Patagonia Reverde

Tuesday, June 20, 2006

100 DÍAS
Por: Carlos Pérez Alvarado
(Colectivo Komité)

La Presidenta Bachelet ha cumplido 100 días de mandato y por ende comienzan a surgir los primeros juicios y evaluaciones a partir del desempeño demostrado durante este prudente periodo de tiempo. A estas alturas su manejo en variados temas de la contingencia nos permite hacernos una primera proyección, lo suficientemente fundamentada y objetiva sobre las principales características que tendrá su gobierno, y por lo que será recordado. En rigor esto de los 100 días fue impuesto por la propia Mandataria al comprometerse en ese tiempo a dar cumplimiento a 36 medidas, principalmente del orden social, motivo por el cual el país tiene ahora legítimas razones para cobrarle la palabra. Dicho sea de paso, la primera mujer presidente de Chile, si pretende durante su administración consolidar el tema de la igualdad de género, algo por lo que en justicia podremos sentirnos orgullosos como sociedad, deberá enfrentar constantemente el escrutinio público, no sólo del sector político opositor y oficialista, sino que de toda la ciudadanía y de la misma forma en que siempre lo han estado la totalidad de los presidentes hombres que ha tenido nuestro país desde su independencia.

Aunque el debate por estos días esté centrado en si esas 36 medidas se cumplieron o no, lo cierto es que las principales preocupaciones de la Presidenta han estado vinculadas a materias que ni siquiera estaban en su programa de gobierno, como las demandas del sorprendente movimiento estudiantil, asunto ante el cual, más encima, mostró pasos dubitativos y errores que se extendieron al resto de sus Ministros y funcionarios. De todas formas, me parece que 100 días sigue siendo poco tiempo para exigirle –por ejemplo- una esperada visita a nuestra región, postergada desde las primarias de la Concertación, con el objeto de conocer su opinión sobre asuntos que nos afectan directamente como habitantes de Aysén.

Me refiero en primer lugar a la construcción de las centrales hidroeléctricas en los ríos Baker y Pascua, aunque ya la semana pasada haya enviado una señal “ambiental” bastante negativa al confirmar la aprobación del proyecto Pascua-Lama en la III región, perteneciente a la transnacional Barrick Gold, e iniciar así la construcción y explotación, en pleno límite con Argentina, de ese yacimiento aurífero. Recordemos que uno los dueños de esa corporación es el padre del actual y homónimo presidente de EE.UU. George W. Bush, con quien Michelle Bachelet se reunió justamente en Washington a principios de este mes. Así como se dice que en esa reunión Bush no intentó presionar a Bachelet para que Chile no vote por su enemiga Venezuela en la ONU, seguramente también se negará que el tema Pascua-Lama estuvo presente en esa cita con el desprestigiado inquilino de la Casablanca. En ambos casos, ojalá que no. Y ojalá también que estos mismos criterios no se usen en el caso de las centrales.

Tampoco sabemos lo que la Presidenta piensa sobre la continuación del Camino Austral, si es por la costa o si es por el interior, si apoya o no apoya los proyectos del Douglas Tompkins, ni nos hemos enterado si tiene algún plan especial y novedoso para solucionar los problemas clásicos de Aysén como lo son los altos costos de la energía, el agua y la calefacción, entre otros. Esperaría de ella una disculpa por la promesa no cumplida de Ricardo Lagos de dotar a la región de un gasoducto, que se iba a hacer en tres años e iba a resolver muchos de nuestros problemas, pues no hay a quien reclamarle cuando esto ocurre.

Son muchas las dudas y un montón las aspiraciones de la región y el país todavía, por eso creo que –después de 100 días- se hace urgente sacarle más trote a la Presidenta.

Tuesday, June 13, 2006

BLANCO Y NEGRO
Por: Carlos Pérez Alvarado
(Colectivo Komité)

En los tiempos de Pinochet, el dictador y quienes le apoyaban tenían la costumbre de calificar de “comunistas” a toda la gente que se manifestaba contraria a su régimen de facto. De hecho, parecían ser años llenos de comunistas en las calles, en las poblaciones, en los campos, en el mar. Sin duda se trataba de una maniobra comunicacional para “asustarnos” con la ideología de “maldad” que ellos representan y de la cual supuestamente él nos salvó, en 1973. Todos sabíamos que no había tantos comunistas, pero el acto de meter a toda la oposición en un solo saco, el de un partido político proscrito en esos años, obviamente buscaba desautorizar por igual a todas las personas disconformes de la situación y justificar así sus medidas de represión y torturas. Según Pinochet uno estaba con su régimen, o era comunista. Igualmente, luego de más de una década y media de democracia, especialmente en nuestro país, la discusión acerca del modelo económico que nos rige suele terminar con una generalización parecida; “Estás con el modelo neoliberal o eres un inconformista anti globalización”.

Obvio, nada es en blanco y negro. La oposición a Pinochet abarcaba muchos sectores, desde la extrema izquierda hasta gente abiertamente de derecha (como Sebastián piñera que asegura haber votado NO en 1989), de igual forma la oposición al modelo neoliberal no sólo incluye visiones radicales (las menos) que piden su total derogación, si no que posturas muy variadas que apuntan todas –por lo menos- a mejorarlo o corregirlo. Y no deja de ser extraño que en ambos casos, quien tiene una implicancia fundamental en el desarrollo de esas “lógicas”, con justicia llamado el “cuarto poder” del Estado; la prensa, use calificaciones, clasificaciones y epítetos marcadamente interesados para referirse quienes son críticos del poder. Fue por la televisión, los diarios y las radios, intervenidas por el régimen militar, que escuchamos el discurso mesiánico como (el de Bush); “estás con nosotros o estás contra nosotros”. La prensa independiente debió soportar la represión y la censura y la oficial no escatimaba en gastos para hacer apología del dictador y su gobierno.

Cuando el modelo neoliberal alcanza niveles de fundamentalismo termina actuando como en las dictaduras, usando a la prensa para desautorizar las críticas que le afectan. Ud. verá una y otra vez los reportajes de los noticiarios de TV sobre los robos hormiga en los supermercados, pero más difícil le será encontrar un programa donde se relate de qué forma fueron vendidas las empresas estatales o como –hoy- están siendo administradas por capitales extranjeros, con ganancias astronómicas y reclutando a quienes se quedaron sin pega en marzo; como Jaime Estévez (ex Ministro del MOP) que ingresó al directorio de Endesa o Ricardo Solari (ex del Trabajo) al de la empresa operadora del Transantiago, Ximena Rincón (Ex superintendente de Seguridad Social e Intendenta de Santiago) y José Antonio Viera-Gallo (ex Senador) al Directorio de BBVA-Provida y Jorge Rodríguez Grossi a la junta directiva de Chiletabacos.

El modelo se radicaliza cuando son permitidos actos reñidos con la ética y la moral o cuando se favorece una prensa siempre dispuesta a proteger más bien los intereses comerciales de quienes, en definitiva, los financian que la de las/os de sus ciudadanas/os. Actualmente en Chile los medios de comunicación, en su mayoría, son controlados justamente por quienes son más proclives al modelo; el sector empresarial, los que para perpetuarse a sí mismos, y por medio de ellos, nos hablan como si existiera una única forma de pensar correctamente. La alternativa es el caos, las viejas prácticas estatistas, el griterío de los ecologistas, la peligrosísima nacionalización de los recursos, la mala imagen internacional que generan las protestas estudiantiles, el terror. Nuevamente, no es así. Por eso, a pesar de la escasez, se hace necesario ocupar estos pequeños espacios para exponer puntos de vista diferentes, que hagan multicolor el debate.