| 100 DÍAS Por: Carlos Pérez Alvarado (Colectivo Komité) La Presidenta Bachelet ha cumplido 100 días de mandato y por ende comienzan a surgir los primeros juicios y evaluaciones a partir del desempeño demostrado durante este prudente periodo de tiempo. A estas alturas su manejo en variados temas de la contingencia nos permite hacernos una primera proyección, lo suficientemente fundamentada y objetiva sobre las principales características que tendrá su gobierno, y por lo que será recordado. En rigor esto de los 100 días fue impuesto por la propia Mandataria al comprometerse en ese tiempo a dar cumplimiento a 36 medidas, principalmente del orden social, motivo por el cual el país tiene ahora legítimas razones para cobrarle la palabra. Dicho sea de paso, la primera mujer presidente de Chile, si pretende durante su administración consolidar el tema de la igualdad de género, algo por lo que en justicia podremos sentirnos orgullosos como sociedad, deberá enfrentar constantemente el escrutinio público, no sólo del sector político opositor y oficialista, sino que de toda la ciudadanía y de la misma forma en que siempre lo han estado la totalidad de los presidentes hombres que ha tenido nuestro país desde su independencia. Aunque el debate por estos días esté centrado en si esas 36 medidas se cumplieron o no, lo cierto es que las principales preocupaciones de la Presidenta han estado vinculadas a materias que ni siquiera estaban en su programa de gobierno, como las demandas del sorprendente movimiento estudiantil, asunto ante el cual, más encima, mostró pasos dubitativos y errores que se extendieron al resto de sus Ministros y funcionarios. De todas formas, me parece que 100 días sigue siendo poco tiempo para exigirle –por ejemplo- una esperada visita a nuestra región, postergada desde las primarias de la Concertación, con el objeto de conocer su opinión sobre asuntos que nos afectan directamente como habitantes de Aysén. Me refiero en primer lugar a la construcción de las centrales hidroeléctricas en los ríos Baker y Pascua, aunque ya la semana pasada haya enviado una señal “ambiental” bastante negativa al confirmar la aprobación del proyecto Pascua-Lama en la III región, perteneciente a la transnacional Barrick Gold, e iniciar así la construcción y explotación, en pleno límite con Argentina, de ese yacimiento aurífero. Recordemos que uno los dueños de esa corporación es el padre del actual y homónimo presidente de EE.UU. George W. Bush, con quien Michelle Bachelet se reunió justamente en Washington a principios de este mes. Así como se dice que en esa reunión Bush no intentó presionar a Bachelet para que Chile no vote por su enemiga Venezuela en la ONU, seguramente también se negará que el tema Pascua-Lama estuvo presente en esa cita con el desprestigiado inquilino de la Casablanca. En ambos casos, ojalá que no. Y ojalá también que estos mismos criterios no se usen en el caso de las centrales. Tampoco sabemos lo que la Presidenta piensa sobre la continuación del Camino Austral, si es por la costa o si es por el interior, si apoya o no apoya los proyectos del Douglas Tompkins, ni nos hemos enterado si tiene algún plan especial y novedoso para solucionar los problemas clásicos de Aysén como lo son los altos costos de la energía, el agua y la calefacción, entre otros. Esperaría de ella una disculpa por la promesa no cumplida de Ricardo Lagos de dotar a la región de un gasoducto, que se iba a hacer en tres años e iba a resolver muchos de nuestros problemas, pues no hay a quien reclamarle cuando esto ocurre. Son muchas las dudas y un montón las aspiraciones de la región y el país todavía, por eso creo que –después de 100 días- se hace urgente sacarle más trote a la Presidenta. |

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