Patagonia Reverde

Tuesday, October 17, 2006

UNA BUENA
Por: Carlos Pérez Alvarado

Como es lógico, existen personas respetables y admirables en todos los partidos políticos, desde la UDI hasta el Partido Comunista. Con esfuerzo trato de ser optimista y creer que la son la mayoría de sus integrantes los que reúnen estas cualidades, pero cuesta. Es que, cada cierto tiempo, muchas de sus principales figuras (quizás si los que realmente trabajan o aportan, no salen tanto en los medios) protagonizan una y otra vez tristes episodios que contribuyen únicamente a disminuir todavía más su ya deteriorado prestigio, o niveles de credibilidad, y aumentar las críticas, que en algunas ocasiones también son injustas. Así como puede ser una costumbre reiterada y fácil criticarlos, no es menos cierto que las personas que se desempeñan en ese ámbito, ya sea como nuestros representantes en el Parlamento o como ideólogos u operadores, parecen hacer voluntarios y denodados esfuerzos por contribuir a empeorar esa imagen.

Una comprobación reciente ocurrió en el Congreso cuando todos nuestros parlamentarios decidieron unilateral y muy rápidamente que el dinero que ahora no se gasta en los sueldos de los Senadores Designados ya extintos, se reparta entre los 38 que quedaron, quienes dispondrán de dos millones de pesos más cada uno para “contratar (más) asesorías legislativas”. Por el contrario, el Parlamento es elegido democráticamente pero a través de un sistema electoral injusto que sus integrantes se demoran o resisten en modificar. Debido a los reclamos de los grupos sin representación en el Poder Legislativo, tendientes a solicitar la modificación del sistema binominal, el Gobierno está respondiendo con una propuesta que consiste en aumentar el número de Diputados a 150 y el de Senadores a 50. Sin considerar este aumento, 120 Diputados y 38 Senadores se elegirían igual que hoy, es decir con el sistema binominal y los restantes entre los candidatos más votados y que representen a los porcentajes de minoría. No es absurdo pensar que estas iniciativas sólo buscan resolver, entre las cúpulas y de espaldas al país, un asunto que debiera ser decidido por todos sus ciudadanos, como igualmente debió haberse hecho con la actual Constitución de la República, conocida hoy como la de Pinochet-Lagos 2005.

Cómo no desilusionarse de la clase política con comportamientos tan ilógicos como el que se vivió a propósito del voto chileno para elegir un representante de Latinoamérica en el Consejo de Seguridad de la ONU. Partidarios de una u otra opción llevaron la discusión hasta niveles de provocación muy pocas veces visto, en los que se usaron calificativos abiertamente ofensivos y desterrados desde épocas pretéritas. Vimos al Diputado Jorge Tarud, por ejemplo, ya no levantando la voz, sino gritando para defender la decisión de abstenerse de la Presidenta Bachelet. El Diputado Moreira, con muchísimo más experiencia en este tipo de exabruptos, no destiñó al insinuar que el “payaso” de Chávez financiaba las campañas de la izquierda más radical. El Senador Girardi y la Presidenta de la Democracia Cristiana Soledad Alvear, se enfrentaron a los Senadores Alejandro Navarro y Sergio Aguiló que defendían la opción de votar por el país petrolero, conflicto en el cual se ventilaron antiguas y cuestionables conductas de la DC. A decir verdad, a estas alturas, tampoco se entiende que un partido de la Concertación dispute con la UDI las simpatías del Partido Popular de España y reciban –ambos- con sonrisas a su ex presidente José María Aznar, que es lo más parecido a un ultraderechista acérrimo que continua apoyando el genocidio de su amigo W. Bush en Irak. Este señor, en otros países es repudiado donde se presenta, muchísimo más que Chávez.

