Patagonia Reverde

Saturday, August 02, 2008

SIN VUELTA ATRÁS
Por: Carlos Pérez Alvarado

De acuerdo a lo anunciado por las empresas Endesa y Colbún (asociadas bajo el nombre de HidroAysén), la entrega del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de su proyecto para construir 5 mega represas en los ríos Baker y Pascua en nuestra región de Aysén es inminente. A partir de ese momento comienza un proceso muy similar al que conocimos con ocasión del ingreso del Estudio de la transnacional Noranda, que pretendía construir una planta refinadora de aluminio en las cercanías de Puerto Chacabuco y que además contemplaba levantar tres enormes represas que iban a alimentarla de energía para funcionar.

Como aquella vez, habrá dos meses de plazo para que se practique la llamada “participación ciudadana” de acuerdo a las mismas normas que rigen hoy día, periodo durante el cual cualquier persona tendrá acceso a las 11 mil páginas que –como se adelantó- tiene la documentación que va a ser entregada por los interesados y redactar las objeciones que le parezcan pertinentes. En conjunto con las que presenten las instituciones públicas, las observaciones de los ciudadanos comunes (en teoría solamente los directamente afectados) son sistematizadas por la Conama y entregadas en un solo mamotreto (adenda) a la empresa para que sean respondidas o aclaradas. Todo esto podría tomar un tiempo indefinido pero que HidroAysén, al menos para la prensa, ya han calculado en unos 14 meses.

Por otro lado, es bien conocida la urgencia de algunos sectores interesados que pretenden imponer un tipo de “fast track” o vía rápida que acelere el proceso, sobre el que tiene que ver con la revisión, análisis y la evacuación de informes que se les solicitan a los organismos de Estado con competencia ambiental cuyos funcionarios realizarán, sin ninguna duda, un trabajo serio y profesional a pesar de las presiones de todo tipo que tendrán que soportar desde distintos frentes, tal como sucedió en el caso de Alumysa.

El momento en que se produzca la trascendental reunión de la Corema, organismo regional integrado por representantes políticos que pueden definir en pocos minutos la aprobación o rechazo del proyecto, sin que los informes de la Conama sean en realidad vinculantes, puede ocurrir el día menos pensado. Un eventual rechazo, en verdad, ni siquiera es definitivo puesto que Endesa-Colbún puede apelar al Consejo de Ministros y lograr la revocación de la resolución

Pase lo que pase lo que nunca debemos olvidar es que si llegase el día en que tal iniciativa sea autorizada, no habrá posibilidades de arrepentirse en el futuro. La apuesta es muy grande y una equivocación podría tener un altísimo costo. Si las represas finalmente se construyen y muchas, o todas, u otras más de las profecías que los ambientalistas –digamos- de “aquellos años de principios del siglo”, anunciaban terminan cumpliéndose, la construcción de represas se podría convertir en el peor error permitido por el Estado de Chile y, muchos perjuicios, como los que podrían afectar –entre otros- a la industria del turismo, el daño escénico a nuestra incontaminada Patagonia, el aceleramiento en el derretimiento de los glaciares cercanos, o los indeseables efectos sociales y culturales en nuestra población aysenina, estaremos condenados a vivir con esas inmensas moles de cemento de más de 100 metros de altura y agua embalsada por los siguientes 50 años, o más.

Obviamente, los que tendrán que sufrir las consecuencias no serán la actual, sino que las dos o tres generaciones que vienen en el futuro. No se pueden desmantelar represas de proporciones tan monumentales y volver a contemplar, como hoy, esos ríos afectados en su belleza y su condición de manantiales de vida durante siglos, pero sí se podrá conocer el nombre de cada uno de los de los responsables de tal decisión, desde la presidencia de la república hasta el último Seremi en Aysén, sin olvidarse de los defensores y apologistas que hicieron todo lo posible para que tal idea se concretara y que minimizaron, despreciaron y difamaron a quienes nos opusimos siempre, tal como ocurrió con Ralco en la VIII región, donde -un poco tarde ya- nunca más a Endesa o Colbún se le permitiría hacer lo mismo.

Aun es tiempo de evitar que tan nefasta idea.

Radio Santa María, 02.08.08

EDELAYSEN, SAESA Y EL PESCADO MÁS GRANDE
Por: Carlos Pérez Alvarado

Se acaba de anunciar la venta “indirecta” de Edelaysén, al ser ésta parte del grupo Saesa cuya propiedad cambiará de manos; de la estadounidense PSG Global a un consorcio formado por las empresas Morgan Stanley y Ontario Teacher´s Pension Plan.

Saesa es uno de los grupos (o holdings) eléctricos más importantes de Chile y está constituido por medianas empresas dedicadas a la transmisión, distribución y comercialización de electricidad, entre las que se cuentan, además de Edelaysén; Eléctricas II, Frontel, Luz Osorno, Sistema de Transmisión del Sur, Soc. Generadora Austral y PSEG Generación. Saesa atiende a cerca de 650 mil clientes, su casa matriz está en Osorno y tiene siete oficinas zonales, ocho almacenes y alrededor de 100 sucursales comerciales en el área de concesión, la que abarca desde Lebu en la VIII hasta Villa O’Higgins en la XI región.

Por otra parte, recordemos que en 1982 nace la sociedad Empresa Eléctrica de Aysén S.A. (Edelaysén), como una filial de la estatal y desaparecida Endesa Chile. En 1983 se transforma en una sociedad anónima con el fin de facilitar la participación del sector privado en el rubro de la explotación y comercialización de la electricidad, en el marco de la política económica que surge en los tiempos de Pinochet pero que se consolida durante los gobiernos de la Concertación la cual terminó traspasando la responsabilidad de este servicio esencial en todo Chile a los privados quienes lo convirtieron finalmente en un negocio.

La enajenación de Edelaysén se concretó en definitiva en 1998 cuando Saesa se adjudicó el 90,11% de las acciones, en un proceso de licitación pública iniciado por la CORFO. La operación tuvo un costo de 43 millones de dólares, cifra casi el doble a la esperada y cuya diferencia se solicitó, desde varios sectores, fuera entregada como contribución al Fondo de Desarrollo Regional de Aysén (FNDR), como parte afectada por la transacción, ello, no olvidemos, fue rechazado rotundamente desde el nivel central. Con el tiempo Edelaysén se transformó en una compañía que acumulaba cada vez más y más críticas por su calidad en el servicio hasta convertirse en una de las seis peores empresas eléctricas del país, de acuerdo a lo señalado en el Ranking de Calidad elaborado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, SEC.

Probablemente los partidarios del libre mercado y quienes piensan que los privados están en condiciones de resolver prácticamente todas las necesidades de los ciudadanos intenten seguir justificando su privatización, afirmando que los reclamos de los usuarios se pueden remediar con una fiscalización más efectiva y jamás reconozcan que Edelaysén dista mucho de ofrecer un servicio adecuado, que no se compara con el que ofrecía hace una década en condiciones aún más adversas de clima, de caminos o de tecnología. Obviamente el haber pasado a depender administrativamente de Osorno contribuyó a empeorar la situación, retardando los tiempos de respuestas a las fallas, postergando nuevas inversiones y reduciendo al máximo el personal técnico y administrativo en las oficinas zonales.

La transacción de Saesa tuvo un valor base de 870 millones de dólares (con Edelaysén incluida en el paquete) y ahora sus nuevos dueños serán una compañía que transa sus acciones en la tambaleante Bolsa de Nueva York Wall Street y una corporación responsable de administrar los fondos de pensiones de 278 mil profesores activos y retirados canadienses de la provincia de Ontario.

Pronto quizás veamos los cambios; ojalá que los reclamos por los problemas en el suministro se vuelvan a recibir y se resuelvan en Aysén, como era cuando Edelaysén era del Estado, y no en Osorno, Santiago o Canadá, como amerita el mal entendido mundo “globalizado” que obsesiona a los economistas neoliberales y que en muchos lugares definitivamente no funciona, especialmente si se trata de un servicio básico y más aún si el lugar afectado es Aysén.

Radio Santa María, 11.07.08

Sunday, July 20, 2008

OTRAS SOLUCIONES
Por: Carlos Pérez Alvarado

Antes que Eduardo Frei y Carlos Menem firmaran el –ahora- polémico protocolo gasífero hubo un acuerdo previo entre los empresarios y el Gobierno en el que se apostaba por ésa fuente de energía para sus industrias y comercios. A los inversionistas el suministro, a través de gasoductos que atravesarían la cordillera de Los Andes, les iba a resultar muy barato y confiable, por muchos años. De todas formas, por seguridad, los sistemas iban a estar preparados para que, ante cualquier percance en el abastecimiento la productividad no se detuviera. Para ello se adaptaron las llamadas fuentes de “ciclo combinado” que funcionan indistintamente con gas o con petróleo, respaldándose entre sí.

Ahora, todos sabemos que Argentina ya casi no envía ese gas, situación que ha motivado una serie de actitudes de repudio y rechazos, la mayoría infundados. En rigor el acuerdo firmado por ambos Presidentes estipula que el envío hacia Chile del hidrocarburo quedaba supeditado al consumo interno trasandino. No hay nada que alegar, aunque sí se podría -y con razón- cuestionar el craso error cometido por Frei al no prevenir lo ocurrido (aunque existen pruebas de que sí fue advertido de la probable incapacidad argentina de abastecer en el futuro las demandas de ambos países).

Actualmente las grandes industrias, especialmente en la periferia de Santiago, no tienen otra opción que funcionar con energía proveniente del petróleo. Un mall, por ejemplo, que consume una enorme cantidad de electricidad en iluminación y aire acondicionado tiene que ser satisfecho en su demanda no importa cómo, y, ojalá, de la forma más económica posible. En caso contrario se detendría el consumo, habría enormes pérdidas económicas y eventualmente se podría desatar un caos generalizado.

Así que, con el precio del petróleo por las nubes y sin el gas argentino el panorama objetivamente parece oscuro y poco alentador. Ya se empieza a hablar de “crisis” y el temor a “quedar a oscuras”, como insistentemente difunden los medios de comunicación, no es menor. Pero, sin duda, ese miedo hoy día es incrementado de forma muy provechosa por los partidarios de la construcción de represas (incluyendo, claro que sí, a esa prensa interesada), con el mañoso fin de justificarlas o presentarlas como inevitables. De todas formas es obvio que las represas no resolverían el problema de hoy ya que, en mejor escenario para Endesa-Colbún, la primera de ellas no estaría lista antes del año 2014

La pregunta es; ¿qué hacer los próximos 6 años para estar a salvo de una desgracia como la que anuncian?

