Patagonia Reverde

Tuesday, December 26, 2006

DESEOS 2007
Por: Carlos Pérez Alvarado

Si algo quisiera que sucediera el próximo año 2007 en el mundo sería que la comunidad internacional pudiera detener el genocidio que está cometiendo EE.UU. en Irak donde, según algunos estudios, han muerto más 650 mil personas en nombre de la “libertad y la democracia” por la que dice luchar el gobierno de W. Bush y sus socios, usando mentiras grotescas y el inmenso aparataje militar raptado a la nación más poderosa de la tierra con el objetivo de saquear su petróleo, demostrar su fuerza prepotente y hegemónica y reactivar la industria militar que genera cientos de billones de dólares en negocios. Ellos solos ocupan la mitad del dinero que se gasta en defensa en todo el resto de países para imponer sus mezquinos deseos. Irak se desangra a vista y paciencia del mundo y el silencio hipócrita de sus líderes, en el marco de la violencia sectaria provocada por la presencia de casi 200 mil soldados invasores. Más de dos millones han logrado huir a otros países en el éxodo forzado más tremendo de este nuevo siglo, dejando atrás un país mucho peor que en el que vivieron con el “monstruo” Sadam Husein.

En Chile me gustaría que en el nuevo año se produzca un fuerte y necesario vuelco en la conducción de la política nacional, la que ha alcanzado niveles de desprestigio que ponen el peligro la estabilidad de nuestro sistema democrático, el que, a pesar de que mantiene inalterables muchas arbitrariedades (como el sistema binominal) y que carece de efectiva participación, jamás puede ser reemplazado por un régimen de facto. Creo que la llamada a cumplir esa misión es la Presidenta Bachelet, que debe demostrar un liderazgo más fuerte que el que ha lucido hasta hoy. Espero que se calmen los niveles de intolerancia a las críticas que se están manifestando en todo el espectro político, digamos “oficial”, y que vienen no sólo de los grupos minoritarios de izquierda, sino que desde nuevos referentes ciudadanos que comienzan a surgir; como el del pueblo mapuche o de los estudiantes secundarios, quizás los primeros síntomas de la cuenta que el modelo neoliberal le puede pasar al Gobierno si no rectifica en su desempeño. Es tiempo de atender y asimilar lo que está sucediendo en el resto de Latinoamérica.

Finalmente este año 2007, de acuerdo a sus planes, Endesa-Colbún (o HidroAysén) debiera entregar para su evaluación el Estudio de Impacto Ambiental a la Conama Regional, el que intentará explicar ante las instituciones respectivas y la ciudadanía cómo pretenden generar y transportar 2.500 MW directamente a Santiago, represando dos de los ríos más caudalosos e incontaminados de Chile sin provocar impacto en el medio ambiente. De todos los argumentos en contra de su construcción, hay dos que me parecen fundamentales; El primero de ellos es que están en juego los derechos del agua, un bien público traspasado a una empresa extranjera en forma gratuita. Aunque sabemos que el agua en un futuro cercano será un recurso tan codiciado como el petróleo actual, probablemente no podremos disponer de ella porque -en cambio- sería usada para producir electricidad. Si fuera por el impacto a la ecología sólo baste estudiar y advertir en cuántos años se acelerará el derretimiento de los glaciares cercanos a Puerto Bertrand o los mismísimos Campos de Hielo, lo suficientemente cercanos de los eventuales embalses, hasta hacerlos desaparecer. Grandes masas de agua producen calentamiento climático, cuestión de averiguar porqué Chile Chico, a orillas del Lago General Carrera, tiene un microclima parecido a la zona central. Bastaría la variación de menos de un grado Celsius en la temperatura promedio para afectar todas esas valiosísimas reservas de agua, no sólo de Aysén, sino de la humanidad.