Para parar tanta crítica a (todos) los partidos y sus militantes, precisamente acá, en nuestra región de Aysén, vale la pena destacar la postura que mantuvo el Diputado René Alinco con respecto al voto en la ONU, que él prefería fuese para Venezuela. Ello tuvo un costo que otros no estuvieron dispuestos a asumir. Me alegro también porque, conociendo en terreno la realidad de ese país, es posible que llegue a representar muy luego a quienes creemos más beneficiosos (y obvio) aliarse con Latinoamérica que con otros intereses de los que todavía sigue costando desprendernos, como quedó demostrado en Nueva York.

Tuesday, October 10, 2006

EDITORIAL
Por: Carlos Pérez Alvarado

En la editorial del diario El Mercurio del pasado 6 de octubre, titulada “Decisión Histórica”, se hace un análisis bastante parcial acerca de lo que significará la construcción de la continuación del Camino Austral (no Carretera) el que, por decisión del Gobierno, bordeando la costa, "conectará Palena y la Región de Aysén con el resto del territorio nacional, quedando así unido por tierra desde Arica a Villa O'Higgins”. Bueno, quienes vivimos acá sabemos que eso sería totalmente cierto sí y sólo sí, este anuncio también considerara conectar el tramo que va desde Puerto Yungay hasta el último poblado de la XIa. Región, que parte con un trasbordo en el fiordo Mitchel por el río Bravo mediante la barcaza “Padre Antonio Ronchi”. Así también lo afirmó falsamente en uno de sus principales titulares, un día antes.

Es posible que la frase “El Mercurio miente” hace tiempo haya sido superada por la historia y corresponda -más bien- a añejas y minoritarias ideas de la izquierda “más radical”, que ahora casi ni existe. En el caso de la editorial mencionada, en realidad la afirmación quizás no sea necesariamente una mentira, pero sí es una desinformación. Al no aclarar en el mismo texto que los dos puntos extremos no se unen 100% por tierra, la gente en otros lugares de Chile creerá que puede viajar desde cualquier lugar del norte y llegar a Villa O´Higgins transitando sólo por terreno firme. No únicamente El Mercurio, pero muy pocos otros medios, que dominan casi la totalidad de la prensa nacional, no sólo deben cumplir con su rol de informar sino que también con el de formar opinión, por lo tanto uno debería exigir rigurosidad en el trabajo periodístico.

Pero, basta leer íntegramente ese escrito para darse cuenta que, además de incluir incorrecciones como ésa, la opinión del decano de la prensa nacional, expresada (como en todos los medios de comunicación) a través de su Editorial, coincide abiertamente con discurso expresado por quienes defienden una forma de desarrollo basado en un modelo económico consensuado por casi todos los partidos políticos de Chile, o al menos, con sus cúpulas. Los otros, o el resto, como queda expresado allí, "son los ambientalistas extremos que tratan de imponer sus visiones por sobre el evidente interés nacional”.

No muy es difícil hacer un ejercicio de relaciones entre la prensa dominante y los grupos económicos que manejan los principales capitales en Chile; como los que tiene Sebastián Edwards (dueño de ese diario) con el grupo Matte que controla Colbún, socio de Endesa en el Baker y el Pascua. En esa misma prensa tampoco se ventilan mucho estas relaciones, motivo por el cual mucha gente desconocía que el Ministro de Obras Públicas, antes de ser designado por la Presidenta Bachelet en ese cargo, era Director de la empresa Transelec (perteneciente a Hydro-Quebec) que será la encargada de transportar los 2.400 MW que produciría Endesa-Colbún. Menos debe saber que durante su permanencia en la CORFO dio el puntapié inicial a la privatización de Edelaysén. Podríamos continuar con una larga lista de idesmentibles y cuestionables vínculos entre la prensa, las grandes empresas y (ex) autoridades, pero basten unas pocas para entender las razones por las que una (importante) editorial, y la información en general que ella entrega, puede estar influenciada y ser parcial.

Así que, ante la decisión de construir los tramos que le faltan al Camino Austral, si en Villa O´Higgins se formara un movimiento por la “conectividad real” de su localidad, habría que ver a quién le interesa más el tema. Por el momento, El Mercurio pasa.