Cuando se exigen alternativas a la generación de hidroelectricidad, siempre se mencionan las mismas; las energías solar, eólica, mareomotriz, nuclear, biomasa, hidrógeno, etc. A distintos costos, nuestro país tiene el potencial para desarrollarlas casi todas y solo haría falta una eficiente política energética asumida como tarea por un gobierno realmente responsable y –sobre todo- previsor. Pero existen dos alternativas más que, extrañamente, nunca son mencionadas; la primera es conseguir un mejor precio del petróleo y la segunda reemplazar el gas argentino por el peruano o el boliviano. Con ello se aplacaría casi de inmediato la presion de los actores productivos, obteniéndose a la vez un tiempo valioso para que las autoridades repiensen o se comprometan a concretar un Plan Estratégico de Energía realmente inteligente, y urgente.

Lamentablemente, la Presidenta Bachelet ya se encargó de descartar cualquier acuerdo con el presidente de Venezuela quien ofreció este recurso a precios preferenciales como un aporte en la solución del fallido Transantiago, para empezar. Por otra parte, Chile se ha restado de participar en acuerdos de integración energética con ese país -y otros- a través de proyectos como el Gasoducto del Sur o Petrosur. Mientras tengamos una política exterior aislacionista también estaremos descartando una buena y pronta solución a los altos costos de la energía en nuestro país. Si eso ya es criticable, más difícil resultaría hoy día considerar la opción del gas de Bolivia, justo en la zona vecina a las grandes mineras donde más lo requieren, debido a motivaciones patrioteras absurdas y pasadas de moda.

Cualquiera de esas dos opciones acabaría con las penurias no sólo de los empresarios, sino de los ciudadanos que se beneficiarían de tarifas eléctricas más bajas, y los ríos de Aysén de ser represados. Estas soluciones obviamente no les convienen a los mercaderes de la hidroelectricidad, ni a los que sólo piensan en los votos de las próximas elecciones.

Radio Santa María, 19.07.08

Sunday, July 13, 2008

MOVILIZACIONES Y DESINFORMACIÓN
Por: Carlos Pérez Alvarado

¿Se ha fijado Ud. la forma en que se informa sobre las movilizaciones ciudadanas (que se producen cada día con mayor frecuencia en nuestro país) a través de los medios de comunicación nacionales?

Es cosa de prender la TV en la mañana; entre todos los canales, en medio de tanta farándula y nimiedades es muy difícil encontrar noticias (en vivo) relacionadas con alguna movilización en desarrollo, o con la explicación o el debate de las causas que las provocan, excepto si en ella ocurren desórdenes serios, es decir; guanacos lanzando gases lacrimógenos, encapuchados tirando piedras o bombas molotov, destrucción de la propiedad privada y heridos. De esta manera Las marchas y protestas quedan en primer lugar gravemente silenciadas u omitidas, y en segundo, desprestigiadas o criminalizadas.

Lo peor de todo es que este tipo manifestaciones sociales no tendrían porqué verse afectadas por ninguno de estos dos vicios, que son pilares inherentes de una franca desinformación. Más aún, en beneficio de una sociedad realmente democrática estas restricciones al irrenunciable derecho a estar informados no debieran ser permitidas o amparadas, especialmente si consideramos que muchos de los cambios y reivindicaciones en nuestro país se han conseguido gracias a la legítima movilización de su población.

Excepciones hay por supuesto; la inesperada y descomunal irrupción de los estudiantes secundarios en las calles de Chile en 2006 fue tan gigantesca que los medios de comunicación no pudieron desatender el verdadero fenómeno en el que se estaban transformando estas marchas. Aunque, si recordamos bien, durante los primeros días cuando aún eran pocos, los manifestantes fueron reprimidos enérgicamente por las fuerzas policiales y muchos de ellos detenidos por provocar destrozos en la vía pública, los responsables –como siempre- nunca son conocidos por la opinión pública.

Después vinieron las tomas de liceos, las (saludables) asambleas donde se discutían los motivos de la movilización y las próximas acciones, rompiendo así el silencio informativo inicial y consiguiendo finalmente que el Gobierno se viera obligado a formar una nutrida Comisión de actores relacionados con la educación y ofrecer al país una solución definitiva al asunto (lo que, hasta hoy, sigue pendiente). Con todo, el “estigma” de que los estudiantes utilizan métodos violentos de presión en sus causas no ha podido ser erradicada cabalmente de la percepción ciudadana y de ello, evidentemente, son responsables de manera solidaria la prensa en general y el propio gobierno.

Trayendo el tema al plano regional, muy probablemente el paro de la locomoción colectiva en Coyhaique y Puerto Aysén no va tener repercusión nacional y nuestros conciudadanos de Talca o Vallenar nunca se van a enterar de lo sucedido en la remota Patagonia, ni sabrán qué es lo que reclamaban los trabajadores del transporte público. La diferencia con el caso de los estudiantes secundarios (y ahora también de los profesores), es que los usuarios de la locomoción colectiva, acá en Aysén, tenemos bien claro que las demandas de los conductores y empresarios del transporte son muy simples y justas; Lógicamente, como en cualquier parte, ellos no hacen beneficencia y el alza de los combustibles los obliga a subir las tarifas; en suma, aunque termina afectando los bolsillos de todos nosotros, la culpa de no es de ellos.

A pesar de contar con un periodismo mucho menos contaminado, más objetivo e imparcial que el que practican los medios de comunicación nacionales dominantes, visiblemente lo que en Aysén todavía nos falta es trabajar por la unidad. Como la de los pingüinos, que vencieron con ellas la desinformación que practican la prensa centralista de la capital con la que parecen intentar la construcción de un cerco mediático que anule el descontento social y que, a la vez, supone evidentes muestras de nerviosismo en la clase gobernante.

Radio Santa María, 11.07.08

LAS TARIFAS DE LA INJUSTICIA
Por: Carlos Pérez Alvarado

Gracias al polémico plan de transporte público, conocido como Transantiago, los capitalitos tienen asegurado el precio del pasaje de la locomoción colectiva por lo menos durante todo el año 2008. Los millones de chilenas y chilenos que se desplazan hasta sus lugares de trabajo o estudio ya están hartos de las molestias que esta fallida idea les ha causado a su diario vivir por lo que, –obviamente- no soportarían que más encima les aumenten las tarifas. Además, una medida tan impopular como esa influiría fuertemente en la opinión de esa gran cantidad de gente, justo antes de las elecciones municipales de octubre, por lo que es necesario evitarla de cualquier forma.

Hay estudios que indican que el verdadero precio que tendrían que pagar por el pasaje es casi el doble, especialmente aumentados por los efectos del alza en el precio en los combustibles. Así que, en la práctica, los recursos que demanda el gobierno para financiar el Transantiago están destinados a solventar la diferencia entre el precio actual y el costo real del servicio, aunque es en el Parlamento donde decide si se financia o no el sistema. Se pretende –al menos- evitar que falle definitivamente ya que ese escenario podría tener consecuencias aún peores, para todos, no sólo para los capitalinos. Luego de aprobados, los dineros van a parar a las manos de los empresarios dueños de esos buses “cuncuna” que se ven en TV, cubriendo así sus gastos de operación y asegurándose una cantidad suficiente como parte de las legítimas ganancias que se merecen por el esfuerzo de movilizar a la población.

En suma, el Transantiago es un sistema de transporte público para la capital, operado por los privados pero que requiere ser fuertemente subvencionado por Estado, es decir, con los recursos obtenidos de los impuestos recaudados a lo largo de todo Chile. La discusión acerca de si esta fórmula es sustentable o no en el tiempo la monopolizan las autoridades del gobierno y la oposición, cada uno con sus propios argumentos, sin embargo entre ellos jamás se ha planteado la más remota posibilidad de “estatizar” (en parte o totalmente) el servicio. Como muchos otros, el transporte colectivo ha sido confiado enteramente a los privados pero en estos tiempos, desde Ministros a Diputados, no se acostumbra a cuestionar esa parte del asunto, manteniéndose arraigado como un dogma inalterable.

Me parece una monumental contradicción que la postura generalizada de estos señores ni siquiera se atreva a insinuar un proceso como este y cambiarlo por uno que permita que, en lugar de gastar enormes sumas de dinero en subvencionar a los privados, ésos recursos se ocupen en asegurarle a la gente más humilde un servicio eficiente y digno, autorizando el lucro de los inversionistas sólo donde objetivamente ello sea factible.

También sería saludable ver a los parlamentarios de la zona, unidos a los de otras regiones que sufren la misma discriminación, luchando y batallando para que esos arbitrarios beneficios que recibe la población de Santiago se extiendan también fuera de la Región Metropolitana puesto que es sencillamente inaceptable que en Coyhaique (y muy probablemente en varias otras ciudades del país) la locomoción colectiva puede subir de 300 a 400 pesos sin que a los mediáticos políticos les importe en absoluto y dejando en claro que en Chile el modelo económico vigente, y que busca incentivar la inversión de los privados en todos los ámbitos posibles, se aplique a destajo en la capital de la región Aysén pero en Santiago sólo puede seguir subsistiendo gracias a la plata de todos nosotros.

Radio Santa María, 05.07.08

EL SUR TAMBIÉN EXISTE
Por: Carlos Pérez Alvarado

En el hemisferio sur en que vivimos (por una antigua convención universal) el solsticio de invierno marca el inicio de un nuevo ciclo de vida. La víspera es la noche más larga del año y los pueblos Aymara, Quechua, Likan Antai, Rapa Nui y Mapuche, que consideran los movimientos del Sol y la Luna para establecer el tiempo de las siembras y las cosechas, al llegar el invierno realizan ceremonias espirituales de agradecimiento al renacer de la tierra, después del necesario descanso del otoño. Llega el tiempo de su fertilidad y comienza en rigor un nuevo año; las horas de luz se extienden “una pata de gallo”, el sol emprende el camino de regreso y muy pronto emergerán los brotes de las plantas, los animales cambiarán su pelaje y el agua de los ríos se nutrirá de lluvias y deshielos. Para esos pueblos indígenas no sólo la naturaleza se renueva, también lo hacen los seres humanos, estableciéndose entre ambos relaciones de reciprocidad expresadas en su identidad social, cultural y religiosa.

La ceremonia que realiza el pueblo mapuche para celebrar el acontecimiento se conoce como We Tripantu(o, We Xipantu), y comienza antes que el Sol se oculte en el horizonte, generalmente la noche del 23 de junio. Se espera hasta el amanecer la llegada del "nuevo Sol que regresa" por el oeste. Durante el ritual, dirigido por una machi o por el lonko del lugar, se invocan a los antepasados y con las primeras luces del día 24 de junio se inicia otro ciclo en el mundo mapuche y en la madre tierra. Durante el resto del día continúan distintas actividades, según la región, siendo éste un momento de reencuentros, de armonización y equilibrio de las relaciones familiares. El Año Nuevo se transforma en un momento primordial para que el ser humano y la naturaleza pacten su vida en armonía.