Detengan a Bush, paren el escándalo y Patagonia sin represas, son mis deseos para 2007. ¡FELIZ AÑO NUEVO A TODA LA GENTE DE AYSÉN!

Tuesday, December 19, 2006

HABLANDO DE CORRUPCION
Por: Carlos Pérez Alvarado

¿Cómo espera la clase política recuperar la confianza en sus representantes luego de los vergonzosos acontecimientos que están protagonizando? Ni siquiera la muerte de Pinochet logró evitar el tema de la corrupción y sus nuevos escándalos, muchas veces exagerados pero reales, que se vienen denunciando cada vez con mayor frecuencia. Hace demasiado tiempo que venimos escuchando de robos, coimas, desvío de fondos públicos, etc. Basta enumerar algunos pocos pero emblemáticos casos, como los que involucraron al Subsecretario Transportes Patricio Tombolini (que habría recibido 15 millones de pesos por poner una firma), o a los parlamentarios de la Concertación Cristián Pareto y Jaime Jiménez (que habrían pedido dinero por “garantizar” la autorización de una Planta de Revisión Técnica) y ahora Guido Girardi (que avaló el uso de facturas falsas para “cubrir” gastos de campaña ante el servicio Electoral), o que afectaron a instituciones del Estado como la Corfo (víctima tal vez cómplice de un robo por parte de la empresa Inverlink), el Ministerio de Obras Públicas (con varios casos, como Gescam, Ciade o Gates, ésta última empresa del cuñado del ex Presidente Lagos), a lo que se suma hoy Chiledeportes cuyas irregularidades se extienden por todo el país.

Es cierto y hasta comprensible que la derecha intente obtener ventajas de estos acontecimientos, exigiendo –por fin- una oportunidad para tomar el poder (cuanto antes mejor), y así terminar con estas perniciosas prácticas que socavan nuestra Democracia. Pero la derecha, para ser coherente con su discurso, debería desligarse de sus relaciones carnales que siempre ha mantenido con el poder económico y desde donde también surgen las platas para alimentar la ambición. No olvidemos que fue durante el gobierno militar, que ellos apoyaron o siguen apoyando, en el que muchos se enriquecieron gracias a las “visionarias transformaciones” en la economía que decretó Pinochet, que no fue más que la enajenación casi total de las empresas del Estado. Así, entre 1973 y 1990, a través de diferentes mecanismos articulados desde la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) de ese entonces, 725 empresas quedaron en manos de privados, vendidas a precios que representaron miles de millones de dólares en pérdidas para el país y que fueron a parar a unos pocos privilegiados del régimen militar, incluso parientes o ex candidatos como Sebastián Piñera que se quedó con LAN Chile para transformarla en una empresa monopólica por muchos años y manteniendo precios por sobre el 40% de la industria (lo que no ha cambiado mucho hasta hoy).

Si la derecha no puede lucir buenos antecedentes en cuanto a corrupción, enriquecimiento ilícito o tráfico de influencias, lo contrario efectivamente tendría que demostrarlo en un futuro gobierno propio. La Concertación, en cambio, comienza a sentir el socavamiento que le significan estos sucesos rayanos en lo delictivo, desaprovechando una oportunidad que le ha confiado la ciudadanía por cuatro periodos presidenciales. No es justificación el argumento de que en Democracia la corrupción se investiga, al contrario de lo que ocurrió durante el régimen militar; de hecho la misma Concertación se ha opuesto a investigar los años anteriores a 1990 con acuerdos amparados en supuestas “razones de Estado” como el que suscribió Eduardo Frei Ruiz-Tagle con el todavía Comandante en Jefe del Ejército Augusto Pinochet y que paralizó las investigaciones por cheques al hijo del ex dictador, o del propio Congreso que se negó a investigar aquellas privatizaciones, por poner en tela de juicio las bases sobre las cuales se ha apoyado toda la economía en Democracia. No quiero creer que sea la Democracia la corrupta, pero es tiempo de comenzar a pensar en salvarla de su creciente y peligroso desprestigio.

