SIN PINOCHET
Por: Carlos Pérez Alvarado
Ese día 11 de septiembre de 1973, la imagen del palacio presidencial en llamas no sólo impactó a los chilenos por su brutalidad, sino que recorrió el mundo entero generando una condena inmediata en gran parte del planeta. El nuevo gobierno de facto, que había sido capaz de bombardear un edificio histórico y patrimonio de todos sus habitantes, tal vez no midió los previsibles efectos que este violento acto que condujo a la muerte de un Presidente constitucional, iba a provocar en la opinión pública mundial. Para el resto del mundo resultó ser un golpe de Estado tan impresionante como si en EE.UU. los militares se tomaran el poder con un bombardeo aéreo a la Casa Blanca, o a la Casa Rosada en Argentina o al Kremlin en Moscú. Como imagen quedó marcada a fuego no sólo en Chile, sino que en todos los continentes, junto a la de su responsable directo, el que hasta entonces era el Comandante en Jefe del Ejército y hombre de confianza del Presidente Allende.
Hoy es posible conseguir fácilmente (en internet, por ejemplo) las grabaciones de las conversaciones radiales que mantuvieron el General Pinochet y el Almirante Patricio Carvajal aquel día. Quedaron registradas para la historia, lo mismo que el discurso de despedida de Allende (“Se abrirán grandes alamedas…”). En un momento Carvajal le comenta que tiene la impresión de que el señor Salvador Allende se arrancó en las tanquetas, a lo que Pinochet responde; “Más vale matar a la perra y se acaba la leva”, frase casualmente muy escuchada por estos días, pero con un cambio de protagonista. Muchos de estos recuerdos han vuelto a florecer en los medios, como respuesta a la cobertura del importe suceso que ha significado el deceso de Augusto Pinochet, incluyendo a los extranjeros que nunca olvidaron cómo el incendio provocado por los aviones de la Fuerza Aérea de Chile terminó cuando se consumió la bandera chilena con su escudo republicano.
El de Pinochet fue un régimen de derecha, como lo fueron la mayoría de los gobiernos militares que arreciaron en Latinoamérica entre las décadas de los 50 y los 80, como Alfredo Strossner en Paraguay, Anastasio Somoza en Nicaragua, Efraín Ríos Montt en Guatemala, Rafael Videla o Leopoldo Galtieri en Argentina, por nombrar sólo unos pocos. Aunque en Chile no toda la derecha “civil” es militarista y apoya o apoyó a estos gobiernos dictatoriales, ya es tiempo de una completa renovación de sus cuadros directivos o de sus cúpulas, que se inspire en convicciones realmente democráticas y que se aleje por completo de la figura de Pinochet y de ese pensamiento radical que lo respalda (ba) en parte y que cree que el que no piensa como uno no merece existir, como seguramente estiman aquellos jóvenes que hacían el saludo nazi frente al ataúd del ex militar; o entre los que portaban banderas del movimiento violentista “Patria y Libertad”, con extenso prontuario antes y después de 1973; o quienes continúan obsesionados en “derrotar el marxismo”.
Aunque más de la mitad de la población chilena nació después del 11 de septiembre de 1973, para la totalidad de chilenas y chilenos Augusto Pinochet dejará de ser un personaje que atraviese sus vidas, porque Pinochet y el pinochetismo no fue bueno para Chile puesto que todos sus supuestos aportes a la economía o la historia jamás se podrán justificar si para ello hubo que matar, torturar, relegar o exiliar personas, además de robar. Ya han nacido las/os primeras chilenas/os libres de un país prisionero de su pasado, post golpe militar, y a partir de ahora sólo se escuchará hablar de un ex Dictador o de un ex Presidente ya fallecido. Después de 33 años y 3 meses comienza una nueva era, sin Pinochet.

1 Comments:
La nueva era sin Pinochet, el comienzo de qué? Con tanto libertinaje y corrupción qué le hace tanto bien al país? Con una economía excelente que sigue beneficiando a los poderosos, toda la cual se fundó bajo "nuestra dictadura", que tiene a Chile allá arriba y que hoy "fanfarroneando" se la asumen estos "ladrones marxistoides". Si, fue preciso matar (algunos desaparecidos bien vivos), torturar, relegar o exiliar (exilio dorado), para que muchos como yo pudiesen estudiar en paz, viajar a la playa cada día en verano o jugar en la calle sin ser carne de cañón para el terrorismo asesino, ese que nunca es castigado y que sólo asolaba las poblaciones donde precisamente nacieron "y nada más. Y de robos, por favor, los shows y la propaganda asovietizada o cubanizada es mejor que la propia propaganda nazi.
Si, fue así, y no acabará, y por la eternidad será "derrotar al marxismo", aniquilarlo, aunque nos persigan y nos maten, a nosotros y a nuestros hijos. Es que los humanoides no tienen perdón!
WALTER FORAL LIEBSCH
Chileno en Austria desde 1995
www.walter-chile.com
www.pinochetnuestro.com
foralliebsch@hispavista.com
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