Sino hermoso, a mí todo esto me parece un acontecimiento digno de ser conocido y divulgado con más énfasis en todo nuestro país. No hay dudas que los motivos que originan esta celebración son mucho más cercanos a nuestra realidad y tienen mayor sentido si las comparamos con las que justifican el año nuevo “occidental” del 1 de enero, impuesto por el hemisferio norte a través del calendario gregoriano que –dicho sea de paso- tuvo en cuenta razones muy similares en su elaboración, es decir, arraigadas en su respectivo solsticio de invierno, seis meses antes (o después).

Desgraciadamente, aparte de algunas breves referencias en las noticias, los programas o reportajes especiales en los medios de comunicación, que pudieran dar a conocer o nos enseñen sobre estas fiestas, brillan por su ausencia. Es que parecen más importantes las fiestas que promueven el consumismo, para lo cual incluso se inventan e se importan desde otros países festejos que nada tienen que ver con nuestra cultura del Sur y del Austro. Ni siquiera a los parlamentarios les parece importar puesto que nunca han querido legislar para decretar feriado el día del año nuevo del Sur, nuestro sur, probablemente porque sus intereses y atención están en el Norte, muy alejados de su auténtico medio (como en muchas otras cosas). De todas formas para todos ellos y la gente de Aysén

¡KÜME WE XIPANTU! (Feliz año nuevo).

Radio Santa María, 27.0.08

CUIDADO CON LAS ENCUESTAS
Por: Carlos Pérez Alvarado

Las encuestas hace mucho tiempo que alcanzaron un altísimo nivel de importancia en la contingencia nacional. Así ocurre también en muchos otros países (aunque no en todos), llegando a definir elecciones o controlar la agenda noticiosa de un país. No es difícil encontrar pruebas que demuestran la forma tendenciosa y manipuladora con que, en muchos casos, se realizan estas consultas de opinión. Por ejemplo, no es muy honesto publicar sondeos de en los que se pregunta sobre la “percepción” de la gente respecto de la delincuencia y no se informen las estadísticas objetivas que Carabineros o Investigaciones disponen sobre los actos delictivos que se cometen en un periodo determinado, comparado con otro anterior. De hecho ambos resultados difieren ostensiblemente entre sí puesto que en la percepción inciden muchísimos otros factores que engañosamente no son tenidos en cuenta. Uno de ellos es la influencia que ejercen los medios de comunicación, especialmente la TV, la cual inunda sus noticiarios y programas con la crónica roja en niveles excesivos, hasta morbosos.

No hay dudas que detrás de la elaboración en este tipo de encuestas hay razones puramente políticas; en el ejemplo anterior a la oposición le favorece que el nivel de percepción de la delincuencia aumente porque así ellos pueden proponer soluciones alternativas a un problema en el cual consideran que el gobierno ha “fallado”, sin embargo no resulta sorprendente descubrir que las empresas que las efectúan son precisamente de ese mismo sector político. Algo similar ocurre con las encuestas sobre la aprobación o rechazo a determinado partido político, a la gestión del gobierno, o algún tema candente como el Transantiago o las emergencias climáticas.

Otra de las “trampas” usuales de las encuestas es la evidente falta de información con que cuentan los entrevistados al momento de responder las preguntas. Han habido consultas nacionales en las que se ha interrogado sobre las represas en Aysén, pero es incuestionable el monumental desconocimiento que tiene la población del resto de Chile (de Puerto Montt al norte, digamos) acerca de las extraordinarias características geográficas, sociales, culturales o ambientales de Aysén las que tendrían un efecto indesmentible sobre los resultados si éstas fueran efectivamente conocidas. No obstante ello, 52% en una y 54% de los consultados en otra se muestra contrario a la idea, aunque esta semana apareció otra en la que casi el 56% las apoya, pero que –coincidentemente- fue contratada por la parte interesada, HidroAysén; ¿A cuál le creemos?

Y si bien nuestra opinión generalmente no es considerada en los estudios de nivel nacional, debido a la escasa población, la región de Aysén tampoco está ajena al fenómeno y ya se han publicado algunos sondeos locales inquiriendo sobre la construcción de mega represas. En una realizada hace poco en Caleta Tortel la gente estuvo mayoritariamente en contra, pero en otra –más reciente- en Villa O´Higgins poco más de la mitad estuvo a favor.

De esta forma, sin información y con resultados abierta y previamente dirigidos no es posible tomar en serio muchos de estos estudios de opinión. De hecho, si tuviera los recursos económicos, técnicos y humanos para hacer una encuesta cualquiera, con los estándares científicos de rigor y obtener información “dura” en una muestra realmente representativa, podría preguntar en Aysén cosas como;

¿Cuánta información dispone Ud. sobre el proyecto de las represas; Mucha, Más o menos, Poca, Muy poca, Casi nada, Nada?

¿Estaría Ud. de acuerdo en que se devuelvan al Estado los derechos de agua de nuestros ríos, hoy en manos de empresas privadas extranjeras como Endesa; Sí, No, No me interesa?

¿Cree Ud. que HidroAysén solo busca hacer un negocio en Aysén; Sí, No, Tal vez?

En el nivel nacional preguntaría;

¿Le gustaría que las autoridades del país se sometan a un referendo revocatorio en la mitad de sus mandatos, para que se queden o se vayan de acuerdo a su desempeño; Sí, No, NS/NR?

¿Cree Ud. que la actual Constitución de la República es realmente legítima; Sí, No, No me importa?

¿Cuándo le gustaría que se cambiara el sistema electoral binominal; Ahora ya, Antes de las elecciones municipales, Antes de las presidenciales, Nunca?

Se pueden hacer las preguntas que uno quiera para obtener los resultados que yo quiero, lo que resulta todavía más fácil si la población no tiene la información verdaderamente necesaria para emitir su opinión. Primero disparar, después pintar el blanco, ésa es la cuestión.

Radio Santa María, 13.06.08

EL FRÍO, OTRA VEZ
Por: Carlos Pérez Alvarado

El frío nuestro de cada año está de nuevo con nosotros. Cada invierno me pregunto porqué los dirigentes políticos, más aún los eternos candidatos a algún cargo de representación ciudadana no consideran al frío como una de sus preocupaciones principales y enarbolan frases de campaña como “Calor para todos los ayseninos” o “Aysén sin frío”. Nada sería más beneficioso para la población de nuestra región que contar con un sistema eficiente y barato de calefacción, tanto en los hogares como en las oficinas públicas, las escuelas y colegios, las postas y hospitales. Sabemos que el frío, aparte de incrementar los gastos básicos de todos los grupos familiares por igual, afecta el ánimo de las personas, genera conflictos de convivencia, disminuye la productividad e -incluso- puede estimular el aumento de los índices de delincuencia, entre otras graves enfermedades sociales.

Si se sacan cuentas, probablemente invertir en una solución definitiva al frío invernal en Aysén, bajo la legalidad vigente, demandaría enormes recursos que las empresas privadas no están dispuestas a asumir ya que, objetivamente, no les resulta rentable en el corto plazo debido al escaso “mercado” de consumidores.

Si estudiamos el ejemplo de Punta Arenas, donde el suministro energético está asegurado y donde uno va de casa en casa o de oficina en oficina sin que en ningún lugar cerrado uno siente las gélidas condiciones de trabajo o de estudio que en muchas ocasiones tenemos que soportar acá, debemos aceptar al mismo tiempo que ello es posible porque es la Enap, una de las pocas empresas estatales que van quedando (junto a Codelco y el Metro de Santiago), la que extrae el gas natural domiciliario que esa ciudad requiere para funcionar (aunque también importa gas argentino para la industria en la zona a precios muy convenientes). Gracias a la Enap la vida de los magallánicos transcurre sin las preocupaciones de calefacción y una región aún más alejada y desconectada por tierra que Aysén tiene otras prioridades en la búsqueda de un mejor bienestar para sus habitantes.

Si Punta Arenas recurre a un recurso disponible bajo su suelo y privilegia el consumo local, es evidente que en Aysén la solución energética se encuentra en su potencial hídrico. Sin embargo, llegar a disponer de la hidroelectricidad suficiente para cubrir las necesidades domiciliarias e industriales inmediatas de Aysén y destinar una porción de ella a la calefacción, no está entre las prioridades de nadie; ni del Estado que traspasó esa responsabilidad a los privados, ni de las empresas, en este caso Edelaysén, que no está dispuesta a invertir en este tipo de proyectos que –como dijimos- no se justifican financieramente y porque, además, no cuenta con los derechos de aguas necesarios para desarrollar este tipo de soluciones energéticas.

Si esos derechos fueran de propiedad pública y no de una empresa española como Endesa (la cual controla el 80% del total del país), y si –al menos- la generación de ese tipo de energía fuera decidida libremente por el Estado, la región de Aysén podría estar aprovechando sus enormes recursos hídricos construyendo una pequeña central hidroeléctrica, con una producción cercana al 1% de la energía que pretende obtener Endesa-Colbún desde los ríos Baker y Pascua para llevársela a Santiago, lo que sería suficiente para contar con este servicio básico, con tarifas más asequibles, mejorando z la calidad de vida de sus habitantes y facilitando las condiciones de emprendimiento de iniciativas productivas que simultáneamente generan nuevos empleos y mejores sueldos. Un círculo virtuoso que simplemente se nos está negando por las políticas mercantiles y centralistas que han adoptado los últimos gobiernos.

Una solución para el frío en Aysén seguirá siendo una ilusión mientras no exijamos que el Estado cumpla su obligatorio rol social y sus funcionarios dejen de creer imaginariamente que la iniciativa privada resuelve todo los problemas de una sociedad. Algo que en la práctica jamás ha podido ser demostrado, sobre todo acá en Aysén.

Radio Santa María, 06.0.08

LOS SERVICIOS BASICOS
Por: Carlos Pérez Alvarado

Como es habitual cada invierno vuelven los temporales de lluvia en la zona central de Chile, donde vive casi el 80% de su población, interrumpiendo esta vez la conectividad del país en el puente Teno, región del Maule, lo que generó tacos de más de 30 Kms. de vehículos de carga y pasajeros. Mientras tanto en Aysén tuvimos que soportar una de las nevadas más intensas que se recuerden en los últimos años. Las consecuencias de estas catástrofes, que en esta oportunidad parecen haberse ensañado, son –como siempre- caminos cortados y servicios básicos interrumpidos por todas partes y, como de costumbre, arrecian las críticas a la poca asistencia o atención a los pesares de la comunidad afectada.