Tuesday, October 03, 2006

POR VENEZUELA
Por: Carlos Pérez Alvarado

El tema de Venezuela y su Presidente Hugo Chávez probablemente esté más bien ausente de las preocupaciones inmediatas o cotidianas de la ciudadanía aysenina, como lo deben ser –lógicamente- tener un buen trabajo y mantener un hogar, sin embargo el asunto se ha puesto tan de moda en los medios que para nadie puede pasar inadvertido. La inminente decisión que deberá tomar la Presidenta Michelle Bachelet (que representará la postura oficial de todo el país) por uno de los dos cupos latinoamericanos en el Consejo de Seguridad (C.S.) de la ONU y que reemplazará a Argentina (el otro es Perú que estará un año más), se ha convertido en un debate bastante polémico, principalmente entre la clase política y el Gobierno. Para el puesto postulan Guatemala y Venezuela.

Recordemos que el C.S. de la ONU está compuesto por 5 Miembros Permanentes, con derecho a vetar cualquier resolución que los afecte; EE.UU., Gran Bretaña, Francia y Rusia (que fueron los países que ganaron la II Guerra Mundial, ¡en 1945!) al que después se agregó China, además de 10 miembros No Permanentes que van rotando periódicamente entre unos 180 países miembros de la denominada Asamblea General. Un dato bastante ilustrativo es que esos 5 privilegiados componentes venden el 80% del armamento producido en el mundo lo que, sin duda, se ve favorecido por este status especial y a quienes no les agradaría para nada que Japón, la India, Alemania, Sudáfrica, Brasil u otros pudieran convertirse en integrantes en igualdad de condiciones. A pesar de que no son nuevas las iniciativas para reformar a la organización mundial, ha sido imposible hasta el momento concretar cualquier cambio. Más aún, mientras en 2003 Chile era un miembro no permanente, EE.UU. decidió actuar unilateralmente en Irak desconociendo el derecho internacional que propugnaba su carta magna, en vigor a duras penas hasta entonces.

Generalmente se afirma que la decisión en ésta votación (como otras anteriores) se tomará pensando en “lo mejor para Chile”, en lugar de hacerlo pensando en “lo mejor para el mundo”. La ONU necesita ser refundada y actualizada según las nuevas realidades del globo en el que florecen nuevos bloques o potencias militares y económicas, pudiendo incluso revisarse si su sede continúa estando en Nueva York. Si Chile votara por Guatemala lo estaría haciendo por un país donde, entre otras numerosas razones; el 97% de los asesinatos queda impune, el que nunca ha juzgado a Efraín Ríos Montt, uno de los más terribles dictadores que han existido, responsable de la muerte de unas 200 mil personas con apoyo de EE.UU., país con el que acaba de firmar un Tratado de Libre Comercio a pesar de multitudinarias protestas ciudadanas y que, finalmente, al contrario de Venezuela, no ofrece garantías a la hora de apoyar una iniciativa que moleste a EE.UU., como reformar el C.S.

Pero, aún si pensáramos sólo en el bien de Chile, no votar por Venezuela significa continuar dándole la espalda al Mercosur (que votará en pleno por uno de sus más importantes miembros), en circunstancias que una mejor relación con esos países, que son -más encima- vecinos, podría ayudarnos a resolver importantes problemas, sobre todo en el plano energético. Venezuela le venderá petróleo barato a Brasil, Bolivia y Argentina a través de un gasoducto Trans-Amazónico, proyecto del cual nuestro país se autoexcluye, a pesar de que ha sido invitado reiteradamente a integrarse. Los altísimos costos de los combustibles que tenemos que soportar podrían bajar sustancialmente, trayendo un efecto multiplicador en el transporte y el precio de los alimentos. Ahora, si pensáramos en el bien de Aysén, una política energética regional podría evitar la construcción de represas en nuestra región. Con todo, está claro porqué hay muchos a los que no les gusta Hugo Chávez ni Venezuela.