DESEOS 2007
Por: Carlos Pérez Alvarado
Si algo quisiera que sucediera el próximo año 2007 en el mundo sería que la comunidad internacional pudiera detener el genocidio que está cometiendo EE.UU. en Irak donde, según algunos estudios, han muerto más 650 mil personas en nombre de la “libertad y la democracia” por la que dice luchar el gobierno de W. Bush y sus socios, usando mentiras grotescas y el inmenso aparataje militar raptado a la nación más poderosa de la tierra con el objetivo de saquear su petróleo, demostrar su fuerza prepotente y hegemónica y reactivar la industria militar que genera cientos de billones de dólares en negocios. Ellos solos ocupan la mitad del dinero que se gasta en defensa en todo el resto de países para imponer sus mezquinos deseos. Irak se desangra a vista y paciencia del mundo y el silencio hipócrita de sus líderes, en el marco de la violencia sectaria provocada por la presencia de casi 200 mil soldados invasores. Más de dos millones han logrado huir a otros países en el éxodo forzado más tremendo de este nuevo siglo, dejando atrás un país mucho peor que en el que vivieron con el “monstruo” Sadam Husein.
En Chile me gustaría que en el nuevo año se produzca un fuerte y necesario vuelco en la conducción de la política nacional, la que ha alcanzado niveles de desprestigio que ponen el peligro la estabilidad de nuestro sistema democrático, el que, a pesar de que mantiene inalterables muchas arbitrariedades (como el sistema binominal) y que carece de efectiva participación, jamás puede ser reemplazado por un régimen de facto. Creo que la llamada a cumplir esa misión es la Presidenta Bachelet, que debe demostrar un liderazgo más fuerte que el que ha lucido hasta hoy. Espero que se calmen los niveles de intolerancia a las críticas que se están manifestando en todo el espectro político, digamos “oficial”, y que vienen no sólo de los grupos minoritarios de izquierda, sino que desde nuevos referentes ciudadanos que comienzan a surgir; como el del pueblo mapuche o de los estudiantes secundarios, quizás los primeros síntomas de la cuenta que el modelo neoliberal le puede pasar al Gobierno si no rectifica en su desempeño. Es tiempo de atender y asimilar lo que está sucediendo en el resto de Latinoamérica.
Finalmente este año 2007, de acuerdo a sus planes, Endesa-Colbún (o HidroAysén) debiera entregar para su evaluación el Estudio de Impacto Ambiental a la Conama Regional, el que intentará explicar ante las instituciones respectivas y la ciudadanía cómo pretenden generar y transportar 2.500 MW directamente a Santiago, represando dos de los ríos más caudalosos e incontaminados de Chile sin provocar impacto en el medio ambiente. De todos los argumentos en contra de su construcción, hay dos que me parecen fundamentales; El primero de ellos es que están en juego los derechos del agua, un bien público traspasado a una empresa extranjera en forma gratuita. Aunque sabemos que el agua en un futuro cercano será un recurso tan codiciado como el petróleo actual, probablemente no podremos disponer de ella porque -en cambio- sería usada para producir electricidad. Si fuera por el impacto a la ecología sólo baste estudiar y advertir en cuántos años se acelerará el derretimiento de los glaciares cercanos a Puerto Bertrand o los mismísimos Campos de Hielo, lo suficientemente cercanos de los eventuales embalses, hasta hacerlos desaparecer. Grandes masas de agua producen calentamiento climático, cuestión de averiguar porqué Chile Chico, a orillas del Lago General Carrera, tiene un microclima parecido a la zona central. Bastaría la variación de menos de un grado Celsius en la temperatura promedio para afectar todas esas valiosísimas reservas de agua, no sólo de Aysén, sino de la humanidad.
Detengan a Bush, paren el escándalo y Patagonia sin represas, son mis deseos para 2007. ¡FELIZ AÑO NUEVO A TODA LA GENTE DE AYSÉN!

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