EL LÍDER
Por: Carlos Pérez Alvarado
(Colectivo Komité)
El 25 de agosto del año 2002, el diario estatal La Nación, cuyo prestigio durante el régimen militar estaba por los suelos, y mientras trataba de mejorar dicha imagen, por primera y única vez agotó su edición en los quioscos de muchas partes del país. Según algunos cálculos del mismo diario, casi un 80% de los ejemplares de su edición dominical había sido adquirido por el empresario Nicolás Ibáñez Scott, dueño de las cadenas de supermercados Líder, y protagonista de la portada de esa edición. Ibáñez, quien dirige la empresa D&S y generalmente es destacado en los medios como un hombre de éxito, le ordenó a un grupo de sus empleados salir a la calle a adquirir el periódico con el fin de evitar que el público pudiera enterarse de su “lado oscuro” o, al menos, de algunos puntos controversiales respecto a sus empresas; como obligar a sus trabajadores a leerse un libro donde están contenidos los principios y valores que deben guiar su desempeño; Ibáñez, de fuerte militancia católica y conservadora, seguidor y financista de Los Legionarios de Cristo, tiene prohibido que las mujeres de su personal vistan pantalones y que los hombres usen barba, aros o el pelo largo. De acuerdo a su sitio web, al 31 de diciembre de 2005 la Compañía contaba con más de 36.000 colaboradores y operaba con más de 80 locales Líder, más de 60 farmacias FarmaLider, 17 restaurantes Revive, 6 centros comerciales y cerca de 70 sucursales Presto a lo largo del país.
Aquel día lo relevante del reportaje era que se informaban los detalles de la causa judicial 397-2000, por una demanda interpuesta en contra del empresario, nada menos que por su esposa María Carolina Varela por maltrato físico y psicológico. De hecho la noticia se publicó sólo unos días después de ocurrida y por ningún otro diario. El resto la prensa la omitió, por “razones comerciales” según el entonces director de Chilevisión, por “motivos editoriales” en TVN. Se rumoreó que Ibáñez, (también) llamó a Pablo Piñera, director ejecutivo del canal semi-estatal, para amenazarlo con suspender su publicidad en esa estación, lo cual podría terminar en una debacle para el obligado autofinanciamiento del canal. Casualmente entre los directores de D&S, además de miembros de la familia Ibáñez, figura el DC René Cortázar, ex ministro de Trabajo y ex director ejecutivo de TVN. Sin necesidad de amenazas no debe haber tenido inconvenientes en convencer a su amigo Agustín Edwards, dueño de El Mercurio, o a Álvaro Sahie de La Tercera, que controlan casi la totalidad de la prensa de Chile, para que la noticia no salga a la opinión pública. Ni siquiera el periodismo farandulero pudo hacerse cargo de esta “joyita” noticiosa, que pudo haberle subido bastante la audiencia a esos programas de dudosa utilidad. Nada de eso.
Para los medios de comunicación tradicionales; TV, radio y prensa escrita, todos sometidos a las reglas del mercado, la cadena Líder es uno de sus mayores financistas por conceptos de publicidad. La actitud de su dueño, además de constituirse en un atentado a la libertad de expresión, es una clara muestra de que en nuestro país existen personas de primera y segunda clase; mientras sus empleados deben mostrar un comportamiento acorde a los principios cristianos, él puede golpear a su esposa y acallar a los medios mediante presiones de tipo económica, o desesperadas como la que tuvo que adoptar en todos los quiscos que pudo. Por desgracia este tipo de prácticas se perpetúan gracias al modelo neoliberal implementado en nuestro país, en cuyo escenario, de cierta forma, los grandes intereses han “secuestrado” a los medios. Cada día resulta más difícil distinguir la verdad en las noticias y acumular información variada que nos permita obtener una opinión propia e independiente, ello lógicamente favorece a quienes han llegado a tener un poder más allá de lo conveniente. Y hay muchos más ejemplos.

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