Patagonia Reverde

Tuesday, July 04, 2006

PERO; ¿POR QUÉ?
Por: Carlos Pérez Alvarado

No cabe duda que el tema de debate público actual es la delincuencia, aunque para la mayoría de la población chilena más le suenen frases del tipo “la proliferación de la delincuencia”, “el preocupante aumento de la delincuencia”, o denuncias como “la delincuencia se le ha escapado de las manos al gobierno”, “alarmantes índices en la percepción de la delincuencia”, etc. Todos los noticiarios dedican casi la mitad de sus informativos a mostrarnos lo terrible que se ha tornado el problema y muchas veces pareciera sobrevenir el caos; el miedo a vivir permanentemente intranquilos. Mientras los partidos políticos de derecha son partidarios de meter a todos los delincuentes presos y pide penas más severas para los responsables, tanto de los que cometen actos criminales como de los que le roban la cartera a una señora indefensa o un tarro de leche en un supermercado, el gobierno parece haber aceptado la “evidencia” y ha determinado aumentar la dotación de carabineros y crear el Ministerio de Seguridad Ciudadana, dentro de las 36 medidas que prometió durante su campaña.

Existe un obvio consenso entre la derecha y la Concertación sobre la necesidad de combatir la delincuencia por todos los medios. Incluso, y como suelen resolverse muchos problemas-país (la educación, la salud, la previsión, los recursos naturales), en los próximos meses entrarán en servicio nuevas cárceles construidas y administradas por intereses privados, como si éstos pudieran exhibir un currículum muy exitoso en la solución de los conflictos y los intereses sociales. La instalación de cámaras de vigilancia en Coyhaique, inauguradas pomposamente poco antes de las elecciones pero que aún no pueden entrar en servicio, es una buena muestra de cómo el inquietante asunto de la delincuencia se ha instalado también entre nosotros, en Aysén.

Por el contrario no existe, en ningún sector, una necesaria preocupación por encontrar las causas que generan o pueden explicar el fenómeno de la delincuencia en (¿todo?) Chile. Claramente a nos gustaría vivir sin amenazas de ningún tipo y por esta razón es que considero fundamental ir tras ellas, además de perfeccionar las leyes y de exigir un mejor trabajo de poder judicial. Aumentar la represión, disminuir la edad de la imputabilidad penal, restaurar la detención por sospecha y muchas otras medidas que se le piden al gobierno contribuyen más que nada a continuar saturando los precarios e impresentables recintos carcelarios (donde no hay posibilidades de rehabilitación para los detenidos), y a continuar elevando la cifra de un país con la mayor cantidad de presos por habitante del mundo. No puede ser que la mayoría de ellos sean principalmente jóvenes y provenientes de los sectores más pobres de nuestra sociedad ¿Hay gente que esté investigando la relación que existe entre la delincuencia y la pobreza?

De acuerdo a las cifras macroeconómicas supuestamente somos un país con una economía por la que hoy muchas autoridades se sienten orgullosas, pero si verdaderamente ha aumentado la delincuencia lo lógico sería inferir que también ha aumentado las causas que la provocan. ¿Tendrá algo que ver el hecho de que el nuestro se encuentre entre los 10 países con peor distribución del planeta? ¿Será la calidad de la educación la que no anda bien? ¿Tendrá algo que ver que más de la mitad de las familias chilenas viva con menos de 200 mil pesos mensuales mientras muy pocas están en condiciones de invertir en el extranjero (o en represas)? ¿Alguien ha reparado en que las estrechas viviendas sociales en forma de trencitos entregadas por el gobierno, casi sin patios, en las que duermen 4 ó más personas por pieza, no generan niveles de inconformidad social? ¿El todavía difícil acceso a la salud?

¿Cuesta mucho reconocerlo, o realmente no tiene nada que ver?

1 Comments:

At July 05, 2006 7:54 AM, Anonymous Anonymous said...

Carlos, plenamente de acuerdo con tu columna. Hay un temor parido en el poder por reconocer públicamente lo que es obvio. El sistema de exclusión que nos estamos mamando potencia las latencias que siempre ha tenido nuestra cultura. El resentimiento en Chile es un tema cultural y la actual situación estructural no hace más que gatillar detonaciones aquí y allá cada vez con más frecuencia.

Saludos fraternos

Mauro

 

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