Patagonia Reverde

Wednesday, April 18, 2007

AL CONTRARIO
Por: Carlos Pérez Alvarado

No cabe duda que las fuertes críticas que se han hecho sentir desde distintos ámbitos en contra del centralismo y la despreocupación del gobierno por las regiones, que hoy se manifiesta fuertemente a través de la excesiva preocupación por un tema puntual –el Transantiago-, aceleró el envío de un proyecto de Ley que está especialmente pensado y dirigido “al resto” de Chile. Éste incluye la eliminación numérica de las regiones, algo que me parece excelente ya que, entre otros beneficios, nadie más hablará erróneamente de la “onceava” región para referirse a Aysén. También, lo más importante, propone la elección popular de los Consejeros Regionales.

A primera vista la idea parece buena. Se podría pensar que así es como la democracia se consolida en las bases y se desarrolla la participación ciudadana. El Consejo Regional toma decisiones importantes como las de asignar, con criterio local, los recursos que el Estado le entrega a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR). En rigor, la creación de esta institución ha sido uno de los pocos logros significativos que se han conseguido de las numerosas y poco efectivas políticas de descentralización que se han intentado en nuestro país. Que ahora sus miembros se puedan elegir democráticamente debería constituirse en otra conquista para las regiones (incluyendo a la metropolitana).

Sí, puede ser muy útil elegirlos mediante el voto ciudadano, pero a mí lo que me preocupa es saber si tal proceso se va a llevar a efecto utilizando el mismo sistema electoral binominal que es el que actualmente nos rige, y que hasta el momento ha sido imposible modificar. Si ello no ocurre los miembros del Consejo Regional se elegirán de la misma manera que sucede en las elecciones presidenciales, parlamentarias o municipales.

El sistema binominal, aunque la gente de derecha diga que ese es un tema que “no le interesa a la gente” o que su vigencia le ha dado “estabilidad” a nuestro país, como dicen los que se han beneficiado de él, es fundamental que sea reformado. Cuanto antes, mejor. Este sistema es el responsable de que en nuestro país el poder lo hegemonicen sólo dos corrientes políticas, en este caso la Alianza y la Concertación. Al igual que en EE.UU., donde sólo existen los Demócratas (que son de derecha) y los Republicanos (que son de extrema derecha), en Chile también quedan excluidas completamente las opciones de una tercera o cuarta o quinta forma de ver la política, como en realidad dicta la razón y como siempre fue en nuestro país, o como es en gran parte del mundo.

Las chilenas y chilenos, con contadísimas excepciones, estamos condenados a tener por siempre senadores y diputados, presidentes o presidentas, alcaldesas y –pronto- consejeros regionales que pertenecen o la Concertación o a la Alianza ¿Qué pasa con los que no se sienten identificados con alguno de estos dos conglomerados, o han cambiado de opinión? Muchas veces votamos pero no elegimos. Acuerdos previos definen a los ganadores en Santiago y la votación es un mero trámite de ratificación entre los dos nombres que corren como pilotos y –lejos- con mejores autos, es decir la alianza de derecha y la Concertación. Los copilotos por su parte en muchas ocasiones lo único que desean es quitarle el volante a su compañero. Otras veces los corredores ni siquiera llevan acompañante.

Aunque la idea es hacer coincidir la primera elección de consejeros con las municipales de 2008, cuando tengamos que votar los candidatos con más opciones seguirán siendo de los de la UDI y RN si son de la Alianza, o de la DC, el PS, el PPD o el Partido Radical si pertenecen a la Concertación. La publicidad callejera será la misma, las franjas televisivas serán igualmente discriminatorias con los independientes, se repetirán las negociaciones entre las cúpulas para llevar candidatos aquí o allá, tales distritos para la DC, esta circunscripción es para la UDI y Santiago vale cinco regiones, etc.

Cualquier alternativa que no se identifique con alguno de estos dos grupos, incluyendo -porqué no- un “Partido Regional Patagón”, se verá otra vez perjudicada por este sistema injusto y nefasto que le impide participar a todos en las mismas condiciones, sin discriminación en el financiamiento y en los espacios para difundir sus puntos de vista.