Sin embargo, en medio de estos cruces de acusaciones y denuncias, existen otros cuestionamientos no menos importantes que brillan por su ausencia. Uno de ellos dice relación con la escasez absoluta de críticas a la condición de privados que tienen varios servicios básicos directamente involucrados en estas emergencias. Entre otros se cuenta el caso del agua potable (y alcantarillado); En Santiago la antigua empresa Emos, que era estatal, ahora es controlada por una compañía llamada Aguas Andinas, así como en Aysén es Aguas Patagonia, en Concepción Essbío, en Atacama Essat, etc., las que ahora controlan un “negocio” y no precisamente un “servicio” básico. Hace unos días gran parte de la Región Metropolitana se quedó sin el vital elemento, algo comprensible debido a las dimensiones de la emergencia climática, pero nada justifica que los más afectados se encontrasen en las comunas más pobres de la capital, donde estas compañías no ponen el mismo énfasis en desarrollar obras de mejoramiento o ampliación de sus instalaciones que en las más ricas, al oriente de la capital. El Gobierno ha reconocido además que esa empresa no está obligada a descontar los días en que no prestó ese servicio y no he sabido de nadie que promueva multarla por los daños que provoca desatender necesidades tan urgentes de la gente.

Otro caso son los caminos y carreteras. La ruta 5, o doble vía entre la Serena y Puerto Montt, mediante otro proceso privatizador en el cual la ciudadanía tuvo nula participación, también es controlado por empresas, casi todas extranjeras, las cuales –es cierto- mejoraron enormemente la infraestructura vial del país (paradigma y motivo de orgullo para los partidarios de este modelo de economía) pero con la condición de recibir -con creces- las retribuciones correspondientes mediante el cobro de peajes hasta por 30 años (y renovables) a los conductores. Además, aunque no se diga explícitamente, esos contratos con las concesionarias consideran que el Estado no promueva la habilitación de alternativas a esas rutas concesionadas y a la gente no le queda otra opción que pagar, por ejemplo, hasta 14 peajes solo entre Santiago y Puerto Montt. A pesar de ello, la caída del puente Teno significó que el MOP, organismo estatal, tuviera que habilitar urgentemente varios puentes mecanos para salvar la situación, apoyar a esas empresas y, de paso, acallar las posibles críticas a las transnacionales de las carreteras.

Pues bien, privatizar los servicios sanitarios resultaría inaudito en casi todos los países del mundo (incluso en algunos el agua es gratis) y en varios de Latinoamérica, a pesar de numerosos intentos, la mayoría se ha negado a acometer un paso tan neoliberal como éste. En Chile, en cambio, la enajenación de las empresas públicas de servicios sanitarios se efectuó en tiempos de Eduardo Frei y concluyó en los de Ricardo Lagos sin que apenas nos enterásemos. Inclusive el proceso llegó todavía más lejos y (caso único en el mundo), se privatizaron también los derechos de aprovechamientos de las aguas (80% en poder de Endesa España).

En esos mismos países, aunque existen carreteras privadas, el Estado provee las necesarias vías alternativas y jamás ocurriría que un conductor tenga que recorrer unos 170 kilómetros extras para llegar desde Curicó a Talca, como ocurrió en esta ocasión. Esto solo reafirma que las actuales políticas económicas privilegian las actividades de los privados y no es raro que el gobierno y los medios de comunicación interesados jamás cuestionen la privatización de prácticamente todos los servicios básicos en nuestro país, entre ellos el transporte público, las telecomunicaciones, la salud, la educación, la energía, etc.

De esta forma, la gente de La Junta en lugar de exigirle al Estado que cumpla su rol social y solucione el problema de los cortes de energía que ellos tuvieron por 10 días, tiene que acudir a la empresa Edelaysén con sus justificados reclamos. Las autoridades, como siempre, responderán con su acostumbrada frase; se trata de un “problema entre privados” y sencillamente se lava las manos. Eso no sucede en ningún país verdaderamente desarrollado.

Radio Santa María, 30.05.08

CHILE CHICO Y CHAITÉN
Por: Carlos Pérez Alvarado

Mientras aún continúa la actividad volcánica en Chaitén resulta inevitable recordar lo sucedido en nuestra región en agosto de 1991 con la erupción del volcán Hudson. Así como las características telúricas del fenómeno son similares, ambos episodios también son parecidos en muchos otros aspectos, como los geográficos, económicos y culturales. Las personas afectadas y el entorno de esa zona nos resultan totalmente cercanos, a pesar de la distancia y la incomunicación, Chaitén o Futaleufú podrían ser perfectamente cualquier ciudad de la región de Aysén. Tal vez por eso es que muchas de las situaciones vividas durante el Hudson resultan hoy día familiares para mucha gente, especialmente cuando vemos esa columna de cenizas y rayos emanado hacia el cielo y precipitando sobre las casas, plazas y escuelas de esos pueblos, como aquella vez ocurrió en Chile Chico, Puerto Ibáñez, Cajón Cofré, Río Manso y Cerro Castillo.

Como a Chaitén, también esa vez un Diputado, don Carlos Dupré de la DC, propuso trasladar de lugar a Chile Chico con toda su gente, algo que parecía tan descabellado como lo que planteó el entonces Senador Hugo Ortiz de RN en la radio recién llegado a esa ciudad, afirmando que, a pesar de todo la desgracia podría traer algún beneficio ya que las cenizas del volcán podían servir para pavimentar todas sus calles, de acuerdo a unos expertos que él había consultado. A Chile Chico la primera autoridad de “peso” arribó recién casi una semana después y fue el entonces Subsecretario de Gobierno Belisario Velasco, mientras que en Los Antiguos ya había estado el Presidente Carlos Menem (Patricio Aylwin llegó recién en octubre). Inolvidables serán los gritos y reclamos en contra de Velasco por la tardanza y el desinterés mostrado por el Gobierno en su encuentro con la comunidad en el gimnasio local. Al igual que en el caso de Futaleufú mucha gente de Chile Chico, sin que hubiese habido una orden presidencial de evacuar, se embarcó en numerosos buses hacia el norte, por Argentina. Algunos no volvieron jamás.

De la misma forma que hace 17 años el recurrente tema de la conectividad hoy día se menciona insistentemente y se alzan voces para exigir la construcción inmediata del camino inconcluso entre Chaitén y Puerto Montt. Sin embargo, en ese ámbito, muy pocos cambios han habido desde la erupción del Hudson hasta la actualidad para unir de una forma más expedita la ciudad del sol y el resto de la región de Aysén, y el país.

Para llegar a Chile Chico siguen existiendo las mismas formas; por Argentina, por “Chile” y por barcaza (además del avión, que hay que contratar especialmente, a diferencia del 91 cuando existían vuelos de itinerario). Por Argentina el mentado corredor bioceánico sigue siendo un anhelo y el nivel de integración con el país vecino es escaso. Dando la vuelta de 400 Km. por el paso Las Llaves, en el periodo se han agregado algunos Kms. de pavimento (hasta Cerro Castillo) y algunas mejoras menores en el resto, sin embargo estamos condenados a esperar acaso décadas hasta ver todo ese tramo consolidado como una ruta de real comunicación, a pesar del alto valor paisajístico e inmensa potencialidad turística que posee. En todo caso hay que tener presente que durante la erupción del Hudson el camino (de ripio todavía) reventó en Vista Hermosa y fue imposible transitarlo entre Cerro Castillo y Murta por varios días debido a las cenizas, como hoy ha ocurrido con los tramos del Camino Austral cercanos a Chaitén.

Finalmente por barcaza, lejos de resolver la necesaria “conectividad lacustre”, la misma “Pilchero” que funciona desde el año 1961 ya no soporta más reparaciones y sólo está faltando que algún día tenga una falla demasiado grave, con consecuencias impensables. En el intertanto, sin que la comunidad fuera consultada y sin que ni siquiera la mayoría de su población se llegara a enterar, el Congreso ratificó la privatización de Transmarchilay y tanto esta ruta, Puerto Ibáñez–Chile-Chico, como la de Chacabuco–Puerto Montt, que eran operadas por el Estado, pasaron a ser responsabilidad de empresas privadas, las que siempre priorizarán el lucro por sobre el bien social.

Por todo ello, aunque es obligatorio reconocer una atención muchísimo más oportuna y eficiente de las autoridades con apoyo de las FF.AA. en el caso de la catástrofe de Chaitén, lo que no sucedió el año 91, también hay que poner mucho ojo con las promesas demagógicas y con el uso político de estas desgracias.

Radio Santa María, 24.05.08

EL CAMINO
Por: Carlos Pérez Alvarado

Tras la inesperada erupción del volcán Chaitén han surgido con mucho más fuerza los insistentes llamados a comenzar urgentemente la construcción del camino que una Puerto Montt con esa desafortunada ciudad y -por extensión- conectarlo al camino austral que atraviesa de manera continua la región de Aysén hasta Puerto Yungay. La así llamada y tan mentada “conectividad terrestre” ha sido una materia extremadamente recurrente en el debate público, no solo entre parlamentarios, políticos y autoridades, sino de variados sectores de la comunidad aysenina, a los que hay que agregar otros de la provincia de Palena. La posibilidad de llegar por tierra hasta la capital de la X región se ha transformado en un anhelo para mucha gente y esos deseos, lógicamente, son recogidos y enarbolados como bandera de lucha por todos ellos. Esas aspiraciones por lo demás completamente legítimas, no pocas veces son perseguidas de forma mañosa, incluso tendenciosa.

La unión por tierra con el resto del país no debería tener detractores y por ello es absolutamente injusto asociar –por ejemplo- la campaña Patagonia sin Represas con una supuesta acción orquestada y generalizada “anti-conectividad”, como sostiene el Senador Antonio Horvath y algunos otros. Lo uno no implica necesariamente lo otro, aunque las suspicacias porque este tema haya “explotado” recién hace un par de años, coincidentemente con la necesidad que tiene HidroAysén de trasportar 2.750 MW de energía eléctrica hasta Santiago y que el ex Ministro del MOP Eduardo Bitrán haya dirigido la empresa Transelec encargada del proyecto del tendido de alta tensión, puedan resultar justificables, o -al menos- generan legítimas sospechas.

