NACIONALIZACION
Por: Carlos Pérez Alvarado
Desde hace ya muchísimos años la palabra “nacionalización” suena, cuando menos, retrógrada. Para alguna gente, más que eso; peligrosa. Hasta hoy dicho término tiene la connotación de un proceso complejo y asociada generalmente a ideas socialistas, que para otros han sido derrotadas por el capitalismo y su mejor confirmación llamada Globalización. Chile ha viajado en ese carro, supuestamente victorioso así que la Nacionalización, como un proceso contrario a la Privatización, no está en la agenda de los economistas y de las autoridades de nuestro país en el futuro mediato. Fue hace casi 36 años que se nacionalizó el cobre el cual estaba principalmente en manos de empresas estadounidenses, y aunque con frecuencia no se dice, es gracias a esa iniciativa del Presidente Allende que hoy nuestro país disfruta de los beneficios del alto valor que ha alcanzado el metal rojo en los mercados internacionales. Nada de eso hubiese ocurrido si Codelco se hubiera vuelto a privatizar, idea que no ha sido del todo descartada por un sector de nuestro país.
Hace unos días el Presidente de Venezuela ha anunciado (y ya está en práctica) la nacionalización de los estratégicos sectores de la energía y la producción de crudo extra pesado. Hugo Chávez informó que en principio serán nacionalizadas 10 empresas eléctricas, que operan en Caracas y otros nueve estados, y al respecto afirmó que; "la nacionalización en este sector es una necesidad y no un capricho. Fue un error haber dejado en manos privadas nacionales e internacionales el sector eléctrico". Asimismo, adelantó que con la nacionalización de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) y la participación de una empresa china se pueda extender el servicio de telefonía móvil, rural e internet a todo el país, lo que había sido postergado por las transnacionales por razones de rentabilidad.
Con seguridad en Chile las opiniones contrarias a estas ideas las vamos a escuchar, desde distintas (pero coincidentes) fuentes en una proporción muchísimo mayor que lo que sucede en el resto de Latinoamérica. Ello porque estos procesos ya han sido reiniciados en varios de sus países, incluso en otros rincones del mundo (Rusia lo está haciendo con todas sus reservas energéticas) desde hace unos pocos años. Argentina devolvió al Estado la empresa de agua potable del Gran Buenos Aires y formó la empresa petrolera fiscal Enarsa, Bolivia nacionalizó sus hidrocarburos, Ecuador y Nicaragua se encaminan a lo mismo y en Brasil el Estado también ha recuperado gran parte del control del petróleo que se extrae en su territorio. Hasta hace pocos años todo esto hubiera tenido ribetes de escándalo y probablemente las grandes potencias se hubieran opuesto o –peor aún- hubieran enviado aviones a bombardearnos por no respetar la “libertad” para que sus grandes corporaciones puedan hacer excelentes negocios; pagando bajos sueldos, maltratando el medio ambiente y pagando míseros impuestos. Pero, ninguna invasión ocurrió y, exceptuando a Perú, Colombia y Chile, gran parte de Latinoamérica se encamina por una nueva política de recuperación del control de sus recursos naturales, lo que no les impide asociarse con empresas transnacionales en porcentajes minoritarios.
Yo creo que es tiempo de empezar a perderle el miedo a la palabra Nacionalización y comenzar a hablar y exigir la nacionalización de uno de los recursos más importantes y estratégicos, no sólo desde el punto de vista económico sino por lo esencial que es para la preservación de la vida, como lo es el Agua y recuperar ese vital elemento, cada vez más escaso y urgente no sólo para Chile y sus habitantes, sino que para toda la humanidad.

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