Si antes no cambiamos el sistema electoral binominal, sinceramente no veo muchas ventajas en elegir a los Consejeros Regionales por votación popular. Al contrario.

Friday, April 13, 2007

¿A DÓNDE VAMOS?

Parece notorio que en el último tiempo asistimos a un incremento en las denuncias de corrupción e inoperancia del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, cuando recién acaba de cumplir un año en La Moneda. Los problemas en Chiledeportes se eclipsaron casi totalmente con el verdadero desastre en que se convirtió el Plan Transantiago, entre medio de varias otras “embarradas”. Aunque a la Mandataria y sus colaboradores les cueste aceptarlo, en muchas ocasiones objetivamente queda la impresión de que cometen enormes yerros, o como se diría popularmente hoy; “guatean”.

No se trata, claro, de un fenómeno que sea patrimonio sólo de Santiago y su administración centralista del poder; en Aysén también ocurren –a escala- situaciones que contribuyen a “regionalizar” estos vicios, como lo son los contingentes casos de las biopsias extraviadas y el supuesto mal uso de las casas fiscales. No es fácil saber si existen acusaciones similares ventilándose en otras regiones de Chile, de las cuales perecemos tan desconectados, pero –en definitiva- todo esto contribuye a mermar no sólo el apoyo a la Presidenta y a su coalición gobernante, sino que también a la propia oposición y al sistema político.

¿Cómo entender que un problema con características de negligencia se va a tener que replantear y refinanciar con recursos que pudieron tener un mejor destino, incluyendo un estudio previo de impacto ambiental, social, urbanístico y de ingeniería que podía provocar esta verdadera “revolución” en el transporte público de Santiago, en palabras de sus (ahora) escabullidos ideólogos? ¿Cómo se le puede explicar a la población de nuestra región que Chiledeportes (ni nadie más) haya podido resolver el problema de financiamiento que impidió –por tercera vez- el viaje de una delegación de esgrimistas a una competencia nacional en la capital, cuando está demostrado que en ese mismo organismo estatal, que debería estar para atender estos asuntos, se desviaron ilegalmente recursos de todos los chilenos para financiar campañas políticas? ¿Acaso no se está contribuyendo así a empeorar la imagen general del sistema político que nos rige?

Sin ninguna duda no está bien generalizar; no se puede afirmar tan livianamente que “el gobierno” y su burocracia asociada es corrupta o ineficiente porque sería moralmente inaceptable que la mayoría de la gente, chilenas y chilenos que trabajan en el aparataje del Estado y que incluye personas de todas las tendencias políticas, roba o recibe coimas, o que casi todos sus servicios y sus jefes no cumplen con la obligación de servir a sus ciudadanos.

Obviamente no es así.

Es cierto que un caso determinado, cada vez menos aislado, sobre todo si tiene ribetes de gravedad, se transforma de inmediato en una crítica más a la que puede recurrir la oposición y obtener así las ventajas electoralistas de rigor (con poco éxito a decir de las últimas encuestas). Tampoco le beneficia que casi la totalidad de los medios de comunicación nacionales estén en manos de reconocidos empresarios de derecha desde donde se difunden y masifican esas críticas, amplificadas y sin contrapesos.

Pero las condiciones así lo permiten, así se consensuó a principios de la vuelta a la Democracia y estoy seguro que si los problemas que hoy tiene el Transantiago los hubiera ocasionado un gobierno de derecha, el enojo de los usuarios sería el mismo y las acusaciones de la Concertación –en la oposición- serían similares. Ante cualquier denuncia de irregularidad por parte de algún funcionario de la UDI o de RN a cargo de la administración estatal, las peticiones de renuncias y los llamados formar comisiones investigadoras no serían diferentes a los que escuchamos hoy día.

En lugar rechazar las denuncias y los serios cargos que se le imputan el actual gobierno, y también la oposición, que por esencia parece estar en contra de todo lo que hace o propone su contraparte, debieran hacer esfuerzos por volver a prestigiar la política, la democracia y la participación ciudadana antes de que llegue a ocurrir lo sucedido en Argentina en diciembre de 2001 cuando al grito de “Que se vayan todos” decenas de miles de impacientados trabajadores espontáneamente salieron a las calles a reclamar por la falta de legitimidad que había alcanzado el poder nacional. Todo, desde el gobierno hasta la oposición.

