan a devolverles la plata que necesita invertir para ello. A pesar de que igualmente el Estado entrega cuantiosos recursos a estas dos empresas, a modo de subvención, la realidad nos muestra su evidente falta de compromiso en la solución de éstos y otros imprescindibles servicios a la comunidad pues –como es lógico- los privados no se caracterizan por su altruismo y más bien van detrás del lucro

Muchos analistas creen que muchos casos de actualidad y que involucran directa o indirectamente a los privados, como el desastre del TranSantiago, la crisis con el gas argentino, las protestas de los secundarios en contra del sistema de enseñanza, la falta de fiscalización ambiental que ha permitido que empresas de grupos económicos predominantes (Celco, Endesa, Barrick Gold, etc.) puedan cometer terrorismo ecológico en los ríos de Chile; son, entre otras, las primeras manifestaciones del agotamiento del modelo neoliberal, fenómeno que -por lo demás- ya ha ocurrido en otros países de Latinoamérica.

Creo que hay una sola forma de enmendar el rumbo y ello significa no sólo “modificar” el modelo, como promueven algunos, sino que efectuar una verdadera transformación que apunte, en primer lugar, a recuperar nuevamente el importante papel que debe jugar el Estado en todos los ámbitos, especialmente sociales, y no ceder ante las amenazas de los grupos que –de hecho- mantienen o intentan mantener la actual situación. Tampoco se puede seguir aceptando que su gobierno se lave las manos y ante cualquier dificultad que afecte a la población, se afirme que se trata de un problema entre privados.

Cambiar el modelo económico, dicho sea de paso, es la única salida lógica que tiene la Presidenta Michelle Bachelet para recuperar la confianza de la ciudadanía ¿No le parece?

Wednesday, June 13, 2007

NUNCA SE SUPO
Por: Carlos Pérez Alvarado

El destacado director de cine chileno, Silvio Caiozzi creador, entre otras, de películas tan importantes como “La luna en el espejo”, “Coronación” o “Cachimba”, estrenó en el festival de Valdivia de 1998 su documental “Fernando ha vuelto”, en el que dos mujeres médicos forenses del Instituto Médico Legal (IML) revelan, con lujo de detalles, cómo lograron identificar y de qué forma murió Fernando Olivares Mori, un hombre de 27 años de edad, funcionario de las Naciones Unidas desaparecido en octubre de 1973 durante el régimen de Augusto Pinochet. Los restos fueron encontrados en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago en 1991 y luego de varios años de trabajo las doctoras, muy seguras de la labor realizada le entregan los restos óseos a su viuda y le explican las causas de su muerte. Así, Fernando “vuelve” -al fin- con su mujer, su hijo, sus hermanos y su madre. El doloroso proceso fue registrado en cine por Caiozzi y el testimonio se transformó en un documental realmente impactante.

15 años después el IML debió reconocer que cometió errores garrafales en el proceso de identificación de 48 de los 96 cuerpos encontrados, entre los cuales desgraciadamente estaba el de Fernando Olivares. Caiozzi realizó una nueva y conmovedora entrevista a su viuda Agave Díaz mientras vivía una segunda desaparición de su marido, esta vez en plena democracia. El resultado fue una segunda parte que fue agregada al documental, y que se exhibió -como primicia- en agosto de 2006, ante unas 50 personas en el auditorio del MOP en Coyhaique y con la presencia del Director que la presentó, y además conversó con el público asistente.

Silvio Caiozzi nunca ha podido vender este trabajo audiovisual a TVN y sólo Chilevisión (en 2005) exhibió la primera parte un sábado después de la medianoche. Según el artista “es como si hubiese llegado una orden de arriba” para que su trabajo fuera sencillamente ignorado por casi toda la prensa chilena y muy poca gente lo ha podido ver.

Indudablemente el tema incomoda, como muchos otros que no tenemos ocasión de conocer y debatir libremente como ciudadanos, procesos en los cuales estas obras cumplen un rol fundamental de difusión y/o denuncia. En el caso anterior las razones para esta omisión parecen claras; entre las que se cuentan el hecho que haya quedado absolutamente en evidencia que el anterior gobierno de Ricardo Lagos hizo esfuerzos por mantener oculto el seguro escándalo del IML debido a los nefastos efectos que podía tener sobre la -por entonces- candidatura oficialista de la actual presidenta Bachelet. Otros opinan que no es conveniente abrir las heridas del pasado y el resto insiste que estos temas “no le interesan” a la gente.

Por desgracia el documental de Caiozzi es sólo un ejemplo de cómo muchas otras obras artísticas tampoco son difundidas debido a que existen personas que piensan por nosotros y que deciden lo que podemos o no podemos ver, de acuerdo a los efectos que pudieran tener sobre uno u otro sector que participa directa o indirectamente del poder. Es impensable que un día domingo, en horario estelar Ud. pueda ver en TV otros documentales como “La batalla de Chile” o “Salvador Allende” de Patricio Guzmán, “El derecho de vivir en paz” sobre la vida de Víctor Jara, algún reportaje sobre la vida literaria y política del más internacional de los chilenos y premio Nóbel de Literatura Pablo Neruda, o sobre Violeta Parra, o alguna película de Raúl Ruiz. Todos ellos, como sabemos, artistas desde siempre críticos del sistema político y social en el que vivimos.