Tuesday, December 12, 2006

SIN PINOCHET
Por: Carlos Pérez Alvarado

Ese día 11 de septiembre de 1973, la imagen del palacio presidencial en llamas no sólo impactó a los chilenos por su brutalidad, sino que recorrió el mundo entero generando una condena inmediata en gran parte del planeta. El nuevo gobierno de facto, que había sido capaz de bombardear un edificio histórico y patrimonio de todos sus habitantes, tal vez no midió los previsibles efectos que este violento acto que condujo a la muerte de un Presidente constitucional, iba a provocar en la opinión pública mundial. Para el resto del mundo resultó ser un golpe de Estado tan impresionante como si en EE.UU. los militares se tomaran el poder con un bombardeo aéreo a la Casa Blanca, o a la Casa Rosada en Argentina o al Kremlin en Moscú. Como imagen quedó marcada a fuego no sólo en Chile, sino que en todos los continentes, junto a la de su responsable directo, el que hasta entonces era el Comandante en Jefe del Ejército y hombre de confianza del Presidente Allende.

Hoy es posible conseguir fácilmente (en internet, por ejemplo) las grabaciones de las conversaciones radiales que mantuvieron el General Pinochet y el Almirante Patricio Carvajal aquel día. Quedaron registradas para la historia, lo mismo que el discurso de despedida de Allende (“Se abrirán grandes alamedas…”). En un momento Carvajal le comenta que tiene la impresión de que el señor Salvador Allende se arrancó en las tanquetas, a lo que Pinochet responde; “Más vale matar a la perra y se acaba la leva”, frase casualmente muy escuchada por estos días, pero con un cambio de protagonista. Muchos de estos recuerdos han vuelto a florecer en los medios, como respuesta a la cobertura del importe suceso que ha significado el deceso de Augusto Pinochet, incluyendo a los extranjeros que nunca olvidaron cómo el incendio provocado por los aviones de la Fuerza Aérea de Chile terminó cuando se consumió la bandera chilena con su escudo republicano.

El de Pinochet fue un régimen de derecha, como lo fueron la mayoría de los gobiernos militares que arreciaron en Latinoamérica entre las décadas de los 50 y los 80, como Alfredo Strossner en Paraguay, Anastasio Somoza en Nicaragua, Efraín Ríos Montt en Guatemala, Rafael Videla o Leopoldo Galtieri en Argentina, por nombrar sólo unos pocos. Aunque en Chile no toda la derecha “civil” es militarista y apoya o apoyó a estos gobiernos dictatoriales, ya es tiempo de una completa renovación de sus cuadros directivos o de sus cúpulas, que se inspire en convicciones realmente democráticas y que se aleje por completo de la figura de Pinochet y de ese pensamiento radical que lo respalda (ba) en parte y que cree que el que no piensa como uno no merece existir, como seguramente estiman aquellos jóvenes que hacían el saludo nazi frente al ataúd del ex militar; o entre los que portaban banderas del movimiento violentista “Patria y Libertad”, con extenso prontuario antes y después de 1973; o quienes continúan obsesionados en “derrotar el marxismo”.

Aunque más de la mitad de la población chilena nació después del 11 de septiembre de 1973, para la totalidad de chilenas y chilenos Augusto Pinochet dejará de ser un personaje que atraviese sus vidas, porque Pinochet y el pinochetismo no fue bueno para Chile puesto que todos sus supuestos aportes a la economía o la historia jamás se podrán justificar si para ello hubo que matar, torturar, relegar o exiliar personas, además de robar. Ya han nacido las/os primeras chilenas/os libres de un país prisionero de su pasado, post golpe militar, y a partir de ahora sólo se escuchará hablar de un ex Dictador o de un ex Presidente ya fallecido. Después de 33 años y 3 meses comienza una nueva era, sin Pinochet.