SE ABREN LAS POSIBILIDADES
Por: Carlos Pérez Alvarado
(Colectivo Komité)
El día primero de mayo el presidente de Bolivia Evo Morales firmó el decreto de nacionalización de los hidrocarburos en un acto realizado en un campo petrolero del interior. La decisión, que se cumplió ayer martes cuando los las FF.AA. tomaron el control en 56 instalaciones petrolíferas y dos refinerías distribuidas por el país, permitirá al Estado boliviano recuperar la propiedad y el control de esos recursos. El decreto de nacionalización establece la recuperación del 82% de la producción petrolera y otorga un plazo de 180 días para que las empresas petroleras extranjeras se adecuen a las nuevas reglas y poder así seguir operando en su territorio, en caso contrario se intervendrá sus instalaciones. Las empresas estarán obligadas a entregar toda su producción de gas y petróleo a la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la que en forma prioritaria y a bajo precio lo comercializará dentro del mismo país; además de industrializarlo y exportar los excedentes. La nueva Ley de Hidrocarburos considera planes sociales directamente destinados a los indígenas de un país con los niveles más altos de inequidad del planeta, gracias a los cerca de 780 millones de dólares que el Estado va a recibir. Bolivia posee las segundas reservas de gas más grandes de Sudamérica (48,7 trillones de pies cúbicos), después de las de Venezuela (151 trillones)
En otros tiempos Morales no hubiera sido capaz de hacer esto. Hasta hace poco, si hubiesen sido empresas estadounidenses las afectadas por la medida, nada de raro que Bolivia hubiera sido invadida militarmente, usándose algún pretexto ad-hoc. La propiedad, de los yacimientos del país vecino estaba, en cambio, en poder de empresas como la española Repsol YPF, Petrobras de Brasil, British Petroleum (BP) de Gran Bretaña y de la Unión de Petroleras de Rusia (UPR), cuyos gobiernos ya no son capaces de intimidar a los países pobres de este lado del globo, como en siglos anteriores. El Gobierno socialista español se ha mostrado preocupadísimo, así como lo haría si alguien en Chile tocara a Endesa, a Telefónica, la banca, las aguas y cuantos intereses tienen aquí actualmente. A pesar de ello el presidente de Repsol YPF, a principios de marzo le manifestó a Morales su “firme decisión” de sentarse a renegociar su contrato tan pronto lo pida su gobierno y el interés de seguir participando en proyectos de explotación del gas natural. Las Comisión Europea lamentó que el Presidente Morales no le haya “consultado previamente”, Brasil y el gobierno de Lula Da Silva, junto a sus asesores, analizará el tema adelantando una defensa “intransigente” de los contratos, mientras Rusia y Gran Bretaña esperan no suspender los negocios con La Paz. A pesar de todo, no cabe duda que, descartado un acto de fuerza, Bolivia deberá enfrentar fuertes amenazas de boicot comercial, de paralización de la inversión extranjera, augurios de menor crecimiento, un supuesto reinado de la incertidumbre, la comprobación indefectible del caos y el desastre que va a significar la administración pública de esos recursos.
Pero, lo cierto es que Morales ha cumplido con su principal promesa como candidato a la presidencia, razón fundamental por la que ganó las elecciones y obtuvo el respaldo de su país para aplicarla. A lo largo de su historia y a pesar de su enorme riqueza, la explotación de sus recursos naturales siempre ha generado enormes ganancias para las empresas extranjeras y casi nada para sus habitantes. Creo que si Morales puede superar todos esos obstáculos, su medida será otra derrota para el modelo neoliberal que pretende imponerse globalmente. También será una buena oportunidad para demostrar que nada terrible va a suceder sobre su pueblo, si no todo lo contrario, y un estímulo para que, al menos lentamente, comencemos a considerar en Chile y en Aysén una iniciativa similar en la gran minería o las aguas.

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