TV COMUNITARIA
Por: Carlos Pérez Alvarado
A diferencia de gran parte de Chile, que ha visto el Festival de Viña del Mar desde que se transmitía en blanco y negro, en Aysén éste es un fenómeno más bien reciente. Actualmente es muy difícil que alguien en la región se pierda los pormenores de lo sucedido en ese certamen musical, los fanáticos que no pueden verlo desde el aire (libre recepción) pueden ir a la casa de algún amigo que tenga parábola de TV satelital (con el pago al día) y cumplir sus deseos. Tanto una familia de Puerto Gaviota como una del Valle Sipmson pueden disfrutar de una señal de muy buena calidad técnica pudiendo elegir paquetes que incluyen canales de películas, deportes o noticias internacionales, además de los 5 canales chilenos que forman parte de cualquier plan básico. En muchas partes de Aysén, hasta hace pocos años, si no existía una planta de TVN en el lugar no había forma de ver el Festival, menos las noticias de lo que ocurría en el resto del país.
Es lógico pensar que las prioridades de conexión para cualquier persona son; En tercer lugar al mundo, accediendo a la información, la entretención y la cultura del resto del planeta, necesidad que hoy puede ser satisfecha por la televisión satelital, e internet idealmente. Este tipo de TV es factible desde hace no más de una década y en Aysén ha tenido una aceptación bastante mayor que en otras regiones. En segundo término desea conectarse a su país Chile y ver, ojalá en libre recepción, los medios nacionales que nos vinculen con una realidad mucho más cercana que las que muestran la CNN, el History Channel, o el HBO, con canales que transmitan programas, informativos y teleseries con actores y situaciones propias de nuestro país, aunque generalmente se centralicen en Santiago, que es de donde funcionan estos canales tanto administrativa como programáticamente. Una prueba de esta anomalía es la enervante cobertura que han realizado al Plan TranSantiago, como si esa iniciativa afectara a los habitantes de Arica a Punta Arenas.
Y en primer lugar la gente quiere conectarse localmente. Una señora de Puerto Bertrand probablemente tiene mucho interés en saber lo que sucede en Puerto Chacabuco con los temblores, porque allí tiene familiares y los medios nacionales no están interesados en noticias como ésa. Un buen indicador respecto de la necesidad de contar con medios comunitarios es lo que sucede con radios locales, que exitosamente concentran el 70% de la audiencia total. Una TV local y comunitaria se entendería como una sin fines de lucro, autogestionada, fuertemente ligada a la identidad regional, administrada y operada por la propia comunidad, a través de centros culturales, clubes deportivos, juntas de vecinos, autoridades y empresarios residentes en la zona, y con una sólida ayuda estatal, probablemente menor a lo que gasta en el Fondart para el fomento de la cultura y las artes.
En Aysén no existe la TV comunitaria, a excepción de loables esfuerzos de particulares, todos desarrollados en el ámbito de la TV por cable, pagada, por lo que no llega a todos los hogares. La TV en Chile es enteramente comercial, haciendo que las señales comunitarias subsisten a duras penas al no recibir apoyo de ningún lado. Sobreviven con los aportes de esquivos auspiciadores, los que nunca alcanzan para invertir en la modernización del equipamiento y la profesionalización de los contenidos. El año pasado, liderados por la mítica Señal 3 de La Victoria, se conformó la Red de Televisiones Populares, integrada por Canal 6 -de la U. de Chile- y las televisoras de poblaciones de Renca, Estación Central, Conchalí, Barrio Yungay, La Reina, Tierras Blancas y Valparaíso, con el objetivo de aunar fuerzas en esta línea y prepararse para la urgente regulación de la TV local y comunitaria, un primer paso para una verdadera democratización de la TV.