Aunque parezca lejano, conviene tener presente.

Wednesday, April 04, 2007

LA RADIO
Por: Carlos Pérez Alvarado

Para las personas que han vivido en el norte de nuestro país, como Concepción en mi caso, los temblores son eventos habituales.

Sólo allí yo había experimentado esos eternos segundos en los cuales uno no sabe si el movimiento va a declinar o, espantosamente va a empeorar. Sólo ahí, pensando mil veces más rápido que lo normal uno se acuerda que hay que abrir las puertas como se recomienda, protegerse de los vidrios de las ventanas, no perder la calma, evaluar una vía de escape si es que empiezan a caer las vigas desde el cielo y cortar la luz para evitar cortocircuitos. Sólo ahí nos damos cuentas que la linterna ni la radio a pilas están a mano y que –en definitiva- nunca estamos total y responsablemente preparados para enfrentar fenómenos de la naturaleza, como éstos que ahora se han venido a instalar en nuestra región de Aysén.

Afortunadamente los temblores, todavía (y ojalá que nunca), han alcanzado el rango de terremoto; la luz ha vuelto rápidamente en los pocos sectores donde se ha cortado, los teléfonos se han saturado por sólo breve minutos, la radio y la internet no se han interrumpido y la calma, tensa al principio, siempre ha vuelto.

A pesar de ello, solamente en Concepción había experimentado el susto que sentí la noche del domingo pasado cuando se produjo uno de los más fuertes sismos de esta ola que comenzó a fines de enero. En forma automática uno desea comunicarse con familiares y amigos, sobre todo si son de Puerto Aysén o Puerto Chacabuco, donde –como sabemos- se encuentra localizado el epicentro de todas estas sacudidas de la Tierra.

Obviamente es entendible el nivel de ansiedad o stress de la gente que vive en esos lugares, sin embargo ellos ya ha comenzado a prepararse y tomar medidas preventivas mucho más seriamente que en Coyhaique donde sólo con “avisos” como los del domingo, volvemos a preguntarnos qué haríamos los coyhaiquinos si un desenlace nos afectara más allá de lo que tenemos calculado.

En la capital penquista, hay un periodista muy conocido que se llama Salvador Schwartzmann que siempre está atento a informar ya sea una protesta en la Universidad al mediodía o un temblor a las 4 de madrugada, a veces directamente desde la oficina de emergencia, algo que casi no se puede creer. Cuando pasa algo inesperado uno prende la radio y espera a que don Salvador informe lo que ocurre. Con la actual emergencia, en Puerto Aysén se ha pensado en eso y durante estos días radioemisoras locales están atentas a llevar la noticia oportuna que la gente espera para su tranquilidad.

Mientras no tengamos una potente televisión regional con recursos técnicos y humanos necesarios para cubrir acontecimientos como éstos, sería muy bueno que en la capital regional existiera una radio con cobertura regional, idealmente una red de emisoras locales, la cual puede ser contratada por los organismos de emergencia del Estado, con un grupo electrógeno disponible por si acaso y profesionales disponibles para estar detrás de los micrófonos a cualquier hora del día, informándonos todo lo que se relacione con la emergencia.

Si las autoridades pertinentes, tanto de la Intendencia como de la gobernación de Puerto Aysén toman sus respectivos y obligatorios puestos de trabajo, una de de sus principales responsabilidades es entregar la necesaria y oportuna información que la gente necesita. Siendo las 22:50 Hrs. efectivamente eso sucedió este domingo, pero se requiere que el mensaje se transmita a través de la mayor cantidad de medios posibles, no importando la hora.

Probablemente lo que más desea la población en estos casos es; Prender una radio (a pilas si es necesario) y escuchar el reporte de los posibles daños materiales y a las personas y, eventualmente, enterarse de las medidas de contingencia que se tengan preparadas. Es lo que esperamos todos. Porque de los medios del resto del país, mejor olvidarse.