“Apaga y vámonos” del español Manel Mayol (2005) es otro documental que Ud. probablemente nunca verá por TV debido a que muestra la cuestionable forma en que Endesa España inundó miles de hectáreas de territorios mapuche pehuenche para construir la central hidroeléctrica de Ralko y explica las razones que tuvieron y tienen sus líderes para oponerse y considerar a las transnacionales, sobre todo españolas, como enemigas de su pueblo. En el mismo también se narra el papel que jugó el ex Presidente Eduardo Frei y muestra a al ex Presidente de la empresa, Rodolfo Martín Villa, en un acto político haciendo el saludo nazi, y más encima la musicalización incluye la canción "Río Abajo" de los Fiskales Ad-Hok, otros de los artistas vetados por todos los medios de comunicación.

Así y todo, aunque resulte increíble, todavía hay gente que critica la falta de libertad de expresión en otras partes de nuestra América. ¿Qué le parece?

Wednesday, June 06, 2007

¡CALEFACCION ELECTRICA, AHORA!
Por: Carlos Pérez Alvarado

Nuestra región tiene disponibles para su consumo alrededor de 23 MW de electricidad. El sistema de generación, transmisión y distribución, a diferencia del resto del país, es operado por una única empresa; Edelaysén S.A., atendiendo a una población cercana a los 90.000 habitantes. La capacidad instalada de Edelaysén, que en realidad es una filial de la empresa Saesa S.A., la que a su vez pertenece a la transnacional estadounidense Public Service Enterprise Group (PSEG Global), incluye mayoritariamente centrales termoeléctricas (o petróleo diesel, 64%), además de las hidroeléctricas (28%) y eólicas (8%).

Cuando se argumenta que nuestra región tiene el potencial hídrico para producir más de 8 mil MW parece irrisorio que Aysén no pueda cubrir sus propias necesidades de energía mediante ese recurso. Por supuesto que la iniciativa de implementar sistemas eólicos es loable pues produce menores impactos ecológicos (aunque son muy caras), sin embargo una minicentral hidroeléctrica –digamos- de unos 25 MW duplicaría la oferta de electricidad residencial e industrial existente y sus consecuencias ambientales así como los costos asociados serían bastante pequeños comparados con los 2.500 MW que quiere producir Endesa-Colbún en los ríos Baker y Pascua.

Pero; ¿porqué no se hace?

En primer lugar porque utilizar los cauces de los ríos para estos fines está regulado por el Código de Aguas, recién modificado el año 2005, el cual otorga a Endesa la gratuidad del uso de las aguas, adueñándose de casi todos los ríos y lagos desde Palena al sur hasta el año 2012. A partir de entonces, si no usa esos derechos, de acuerdo a la nueva normativa se le comenzará a cobrar una patente con la finalidad de desincentivar el acaparamiento y la especulación (dicho sea de paso, para el resto del país esa norma comenzó a regir desde el 1 de enero de 2006).
En estas condiciones, Edelaysén no puede llegar y construir una central para dar el servicio a nuestra región en cualquier parte, y probablemente si pudiera tampoco lo haría si la demanda no le asegura recuperar los costos de la inversión. A pesar de su potencial, las condiciones que impone el sistema económico neoliberal, apoyado por casi todos los políticos y convertido prácticamente en una verdad absoluta, Aysén no tiene la opción de decidir por sus propios proyectos energéticos, que aprovechen una mínima parte de estos recursos hídricos que posee en abundancia, y para su propio beneficio. Las eventuales o urgentes demandas de Aysén quedan supeditadas a las políticas nacionales que, precisamente hoy, buscan resolver de manera apremiante una supuesta crisis de abastecimiento para las empresas mineras del norte o para los hogares de la región metropolitana.

Sólo al Estado le corresponde tomar el control de la propiedad de los derechos de las aguas empezar a resolver –en primer lugar-, los problemas regionales y particulares, que no han sido ni serán jamás solucionados por empresas privadas como Endesa-Colbún, Saesa, o Edelaysén, como ofrecer –por ejemplo- una solución definitiva a la falta del servicio continuo las 24 horas en Melinka, Puerto Aguirre, La Tapera y muchos otros de nuestros pueblos, ni tampoco el sistema neoliberal que privatizó la generación de la energía entregando (de yapa), los derechos de aguas, tampoco ha podido lograr rebajar en algo las elevadas tarifas de consumo que pagamos.

El Estado, si quisiera –porque puede- podría resolver de una vez y para siempre el eterno y grave problema de la calefacción en Aysén utilizando para ello una minicentral construida con mínimo impacto ambiental, en alguno de nuestros incontaminados ríos, y que implica el 1% de lo que HidroAysén pretende llevarse directamente a Santiago, esperando que aceptemos sus migajas. Ninguno de nuestros representantes en el Parlamento ha planteado nunca una iniciativa que intente recuperar definitivamente el recurso agua para vuelva a ser propiedad de chilenas y chilenos, menos una que busque terminar con el frío en los hogares de Aysén.

¿Cuántos inviernos faltan para empezar a tomar las decisiones que corresponden. A todos?