En estricto rigor ha sido la complicada geografía de la zona la principal causante de que esta iniciativa permanezca todavía sin concreción, a pesar de que se ve técnicamente mucho más factible que conectar Punta Arenas (ciudad que de acuerdo a ese criterio falaz, de una imprescindible conectividad, estaría condenada al subdesarrollo). Sin embargo, independiente de cualquier polémica al respecto, construir ese camino implica un proceso inevitablemente largo y complejo. Las alternativas que se barajan son todas muy complicadas y caras, y requerirán de miles de toneladas de dinamita para romper milenarias rocas y las faenas durarían varios años. Además, cualquiera de esos proyectos forzosamente debería ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, donde debe cumplir estrictamente con todas sus etapas, incluyendo la tan cacareada participación ciudadana, si es que de verdad nos regimos por el actual “Estado de derecho”. Los acérrimos defensores de tal conectividad ¿Quieren saltarse todo eso? ¿Acaso buscan un “fast-track” o vía rápida que omita esta obligación?

Más aun, a raíz de lo ocurrido en Chaitén los argumentos en favor del camino no son ni siquiera aplicables debido a que, de haber estado efectivamente construido, por la rapidez de los acontecimientos no hubiera podido usarse por encontrarse dentro del radio de seguridad y, con varios centímetros de cenizas caída en pocas horas, hubiese sido imposible transitarlo. De hecho, hoy nadie podría viajar a Puerto Montt por ese camino, aunque estuviese construido.

Hemos visto que la exitosa evacuación de casi 5 mil personas efectuada eficiente y profesionalmente por las autoridades y las FF.AA. por la vía marítima, se realizó en barcazas y en buques de la Armada hasta Quellón, porque era la forma más rápida y lógica. Ni siquiera fue posible sacar a la gente de Futaleufú hasta Chaitén, porque es imposible acercarse hasta la costa, por lo que esa operación debió hacerse por Argentina.

La ansiada ruta va a demorar en concretarse más aún con lo sucedido en Chaitén y lo objetivo y real es que tal camino hoy no existe. En tales circunstancias mejor sería que las preocupaciones de nuestros parlamentarios y políticos se centren en lo que va a suceder con el flujo de turistas el próximo verano considerando que Chaitén es la puerta de entrada a nuestra región, o en el daño que la catástrofe va a significar para la industria salmonera, los efectos ambientales en los ríos hoy lechosos que albergaban a miles de pescadores venidos desde muchos lugares de Chile o el mundo, o el impacto sobre la ganadería de la zona. Finalmente, es sencillamente egoísta, inaceptable y vergonzoso intentar obtener dividendos políticos de esta desgracia que todavía no es posible dimensionar en su totalidad.

Radio Santa María, 09.05.08

UN DISCURSO NUEVO, POR FAVOR
Por: Carlos Pérez Alvarado

En pocos meses (en octubre de este año) se van a celebrar elecciones municipales en todas las comunas de Chile para elegir nuevos alcaldes y concejales. Ante tal acontecimiento asoman sin demora algunos interesados, rostros generalmente conocidos que, por ejemplo, empiezan a utilizar con mayor frecuencia espacios que se les ofrecen o derechamente buscan, para opinar públicamente sobre el deficiente desempeño de las autoridades actualmente en ejercicio, quedando así en evidencia sus intenciones de decir “yo también quiero ser Alcalde”, “yo puedo hacerlo mejor”. En muy poco tiempo comenzaremos a oír frases como “mucha gente me pidió que aceptara esta candidatura, así que no les puedo fallar”, honestamente carentes de credibilidad o sinceridad. Nada de esto es novedad.

En casi 20 años la democracia chilena, la política y todos sus procesos de elección popular se han transformado en un rito demasiado predecible y esas frases no son fruto de la ironía o la sorna, es cuestión de revisar la prensa antigua para comprobarlo. Nuestro país, por alguna extraña razón, parece vivir los 365 días del año pendiente en las “candidaturas” de todo tipo; a Presidente, a Ministros, a Intendente, a Seremi, a Director de Servicio, etc. Tanto así que apenas asumida la actual Presidenta Michelle Bachelet comenzó inmediatamente la carrera presidencial siguiente, la que recién se van a llevar a efecto a fines del próximo año.

En octubre, si no ocurre nada extraordinario, veremos otra vez las calles inundadas de publicidad gráfica en los postes de la luz o en los jardines de las plazas y avenidas con las fotos de los aspirantes, acompañados de figuras nacionales muy conocidas, igual como viene ocurriendo desde hace dos décadas. Las medios de comunicación tendrán otra vez la oportunidad de ganar algo de dinero con los anuncios pagados de estos candidatos, lógicamente después de que hayan pasado por el necesario y a veces traumático proceso de seleccionar entre un lote de gente que también estará interesada en postularse. Y si esto ya es conocido, previsible, tampoco lo será comprobar que los principales aspirantes, es decir los que tendrán mayores opciones de ganar, serán los que pertenecen a los partidos tradicionales, esto es, de las coaliciones de gobierno y de la oposición; los únicos que pueden contar con recursos monetarios suficientes para financiar esas millonarias campañas. Esos dineros, también lo sabemos, provienen principalmente de empresas privadas y centralizadas en la capital, que no acostumbran a hacer nada gratis.

Para que todo esto fuese diferente es necesario reformar el actual sistema electoral binominal antes de octubre, sin embargo nada serio de eso se ha sabido hasta el momento y podría ser que ello tampoco ocurra antes de las próximas presidenciales. El escaso interés que existe por legislar al respecto queda demostrado con la lista de potenciales candidatos, tanto a las municipales como a las presidenciales que hoy son destacados públicamente, que van a todos los programas de televisión, que les hacen entrevistas en los principales medios escritos, que –precisamente por eso- son los que figuran en todas las encuestas de opinión, y que, al final de cuentas, son los mismos que han estado siempre en carrera.

Con todo, lo más preocupante es que lo que igualmente tiene muy pocas posibilidades de cambiar son los temas de campaña, o los “programas” de gobierno nacional o comunal, si se prefiere. Tal vez, justamente ahí, es donde pueden comenzar a establecerse las diferencias entre los aspirantes a los cargos de elección popular; un discurso realmente nuevo -¡por favor!- que parta por denunciar y de verdad trabajar por la modificación de este sistema electoral excluyente así como de todas las instituciones que no están cumpliendo con el objetivo de una participación ciudadana efectiva y eficaz, como debiera ser en un régimen democrático legítimo.

Radio Santa María, 02.05.08

UNA BURBUJA
Por: Carlos Pérez Alvarado

A pesar de encontrarse en el tercer piso del edificio del MOP, en Coyhaique, es seguro que el Ministro del Interior pudo escuchar perfectamente los gritos de la manifestación en su contra efectuada por un grupo de personas en las afueras (me incluyo), premunidos de lienzos y pancartas bajo una intensa lluvia. La protesta fue más bien pequeña, absolutamente espontánea, pero muy bulliciosa, con tambores y megáfonos. Sin duda a Edmundo Pérez Yoma le deben haber molestado algunas frases, que en realidad son bastante comunes, típicas y poco originales, pero adaptadas a su caso, así como unos pocos chilenismos algo subidos de tono (los menos).

No sería raro que él y su equipo de “seguridad” temieran de antemano un eventual acto de desaprobación a su visita. Si así fuera es porque implícitamente reconocen que las recientes declaraciones de esa autoridad nacional (y las de otros) respecto al tema de las represas en Aysén no han caído bien en un amplio sector de la población de esta región, que las consideramos un abierto e ilegítimo respaldo a Endesa-Colbún. Tampoco sería extraño que se hayan preparado especialmente para tal eventualidad, de otra forma no se explica el despliegue absolutamente desproporcionado de carabineros que llegaron al lugar equipados con cascos y chalecos antibalas como si fueran a enfrentar un tremendo peligro al orden público. Como si eso no fuera suficiente, a pocos metros estacionaron su inconfundible micro verde oliva (que debe ser la única en el país que no tiene signos de piedrazos en su carrocería), como una abierta forma de intimidación en contra de los manifestantes, objetivo que finalmente consiguieron con la detención a todas luces arbitraria del periodista Patricio Segura, después de obligarnos -a empujones- a desplazarnos hasta la Plaza de Armas.

Pero estos gritos y otras formas de protesta, que para algunos funcionarios sorprendidos o fastidiados son realizadas por grupos “ambientalistas minoritarios que se oponen al desarrollo del país” no son inéditas en esta apartada región de Chile, recordemos por ejemplo lo ocurrido hace justo un año cuando la Presidenta Bachelet fue recibida con banderas negras en las afueras del consultorio de salud de Puerto Chacabuco y en la plaza de Puerto Aysén, como respuesta a su discutible desempeño y tardía respuesta en la emergencia sísmica registrada en el Fiordo. Las movilizaciones de los pescadores artesanales son frecuentes y hace unos días el Sindicato de Trabajadores de Salmones Antártica se tomó las dependencias de la Gobernación Provincial, frente a los despidos masivos que está efectuando esa empresa, mientras otro centenar de personas marcharon por sus calles para mostrar su descontento.

Ahora, si examinamos lo que está sucediendo en el resto de nuestro país, la lista puede alargarse demasiado. Basta ver la TV para enterarnos -al menos- de los principales conflictos que se están produciendo hoy día mismo, como el de los trabajadores subcontratistas de Codelco, los pescadores de Valdivia y Mehuín, los paros de la salud y el resurgimiento de las protestas de los estudiantes secundarios y universitarios en las principales ciudades de Chile. Algunas movilizaciones ya forman parte de la agenda noticiosa cotidiana, como las vistosas protestas de los deudores habitacionales o los espontáneos reclamos de los atribulados usuarios del Transantiago. Hay otras, especialmente las que ocurren fuera de la capital y que apenas tienen cobertura en los medios de comunicación, a pesar de ser gravísimas y más conocidas en el exterior que en Chile, como las acciones del pueblo mapuche en la región de la Araucanía y del Bío-Bío, o cualquier otra que tenga ribetes ambientalistas. Entonces, uno se pregunta ¿qué sucede con este gobierno que parece empeñado en minimizar todos estos actos o derechamente intenta reprimirlos y desprestigiarlos?

Lamentablemente los medios de comunicación colaboran de forma muy sospechosa con esa política y sus informes, la mayoría de las veces, se relacionan con los efectos negativos que ellos tienen sobre la población, por ejemplo mostrando majaderamente a las inocentes y circunstanciales víctimas que se quedan sin atención médica por un paro de la salud, alentando así el repudio de la gente a estas formas de lucha. Otra acción recurrente es alertarnos sobre los millones de dólares que pierde el país con la paralización de la minería del cobre, sin que jamás se hayan preocupado por revelarle a los chilenos cómo las transnacionales mineras han sacado al exterior miles de millones de dólares gracias a las políticas neoliberales que las benefician. La prensa dominante pocas veces nos informa acerca de las reales causas que están detrás de todas estos movimientos sociales y –por el contrario- se dedican a resaltar cualquier acto vandálico que pueda producirse en su desarrollo.

