Patagonia Reverde

Wednesday, January 24, 2007

PLAN DE CONTINGENCIA
Por: Carlos Pérez Alvarado

Igual que el año 1991, cuando se produjo la última erupción del volcán Hudson, se registraron inusuales temblores en Puerto Chacabuco y los alrededores, totalmente desconocidos para la gente de esta región donde estos fenómenos de la naturaleza no se manifiestan tanto como en el norte de Chile, generando compresible pánico. Al momento de escribir esta columna y mientras estoy sintiendo como se mueve el piso, todavía no hay noticias de alguna erupción ni del Hudson ni de ningún otro volcán (varios) como los que duermen escondidos entre las montañas de Aysén. Sin embargo ya es posible escuchar a través de medios radiales locales (que siguen siendo los únicos medios con información instantánea), los primeros reclamos de vecinas y vecinos de Chacabuco que comienzan a alarmarse y echar de menos una explicación rápida acerca de lo que está sucediendo.

El año 1991, al igual que ahora, llegaron los científicos o desde la capital opinaban. Uno de ellos (de apellido Naranjo) por televisión afirmaba que no habría una segunda erupción mientras en ese mismo momento se registraba una tremendamente más grande y que derivó en desastre, sobretodo para la población de Chile Chico y Puerto Ibáñez. Fue uno de los primeros errores que se cometieron en aquella ocasión, que fueron muchos. La falta de un plan de contingencia ante un evento como éste sólo se puede entender si en realidad casi no lo existen para otras regiones donde estos fenómenos son más frecuentes, de todas formas la descoordinación entre todos los estamentos involucrados fue patente para la comunidad. El naciente gobierno democrático aún desconfiado del mundo militar demoró más de lo necesario para autorizar que su personal tomase el control de la emergencia, que era lo obvio. Su representante en la región, el Intendente Hernán Valencia sólo atinaba a llamar a la calma y a informar que todo estaba bajo control (tanto a la población como a sus superiores), lo que impidió que el Gobierno Central tomara medidas más oportunas y atinadas. Valencia, más de una semana después arribó a un devastado Chile Chico acompañado del Sub-Secretario del Interior Belisario Velasco, al que sus habitantes no le permitieron abandonar el pueblo sin que les entregara soluciones concretas a la muerte de sus animales, las pérdida de sus bienes y el espanto que soportaron abandonados a su suerte mientras al otro lado de la frontera el pueblo de Los Antiguos ya había sido visitado por el propio Presidente Carlos Menem (Patricio Aylwin llegó dos meses después).

Fueron muchas las fallas el 91 y aunque queda el consuelo que -por fortuna- no hubo víctimas fatales, espero que ese invierno de agosto, además de frío y nevado, haya servido de experiencia para enfrentar situaciones similares hoy día. A lo mejor una sola estación sismológica para toda la región no es suficiente para mantener un monitoreo adecuado y necesario, pero aunque eso se solucione óptimamente es fundamental el diseño de un plan de contingencia que sea conocido por cada uno de los habitantes de la región. Siempre me ha parecido que cuando las autoridades en verdad no tienen un plan de contingencia se dedican exclusivamente a llamar a la calma. Si en realidad lo hubiese sus voceros se dirigirían a la población para que ésta asuma la “Fase Uno” del decálogo. Ojalá que nada grave llegue a ocurrir ni que afecte lugares habitados. Espero igualmente, dada tal posibilidad, un desempeño profesional y oportuno de nuestras autoridades y de nuestras instituciones. De paso vayan los partidarios de las represas teniendo en cuenta estos sucesos en sus estudios de impacto ambiental, aprovechando de registrar la intensidad de estos sismos que nos recuerdan que es la naturaleza la que manda.

1 Comments:

At January 29, 2007 10:23 AM, Anonymous Anonymous said...

Don Carlos Pérez Alvarado
Hago este comentario porque me pareció muy interesante el articulo ya que vivo en Puerto Chacabuco y estoy viviendo lo de los constantes temblores, además de que fui testigo de la erupción del Hudson aunque tenía solo 6 años.
Por cualquier cosa mi e-mail es jorge.atton@gmail.com

Atentamente
Jorge Atton Mayorga

 

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