OTRA VEZ
Por: Carlos Pérez Alvarado
(Colectivo Komité)
En la sesión de la Cámara del pasado 17 de mayo el Diputado René Alinco Bustos, en la hora de incidentes, solicitó la reinstalación de la señal local de Televisión Nacional (TVN) en la XI Región. La iniciativa fue apoyada por sus colegas Patricio Walker y Pablo Galilea y se basa, según ellos, en la búsqueda de una solución para terminar con el aislamiento de los habitantes de Aysén, además de contar con un espacio de información local y “fortalecer la identidad regional”. Extraño. Recuerdo que recién asumido el ex Alcalde de Coyhaique Carlos Balbontín, acompañado del Senador Adolfo Zaldívar, también sostuvieron una conversación con los ejecutivos de ésa época y con el mismo propósito, obviamente sin resultados.
Existen dos grandes dificultades para que esta iniciativa pueda concretarse. En primer lugar una técnica; El canal regional tendría su centro de operaciones en Coyhaique y (hoy) no podría tener una cobertura más allá de esta capital y Puerto Aysén mediante un enlace de fibra óptica disponible y que llega a Chacabuco, además de un sistema de conmutación local que “bota” la señal emitida en Santiago para encadenarse con Coyhaique. Si la región contara con una red de fibra óptica que la cruce de norte a sur (más las troncales respectivas), sería factible que todas las estaciones repartidas por sus pueblos pudieran conectarse. Obviamente este servicio, prestado por una empresa de telecomunicaciones privada, no es gratis, ni tampoco barato. En segundo lugar la económica; Una primera etapa Coyhaique-Puerto Aysén-Chacabuco, con cerca de 70 mil habitantes, representa un mercado de consumidores muy pequeño, inferior a la de casi cualquier comuna de la Región Metropolitana. En Concepción, desde el Cerro Centinela, TVN cubre ciudades con más de 1 millón y medio de habitantes, un poco más que los que reciben la señal regional de Valparaíso y bastante más que la más pequeña, en Copiapó, que a su vez es más del doble que un hipotético servicio en Aysén.
Fue el gobierno de Patricio Aylwin el que cambió el estatus de TVN, una empresa creada en el periodo de Frei Montalva con recursos de todo el pueblo chileno. En 1992 se promulgó la Ley 19.132, que la consagró como una empresa autónoma del Estado obligándola a autofinanciarse, es decir a competir por la audiencia (rating) y evitar pérdidas financieras como las que –justamente- tuvo el año pasado, por 2.251 millones de pesos. Así funciona el sistema para los partidarios del modelo vigente, el mismo que aplauden los políticos oficialistas y algunos de oposición, como los mencionados al comienzo. Acá no estamos en Venezuela, donde el año 2000 se dictó la Ley Orgánica de Telecomunicaciones que consagra una figura legal para la radio y la televisión comunitaria de servicios públicos sin fines de lucro, a través de una fundación conformada por miembros de la comunidad y sus organizaciones. Cualquier persona puede tener un programa de radio o TV y tener acceso equitativo al medio, esto ha llevado a que el 70% de la programación sea de productores comunitarios independientes, con contenidos locales y que no se ven reflejados en los medios nacionales, igual que en Chile, por cierto. El apoyo del Estado también se traduce en dinero para equipos, infraestructura, capacitación, asesoría técnica, legal y reglamentaria. A fines de 2005 se habían concretado 172 iniciativas bajo esta modalidad. Sin embargo Venezuela y su Presidente Hugo Chávez (un payaso según nuestros criollos analistas televisivos), representan el “populismo” o las visiones “añejas” del modelo de sociedad y de economía para nuestros países. Lo escuchamos y lo vemos a diario en esos mismos medios, incluyendo TVN.
Para mí la idea venezolana, o alguna parecida y adaptada a nuestra realidad, sería muchísimo más útil y viable que intentar convencer a un canal que no desea ni puede perder plata, por unos mezquinos 30 minutos dentro de toda su programación centralista; además de constituirse en una desigual competencia para los poquísimos canales locales que sobreviven hoy a duras penas, trabajando con equipos obsoletos, con falencias técnicas y de profesionales debido a la falta de oportunidades de capacitación y de financiamiento en general. Ah, y no me hablen de “identidad regional”, por favor.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home