Queda la impresión que las autoridades de gobierno, con la valiosa ayuda de algunos medios de comunicación, piensan que todas estas manifestaciones se realizan únicamente para “molestar” a la Presidenta de la República y que La Moneda es una burbuja desde donde no quieren aceptar que Chile no marcha todo lo bien que ellos afirman. Así se lo quisimos hacer saber al Sr. Pérez Yoma aquí en Coyhaique y sólo pudimos comprobar que el Ministro no quiere escuchar las críticas y opta, como es su costumbre, por enviarnos la fuerza pública para acallarnos. Obviamente, ese no es el camino.

Radio Santa María, 25.04.08

HACIA ASIA
Por: Carlos Pérez Alvarado

En su reciente viaje a China para firmar un acuerdo complementario al Tratado de Libre Comercio establecido entre Chile y esa potencia asiática en 2005, la Presidenta Michelle Bachelet afirmó que el Estado chileno "se adhiere firmemente a la política de una sola China, respeta la soberanía e integridad territorial de la República Popular China y reconoce que Taiwán y Tíbet forman parte de China".

Tal vez esta noticia en pocos días ya no sea una preocupación nacional y el gobierno espera que al menos los empresarios que acompañaron a la Mandataria puedan comenzar muy pronto a disfrutar de los frutos de ese acuerdo porque, para la mayoría de la población, los problemas políticos que tengan los chinos no son una prioridad. Por eso esta visita es una excelente oportunidad para enterarnos algo más acerca de lo que sucede al otro lado del mundo, especialmente si nuestro país está involucrado.

Partamos diciendo que es muy posible que las declaraciones de la Presidenta no hayan sido del agrado del pueblo y el gobierno de Taipei, capital de una isla de 23 millones de habitantes llamada Formosa, considerada una provincia “rebelde”, que se separó de la China continental en 1949 tomando el nombre de Taiwán, sin que haya sido nunca reconocido como Estado por la ONU.

Es que para la actual administración (y las anteriores), la diplomacia parece tener bastante menos prioridad que los eventuales negocios que se pueden hacer con una nación de más de 1.300 millones de “consumidores”. Así que, si lo taiwaneses se enojan, las consecuencias, dentro de esta lógica, se pueden considerar un mal menor; Son “solo negocios” y de ello existen numerosos ejemplos en los que importantes funcionarios de los últimos gobiernos han establecido claramente la división entre política y comercio internacional, el que –según esa manera de pensar- contribuiría a mejorar las condiciones de vida de nuestra población.

En el caso de Tíbet, región autónoma de China con menos de 3 millones de habitantes, el tema indudablemente es más complejo y tal vez “remoto”. A pesar de lo que digan los medios occidentales, cuyos contenidos son repetidos por nuestros periodistas y comentaristas sin cambiarles una coma, la historia no es de tanta opresión como se la pinta y para comprobarlo solo basta escarbar en las fuentes de información alternativas y en su pasado feudal y esclavizante y su presente teocrático. La prensa dominante nada dice acerca de la situación de sus mujeres o de las minorías chinas que viven allí. Se tergiversan las imágenes de represión al punto de mostrar al mundo a policías nepaleses haciéndolos pasar por chinos, apaleando monjes en antiguas manifestaciones de las que nadie se había enterado (www.anti-cnn.com).

La situación anterior no sorprende para nada si tenemos en cuenta que China es una potencia cuya economía muy pronto va a ser la más importante del planeta. A raíz de los próximos JJ.OO. a celebrarse en agosto en su capital Beijing, parece haber aflorado un nuevo sentimiento de solidaridad con “otro” pueblo invadido y sometido a vejámenes y atropello a sus derechos humanos, como una moda, sin embargo nadie mueve un dedo en contra de terribles genocidios como el palestino, afgano, checheno o iraquí, por nombrar los principales. China no es ningún ejemplo de bondad, al contrario, pero este en caso es claro que las potencias occidentales tratarán de desautorizar a su gobierno (ex) comunista sin ver la viga en su propio ojo. Probablemente la imagen más cercana que tengamos algunas personas de ese lejana región del Himalaya es la entregada por Hollywood, en películas como “7 años en el Tíbet”, basada en el libro autobiográfico del alpinista austriaco Heinrich Harrer quien en la vida real se relacionó directamente con los nazis y trabajó con Hitler en definir parte de su historia. Todo lo demás es información confusa e interesada.

Coincidente con la visita de Michelle Bachelet y sus declaraciones en Beijing que significaron un apoyo explícito a las autoridades chinas, sería oportuno recordar que cuando se le preguntó una vez al alpinista Harrer por su pasado éste afirmó que lo suyo era “sólo deporte”. El resto no importa, ¿no le suena conocido?

Radio Santa María, 18.04.08

Tuesday, April 15, 2008

PARECIERA SER QUE NO
Por: Carlos Pérez Alvarado

Durante las últimas semanas, la agenda informativa y la polémica se ha centrado en la acusación constitucional en contra de la (por ahora suspendida) Ministra de Educación Yasna Provoste. El problema es bien simple, como está plenamente demostrado; las denuncias por anomalías en esa cartera y que datan de gobiernos anteriores fueron oportunamente informadas por funcionarios de rangos medios, sin que varios Ministros (no sólo la Sra. Provoste) hayan hecho mucho por aclararlas. Se estableció que dineros destinados a subvenciones escolares, que alcanzan la suma de 262 mil millones de pesos (e.d. unos 600 millones de dólares), no se encuentran debidamente justificados. También sabemos que uno de los principales responsables en el control de la asignación de estos recursos públicos era el Seremi de educación de la RM quien tampoco hizo bien su trabajo. El Sr. Alejandro Traverso, después de una postergada investigación fue puesto en evidencia por la Contraloría de la República y su suerte quedó en manos de la cuestionada Ministra. El “castigo” que recibió de su parte fue la suspensión por 2 meses en el cargo.

Ahora bien, visto el problema desde el punto de vista político tenemos que partir advirtiendo que la Sra. Yasna Provoste es militante del Partido Demócrata Cristiano y el Sr. Traverso es del Partido por la Democracia, PPD, ambos partidos aliados en la Concertación pero con numerosos episodios de desencuentros en el último tiempo. Por supuesto, ambos nunca contarán con el apoyo de la derecha, la que parece particularmente obstinada en que esta acusación termine con la muerte política de Provoste, incluso amenazando con multar a los militantes de sus partidos que no asistieran a la votación en la Cámara, y que ganaron finalmente por 59 a 55 votos. Claramente la derecha pretende pasarle la cuenta al gobierno de Michelle Bachelet por todas las denuncias acumuladas desde hace mucho tiempo, incluyendo los escándalos de Chiledeportes, las irregularidades en EFE, los desvíos de dinero de programas de empleo a campañas políticas, los impresentables sobresueldos pagados a algunos subalternos, etc., además del fiasco que significó para la mayoría de población capitalina el Plan Transantiago. Todo esto, por mucho que lo intente, el gobierno no lo puede desconocer y en lugar de admitir aquellas faltas opta por asumir evidentes y cuestionables defensas corporativas en favor de sus funcionarios de confianza.

Como es habitual, la Concertación, en el gobierno o en el Parlamento, defiende con uñas y dientes a la cuestionada Ministra y reclama por la injusticia cometida en su contra, hablando de femicidio, de desigualdad ante la Ley, de racismo o del carácter inconstitucional de la iniciativa. Incluso se ha llegado a denunciar una supuesta vulneración del estado de derecho en su caso, sin embargo ese estado de derecho rige porque así lo ha aceptado la propia Concertación y –más aún- es al cual apela cuando intenta defenderse de las críticas que se le hacen desde otros sectores, incluyendo el de justicia y el medioambiente. Molestos y enfurecidos personeros se declaran víctimas del “desalojo” inventado por la oposición y de la “traición” cometida por algunos de sus correligionarios por apoyar o favorecer la acusación, como es el caso del representante local René Alinco.

Finalmente el Ministro vocero del Gobierno, Francisco Vidal, plantea que con esta acción "se rompe un clima de entendimiento político que los chilenos demandan” aunque una encuesta reciente (las mismas que –Alianza o la Concertación- aplauden cuando son le positivas pero que no comentan o desautorizan cuando le son negativas) dice que el 68,4% de la ciudadanía apoya esta acusación. La oposición sostiene que la responsabilidad por el desorden administrativo corresponde a la jefa máxima, es decir a la Ministra (sólo un escalón más abajo que la Presidenta) pero extrañamente ese argumento nunca lo aceptó en el caso de los detenidos desaparecidos, planteando siempre que la responsabilidad por los crímenes políticos no fue de los señores oficiales (menos de Pinochet) si no de los mandos medios que cometieron abusos por su cuenta, algo que se parece bastante a lo que los defensores de Yasna Provoste argumentan.

Realmente no veo ninguna utilidad de todo este embrollo para el desarrollo de nuestro país. De qué le sirve toda esta polémica a chilenas y chilenos que tenemos preocupaciones bastante más importantes en el plano económico o de desarrollo personal y me pregunto si autoridades y parlamentarios tienen conciencia de esa realidad palmaria. O viven en una burbuja desde donde no escuchan ni ven los problemas reales de la población.

Radio Santa María, 11.04.08

BIOCOMBUSTIBLES
Por: Carlos Pérez Alvarado

Seguramente Ud. habrá visto en la TV, en revistas o en películas esas monumentales carreteras de 10 o más pistas totalmente iluminadas, enteramente señalizadas, sostenidas por robustos pilares de concreto y formando intrincadas figuras que se cruzan o abren como hojas de trébol en las que circulan cientos de miles de vehículos. En EE.UU. donde –lejos- esto es más habitual, millones de automovilistas viajan de vuelta a casa, hacia sus lugares de trabajo o en dirección a otros estados de ese extenso país. Generalmente esos viaductos se suman a las tantas imágenes (o iconos) de una sociedad –digamos- “desarrollada”, junto a los gigantescos puentes colgantes o los elevados edificios de cristal que allí abundan. De hecho, para la mayoría de las personas, EE.UU. es uno de los países más desarrollados del planeta, algo que al menos es discutible.

Aunque también ocurre en las grandes ciudades de Europa, Australia o una parte Asia perteneciente al llamado “primer mundo”, es particularmente en EE.UU. donde, por esas súper carreteras, circula casi un tercio de los vehículos que se fabrican en el mundo. Las cifras indican que allí existe casi un auto por persona, los que en gran parte contribuyen con el 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en la Tierra. Como si esto fuera poco, millones de esos vehículos son de doble tracción, petroleros y en más de la mitad de ellos habitualmente viaja solo con una persona a bordo. Un despilfarro a todas luces, el que sólo puede ser cometido en la nación más poderosa del orbe.

El año pasado se comenzó a hablar con inusitada fuerza acerca de los biocombustibles, especialmente después de que Brasil llegara a un acuerdo con EE.UU. para proveer de esta forma de energía al país del norte, medida que –incluso- fue catalogada como un aporte a la lucha en contra del calentamiento global y W. Bush llegó a presumir de su cuestionable forma de proteger el medio ambiente. Ello porque reemplazar el petróleo de esos vehículos con biocombustibles significa en buenas cuentas que es necesario plantar cientos de miles de hectáreas de cultivos como el trigo, el maíz o la soja, que mediante un proceso de fermentación se transforma en etanol (el biodiesel, en cambio, se obtiene de aceites vegetales y del reciclaje de aceites comestibles). Parece no importar que los cultivos usados para producir biocombustibles sean alimentos que, en lugar de ser consumidos por personas sirvan para llenar los estanques de un número cada vez mayor automóviles y no enfrentamos el problema desde otro punto de vista; por ejemplo restringiendo la venta de los vehículos 4x4 o incentivando el uso del transporte colectivo.

Incluso en Chile, nuestros parlamentarios tramitan en el Congreso algunas iniciativas tendientes a fomentar el “negocio” de los biocombustibles, paradojalmente como una oportunidad de desarrollo, o sea una forma de igualarnos a ese EE.UU. de enormes autopistas por las que circulen millones de chilenos en sus propios autos petroleros, de doble tracción y sin más pasajeros que el propio conductor. Algo que estamos viendo cada día con mayor fuerza aquí mismo en Aysén, después de la norma que permitió la compra de vehículos usados a través de la extensión de la zona franca y que provoca además otros problemas como la congestión en calles no preparadas para este fenómeno.

En esta lógica desarrollista una transición a los biocombustibles basada en el fundamentalismo del mercado, es decir en la economía neoliberal reinante, está condenada a repetir la experiencia de la energía derivada de los combustibles fósiles, caracterizada por un desigual acceso a ella por parte de los países más pobres, a los precios distorsionados por los carteles que controlan su producción y a los impactos ambientales que están involucrados. Debido a que EE.UU., Europa o Japón no están en condiciones de producir la cantidad suficiente de biocombustibles, sus gobiernos los buscan en países subdesarrollados como Brasil o el nuestro, donde hay abundante tierra, mano de obra barata, relajadas normas ambientales y sobre todo pobreza.

Mientras no prevalezca el sentido común, sólo en un modelo como éste, se permiten estos absurdos con los que tratan de convencernos que nos dirigimos hacia a un tipo de desarrollo que, está visto; es injusto, peligroso e inviable.

Radio Santa María, 04.04.08

LAS TORRES
Por: Carlos Pérez Alvarado

Una acusación muy recurrente utilizada por los partidarios, o los dueños de Endesa y Colbún, en contra de quienes nos oponemos a la construcción de mega centrales hidroeléctricas en nuestra región de Aysén tiene que ver, a decir de ellos, con el “engañoso” foto montaje que aparece en el libro “Patagonia sin Represas”, el que muestra unas torres de alta tensión (AT) pasando muy cerca de las Torres del Paine, probablemente el atractivo natural chileno más conocido en el resto del planeta, después de los moais de la Isla de Pascua.

Efectivamente, en las Págs. 64 y 65 de ese libro aparece la más típica postal de ese lugar, declarado por el Estado de Chile como Parque Nacional, grande y a todo color atravesado por estas colosales estructuras de fierro. En la parte superior se puede leer la frase; “¿Los chilenos permitiríamos esto?” y abajo se agrega: “Desfigurar un tesoro nacional”. Un breve artículo titulado “lo impensable” reafirma el obvio sentido de este fotomontaje (que, por cierto, es advertido como tal en una esquina de la página); es decir, un impacto visual tan tremendo que naturalmente jamás sería permitido en Magallanes y que tampoco debería serlo en Aysén y –tal vez- en ninguna de las 8 regiones que pretende cruzar acarreando sus líneas cargadas de electromagnetismo y dejando una “cicatriz de operación” desde la rodilla hasta el ombligo de Chile.

A pesar de lo débil y casi absurda que resulta ser, esa acusación es comúnmente utilizada como un argumento repetido entre quienes defienden la construcción de represas, incluyendo al Senador Antonio Horvath quien insiste en que tal fotomontaje lleva a engaño. Dicho sea de paso el parlamentario desautoriza completamente el libro aludido por haberse atrevido, en un par de capítulos, a criticar la construcción de la Carretera Austral de la que él naturalmente se siente partícipe pues colaboró en sus estudios y gestación mientras fue Seremi del MOP, durante el régimen de Pinochet, sin embargo nada dice acerca de otros artículos en los que se cuestiona el modelo de desarrollo, el cambio climático, la inequidad social, las pésimas políticas centralistas hacia Aysén a lo largo de la historia o las alternativas disponibles a las mega represas.

Es posible que la majestuosidad del Cerro Castillo, usada en las gigantografías instaladas a lo largo de la ruta 5 y el Camino Austral, y que es confundido con los famosos Cuernos del Paine, contribuye a aumentar una verdadera “bola de nieve” desinformativa, la cual -sin duda- le conviene a partidarios de la iniciativa. Al contrario de Magallanes, nosotros sí podemos imaginar cómo se verían esas torres instaladas en medio de una franja de terreno de casi 100 metros de ancho, transformada en un peladero, como si le pasaran una máquina de afeitar gigante a los bosques (o lo que pille a su paso), sencillamente porque así está lo estudiando y así lo está planificando sin disimulo la empresa Transelec, como un proyecto complementario al de Endesa-Colbún. Con sus helicópteros o camionetas irrumpen, con o sin autorización, sobre los campos de la Patagonia para poner las marcas de su resuelto plan.

Como no, podemos calcular cómo se verían esas enormes torres de fierro corriendo por las orillas del Lago General Carrera, por río el Murta, el Cajón Cofré, el río Ibáñez, viniendo a aparecer muy cerca del Lago Elizalde para continuar por el valle Simpson, Pampa Pinuer, Alto Baguales, Villa Ortega, Mañihuales y el Lago las Torres. Desde Cisne Medio se iría hacia La Tapera y por el futuro camino interior, hasta Lago Verde, desde donde vuelve por el río Figueroa al camino austral, en La Junta, enfilando de ahí hacia Santiago.

¿Por qué no puede ser legítimo pensar que estas torres de AT de 70 metros de altura, sobre el paisaje de nuestro Lago Las Torres se verían tan descabelladas como si cruzaran por las protegidas y admiradas Torres del Paine? ¿Por qué no podríamos exigir el mismo trato y derecho que Magallanes a proteger nuestras propias montañas, ríos, lagos, pampas o bosques?

Pienso que, muy por el contrario, las torres que en verdad están haciendo mucha falta son las torres de comunicaciones; de canales de TV locales, de radios comunitarias, esparcidas por toda nuestra región mostrando y permitiendo el debate serio, informado, objetivo y alejado de mezquinos intereses personales, de una de las iniciativas más trascendentales en la historia de Aysén, antes que sea demasiado tarde y veamos esas torres desde la ventana de nuestros hogares o a lo largo de nuestro hermoso Camino Austral ¿Permitiríamos eso?

Radio Santa María, 28.03.08

SEGUNDO TIEMPO
Por: Carlos Pérez Alvarado

Recién cumplida la mitad del periodo presidencial de Michelle Bachelet la derecha realiza su habitual balance -negativo por cierto- de estos 2 últimos años al mando del país, que se suman a los 18 años que lleva la Concertación en La Moneda, y en boca del presidente de la UDI Hernán Larraín, sentencia que; “Este Gobierno ha sido menos que mediocre (e) hizo perder a Chile la oportunidad de dar un paso al desarrollo”. Menciona, claro, las principales fallas de su administración; Las bajas cifras de crecimiento, la corrupción y el Transantiago.

En realidad a la derecha le sobran los motivos para criticar a la Mandataria sin embargo esos tres son los temas que lideran el ranking de los cuestionamientos y por algún tiempo la “incontrolable” delincuencia quedará desplazada a un cuarto lugar entre las que, según ellos, representan las preocupaciones más importantes de la “gente”. Paralelamente, a nivel internacional la Presidenta debe sobrellevar críticas de diferente tipo a las que recibe por parte de sus adversarios y la “ciudadanía de las encuestas” en Chile; una que ocupa los primeros lugares es su trato hacia los pueblos indígenas, visto en el exterior como desafortunado y altamente represivo. Ello en el contexto de la continuidad que le ha impregnado a un modelo económico considerado ultra liberal y muy distante de la ola de nacionalizaciones de los recursos naturales y de integración regional que se están registrando en gran parte de nuestro continente.

Es totalmente comprensible que la oposición intente obtener ventajas de esta situación, más aún si en La Moneda y las jefaturas regionales parecieran esforzarse por alimentar cada día esas acusaciones. No obstante en esas mismas encuestas los niveles de aprobación de la Alianza por Chile son tan bajos como los de la Concertación demostrando la falta de representatividad que está experimentado, en general, la clase política chilena. A pesar de ello la Alianza tendría serias posibilidades de ganar las próximas elecciones ya que en Chile ambos pactos convenientemente hegemonizan el poder de nuestra cuestionable democracia.

Si no hay cambios efectivos en este sentido, a fines de 2009 estaremos nuevamente obligados a optar entre uno u otro de estos conglomerados políticos (la Concertación o la Alianza) y no está contemplada la más mínima posibilidad que exista una tercera alternativa por la que podamos votar, debido –como sabemos- al nefasto sistema electoral binominal que rige en nuestro país y que impide que otras visiones tengan representación en el Congreso. Aparte de arbitrario este sistema y forma de elegir a nuestros representantes en el Parlamento y La Moneda constituye una de las principales causas que explican la baja participación de los jóvenes en política (y también de muchos adultos) a quienes estas dos alianzas en verdad no los representan.

Incluso con un miserable 5% de aceptación ciudadana a los comunistas les correspondería tener 6 Diputados y casi dos Senadores. Pero; ¿por qué en el Parlamento no hay además 3 Diputados Humanistas, un Senador ecologista o 6 congresistas independientes? Por ningún lado se vislumbra un ánimo genuino de legislar al respecto y aunque en esta materia acuse a la oposición de obstrucción legislativa, existen amplios sectores en la Concertación que erróneamente piensan que se benefician de estas normas y permanece convenientemente inamovible.

Es indudable que existe también un grave problema de liderazgo al interior de la cúpula gobernante y la ausencia de un llamado enérgico a legislar y aprobar una iniciativa para reformar el sistema Binominal por parte de la Presidenta es lamentable e incomprensible, sobre todo si considerara que esos parlamentarios, extra concertación o extra alianza, indudablemente preferirían apoyar a su sector y no a la oposición, especialmente cuando se trate de iniciativas que afectan las principales sensibilidades de la derecha, como lo es la clase empresarial a la que ésta suele defender con vigor. Este debiera ser el principal objetivo de este así llamado “segundo tiempo” del gobierno de Michelle Bachelet si desea ser recordada en el futuro como una verdadera estadista y no quiere que la Alianza por Chile gane el partido y asuma el poder en propiedad.

Radio Santa María, 14.03.08

Saturday, March 15, 2008

RIOS VENDIDOS
Por: Carlos Pérez Alvarado

“Chile es el país más desarrollado de América Latina” es la frase con que comienza el programa “En Portada” de la TV española (TVE) titulado: “Ríos de vida, ríos vendidos” que realizó una profunda y objetiva investigación periodística sobre la construcción de varias mega centrales hidroeléctricas en la Patagonia chilena, describiendo particularmente los emprendimientos de Endesa y Colbún en los ríos Baker y Pascua en Aysén y en el río Puelo en la X región, reportaje que fue emitido para toda España el domingo 24 de febrero a las 21:30 Hrs. (es decir, en horario “prime”). Tal afirmación puede ser el único “lapsus” de su periodista y conductor Juan Antonio Sacaluga debido a que tal premisa es, al menos, debatible y no se condice con el cúmulo de información que se entrega allí mismo y que denuncia una serie de situaciones que se contradicen con las políticas de un país verdaderamente desarrollado, como lo son los tremendos impactos ambientales, sociales y culturales que están implicados, o lo inédito que resulta que Endesa-España controle el 80% de los derechos de aguas y el 92% de la energía eléctrica de todo el país y que le reportan a esa empresa las tres cuartas partes de los mega ingresos que obtiene en toda la región.

En ese país europeo el tema no es para nada desconocido, sobre todo porque está involucrada una de las mayores transnacionales españolas cuyo declarado objetivo es convertirse en el mayor generador de energía del mundo, algo para lo cual sus proyectos en la Patagonia resultan indispensables. Recordemos que España se encuentra a pocos días de las elecciones presidenciales y el anterior Presidente de Endesa, Manuel Pizarro, será candidato y número dos del Partido Popular por Madrid y eventual vicepresidente del gobierno de Mariano Rajoy, si éste le gana a Rodríguez Zapatero, del PSOE. El polémico Pizarro fue nombrado presidente de la eléctrica en sustitución de Rodolfo Martín Villa el año 2002 y es amigo íntimo del ultra derechista José María Aznar, admirado en Chile por los partidos UDI, RN y parte de la DC, coincidentemente firmes partidarios de la construcción de estas represas. Por esta razón, los antecedentes que mostró el programa de TVE son de real interés para los 35 millones de ciudadanos llamados a votar en la península ibérica.

En Portada se repitió el miércoles 27 de febrero a través de la señal internacional de TVE, multiplicando por millones la audiencia en casi todo el Planeta, la que ha podido enterarse de la oposición de algunos pobladores de la zona a vender sus tierras que serían inundadas y de su negativa a renunciar a su orgullosa forma de vida. Quedó claro que estos megaproyectos jamás serían aprobados en Europa, que toda la energía producida se iría enteramente a Santiago a través del tendido más largo del mundo, que los gobiernos democráticos -hasta el momento- nunca han rechazado la construcción de una central y que ex funcionarios de estas administraciones han terminado siendo directores de la empresa (como el socialista y ex Ministro de Lagos, Jaime Estévez).

También quedó claramente establecido que Endesa se negó a responder las acusaciones por sus promesas incumplidas con la comunidad pewenche desplazada por la construcción de Ralco y Pangue y el gerente de Hidroaysén insistió con la falacia que las represas de Hidroaysén reemplazarían a 7 centrales a carbón (o sea, la peor de las alternativas) lo que las haría más “amables” con el medio ambiente. Finalmente el gobierno, a través del Ministro de Energía Marcelo Tokman, solo atinó a plantear que, en el caso Ralco, no tiene reproches que hacer y debió admitir su ignorancia sobre la solicitud de los derechos mineros pedidos por una sobrina de Augusto Pinochet, y ex directora del Servicio Nacional de Geología y Minería, Sernageomin, cuyos abogados declaraban domicilio en la misma dirección donde se encuentran las oficinas centrales de Endesa en Santiago.

La espectacular fotografía y los paisajes prístinos de nuestra amenazada Patagonia, sin duda motivo de orgullo para todos los ayseninos, que se mostraron en un programa de TV de alcance global, como ninguno que se haya visto en Chile, contribuyen a sensibilizar, divulgar y difundir por el mundo las reales dimensiones de una idea incompresible y descabellada en un país realmente desarrollado y bien informado.

Me pregunto si lo habrá visto nuestra Presidenta.

Radio Santa María, 07.03.08

MENTIRAS DE DESTRUCCION MASIVA
Por: Carlos Pérez Alvarado

Hace cinco años el mundo entero estaba pendiente de la inminente invasión de EE.UU. a Irak, la que finalmente se concretó el 19 de marzo de 2003. En febrero de ese año el Secretario de Estado (o Ministro de Relaciones Exteriores) de la Casa Blanca Colin Powell intervino ante el Consejo de Seguridad de la ONU para presentar una serie de “pruebas” que demostraban la tenencia y el desarrollo de armas de destrucción masiva por parte del “brutal” régimen de Sadam Husein. Tales pruebas en realidad sólo aumentaban el cúmulo de mentiras que utilizó el gobierno de W. Bush para atacar a un país soberano con el evidente fin de apoderarse de su petróleo y establecer por la fuerza un área de influencia y dominación en ese estratégico rincón del planeta.

La mayoría de la población mundial se oponía a una acción militar y en muchas ciudades de la Tierra millones de personas salieron a las calles a manifestar su rechazo. Pero, no hubo caso; nada pudo detenerla. Desoyendo incluso a la ONU, se perpetró una invasión que, después de 5 años, sólo ha traído muerte y destrucción a un país considerado cuna de la civilización. Esas mentiras fueron alentadas y sostenidas por la prensa interesada y la población estadounidense no pudo (o no quiso) escuchar las advertencias sobre lo que podía venir. Las peores consecuencias de esta agresión eran enteramente previsibles pero debido a la arrogancia de los señores de la guerra y de algunos gobiernos aliados jamás tuvieron tiempo de imaginar siquiera el escenario como el que hoy se vive en Irak, en la práctica de derrota. Es necesario que mueran miles más todavía hasta que reconozcan que se equivocaron, que el mal ya está hecho. No habrá compensaciones como debería, sencillamente se irán, cerrando otro bochornoso capítulo en la historia mundial, mientras sus líderes y su población permanecieron impávidos y cómplices de lo sucedido. El poder militar continúa en sus manos, por decadentes que sean las ideas que defiendan.

Guardando las proporciones, obviamente debido a cantidad enorme de víctimas inocentes que mueren día a día producto de las bombas en Irak, imaginemos que un día en el futuro una gigantesca empresa como la transnacional española Endesa junto a algunos aliados como Colbún (del grupo Matte), u otros, se aparecen por Aysén para inundar miles de hectáreas en su territorio, desembarcando inmensos camiones y retroexcavadoras en lugar de tanques, transportando sus turbinas generadoras protegidos por un pelotón de carabineros armados y blindados (como sucedió en el Alto Bío-bío), represando el curso de sus ríos a diestra y siniestra mediante muros de concreto de más de 100 m de altura, ocupando un contingente de miles de trabajadores, con cascos verdes, amarillos o blancos, en vez de soldados, la mayoría hombres, todos ellos venidos desde fuera de la región, especialmente entrenados para operar maquinaria pesada y divertirse como en sus lugares de origen.

Si la política y los políticos siguen dedicados a llevar agua a sus propios molinos y la prensa nacional colabora activamente en la campaña del terror (“o las represas o el caos”) el peor escenario que puede resultar de la construcción de las mega represas en la Patagonia es de nuevo previsible; Solo basta que ocurra lo mismo que en Ralco, o que la gente de Aysén continúe pagando elevadas cuentas de energía (como actualmente pagan en Santa Bárbara a muy pocos Kms. de la mega central de Endesa). Qué terrible sería si, por alguna contingencia climática, Hidroaysén se viera obligado a liberar millones de m3 de agua río abajo del Baker, como en el año 2006 cuando Endesa abrió las compuertas de Pangue y Ralco, aumentando el caudal del Bíobío y agravando las inundaciones que se llevaron la vida de al menos 7 personas.

Como en EE.UU., primero fueron las armas de destrucción masiva, luego la libertad, la democracia o la lucha contra el terrorismo, en Chile el discurso del poder económico y sus aliados incluye más de una falacia. El Ministro Pérez Yoma, como Colin Powell en la ONU, nos recuerda la grave crisis energética que afecta a Chile, la que sólo se resolvería con las represas de Hidroaysén “allá en el sur”, aunque en verdad no lo podría hacer antes de 2013, cuando terminarían la primera de cinco represas. Nuestro parlamentarios, ya sea apoyando derechamente la idea o manteniendo una irresponsable distancia intentan convencernos de un supuesto “desarrollo” asociado a la intervención capitalista de un recurso natural estratégico como el agua, regalado a intereses privados extranjeros, sin que nadie apuntara a La Moneda con un misil. ¿De qué desarrollo hablan?, no creo que el del Alto Bíobío donde Endesa prometió un montón de beneficios a los pewenches desplazados por la inundación, pero que en gran parte no cumplió. Los medios, en manos de esos mismos poderosos grupos económicos o familias, insisten que la invasión de la Patagonia a cargo de sus socios respetará al medio ambiente y no muestran, no informan, o no escuchan, a los que marchamos en las calles para oponernos.

Ojalá nunca tengamos que arrepentirnos por permanecer impávidos a las consecuencias que pueden acarrear estas mentiras de destrucción masiva con las que intentan convencernos y que podrían acabar con gran parte de una región considerada cuna de naturaleza virgen.

Radio Santa María, 29.02.08